Elempira
CONOCIDO COMO
EL SEÑOR DE LA
SIERRA
Cacique
lenca, jefe guerrero de Cerquín, quien fue
comisionado por el cacique Entepica para que
organizara la resistencia a la penetración española,
en 1537, teniendo como base de operaciones el peñón
de Cerquín, aliándose con el sub-grupo Lenca de los
Cares. Logró reunir un ejército de 30,000 soldados,
procedentes de 200 pueblos. Su ejemplo sirvió para
que otros grupos aborígenes se alzaran también en
armas en el Valle de Comayagua. Los intentos hispanos
por derrotarlo, dirigidos por Francisco de Montejo y
su lugarteniente Alonso de Cáceres, resultaron
infructuosos. La versión de la forma en que,
finalmente, lograron vencer a Lempira, durante muchos
años fue producto de una investigación basada en la
obra del Cronista Antonio de Herrera y Tordesillas en
su "Historia general de los hechos de los
Castellanos en las islas, tierra firme del Mar Océano",
quien afirmó que Lempira murió a traición, mientras
hablaba con dos emisarios enviados por Montejo,
asesinado por un arcabucero montado en las grupa de un
caballo. La verdad histyórica, sin embargo, fue
producto del descubrimiento de la Probanza de Méritos
de Rodrígo Ruiz, quien afirma en ese documento haber
dado muerte a Lempira en combate cuerpo a cuerpo, cortándole
la cabeza como prueba fehaciente.
Esta pieza
documental fue localizada en el Archivo de Indias, en
Sevilla, por el historiador nacional Mario Felipe Martínez
Castillo, y había sido escrita en México en 1558.
Con base en su contenido, el Dr. Martínez Castillo
concluye: "el levantamiento de Cerquín fue
totalmente cierto… el Capitán indígena que
lideraba a los pueblos de la provincia de Cerquín se
llamaba Elempira". Con la muerte de Lempira se
consolidó el dominio territorial español sobre la
región central y occidental de Honduras y se fundaron
nuevos poblados, entre ellos Gracias, en 1539.
Fernando Cruz sostiene que: "En Honduras se ha
tomado acertadamente a Lempira, un lenca, como símbolo
de la nacionalidad. Por falta de investigación histórica
y de divulgación de lo que ya se ha investigado, su
figura parece abstracta y etérea, a veces revestida
de falsos ropajes en otras ocasiones…". Filánder
Díaz Chávez lo ha llamado: "guerrero de la
dignidad nacional". Para Roberto Zapata,
Lempira "es el pilar de la nacionalidad, porque
fue él quien inició las luchas por la libertad y la
defensa de Honduras". Sobre el significado del
nombre Lempira, Jorge Larde y Larín sostiene que en
la lengua lenca, lempa quiere decir "señor"
(título de alta dignidad o jerarquía); y era,
"cerro o sierra". Uniendo ambos vocablos
resulta Lempaera, y haciedo la ligación
correspondiente Lempira…Lempira, pues, era indio de
pura raza lenca o potona, y tal nombre significa
"Señor de la Sierra".Lo cierto es que en el
documento referenciado, se nombra a un tal Elempira,
por lo que tampoco puede considerarse que el nombre
haya sido falso. A continuación, ponemos a disposición
la versión de Herrera y Tordesillas sobre la muerte
de Lempira:
"El
Adelantado Montejo, en viéndose pacifico Gobernador
de Honduras, quitó los repartimientos a cuantos los
tenían por don Pedro de Álvarado, como se dijo, y
echó de la tierra todos los indios, que
voluntariamente fueron de Guatemala, y trató de
pacificar los pueblos que aun no estaban seguros e usó
mucha diligencia, e industria como persona de
prudencia; y cuando pensó, que toda la tierra estaba
con quietud, de que mostraba mucha gloria, como lo había
escrito al Vicerrey don Antonio de Mendoza, se levantó
un valiente indio en una provincia llamada Cerquín,
en los términos de la ciudad de Gracias a Dios,
puesta entre Sierras dificultosa para ser conquistada.
Este indio, llamado Lempira, que significa señor de
la sierra, convocó a todos los señores de la
comarca, con los cuales, y los naturales juntó 30,000
hombres; persuadióles el cobrar libertad, siendo cosa
vergonzosa que tantos y tan valerosos hombres, en su
propia tierra se viesen en la miserable servidumbre de
tan pocos extranjeros; ofreció de ser su capitán, y
ponerse a los mayores peligros; aseguró, que si
estaban unidos sería cierta la victoria para ellos, y
prometiendo de seguirle, unos por voluntad y otros por
temor, se comenzó la guerra, y mataron algunos
castellanos que hallaron descuidados por la tierra. El
Adelantado Montejo, sabido del levantamiento, envió
desde Gracias a Dios al Capitán Cáceres con algunos
soldados castellanos para que pusiese a Lempira en
obediencia, el cual ya había mandado fortalecer un peñón
muy nombrado que le llamaban Cerquín, y desde allí
se defendía con daño de los castellanos, que
padeciendo en el sitio, que duró seis meses, grandes
trabajos, por haber invernado en campaña, pudiera ser
que no acabaran tan fácilmente la jornada, si no
sucediera la muerte de Lempira, la cual sucedió de
esta manera:"
"Había muchos principales que le seguían en
esta guerra, unos contra su voluntad, porque no los
tuviesen por cobardes, otros por respeto que tenían a
Lempira; y otros hubo que le dijeron que dejase
aquella guerra, y tomase por amigos a los castellanos,
pues a cabo había de perder; pero el era tan animoso
que jamás mostró flaqueza, ni quiso dar oídos a los
medios de paz que los castellanos le ofrecían, antes
los tenia en tan poco, que desde su fuerte los decía
muchas injurias. Visto su mucho atrevimiento, y que no
se hallaba modo para aprovecharse de él, el capitán
Cáceres ordenó que un soldado se pusiese a caballo,
tan cerca, que un arcabuz le pudiese alcanzar de
puntería, y que este le hablase, amonestándole, que
admitiese la amistad que se le ofrecía; y que otro
soldado, estando a las ancas, con el arcabuz le
tirase; y ordenando de esta manera, el soldado trabó
su plática, y dijo sus consejos y persuasiones, y el
cacique le respondía, que la guerra no había de
cansar a los soldados ni espantarlos, y que el que mas
pudiese vencería; y diciendo otras palabras
arrogantes, mas que de indio, el soldado de las ancas
le apuntó cuando vio la ocasión, y le dio en la
frente, sin que le valiese un morrión, que a su
usanza tenía, muy galano y empenechado; cayó Lempira
rodando por la sierra abajo, armado de aquellos sayos
o corceletes de algodón, basteados, muy provechosos
para la guerra de indios, que usan los castellanos.
Con esta muerte de Lempira, que el día antes anduvo
muy triste, se levantó gran alboroto y confusión
entre los indios, porque muchos huyendo se despeñaron
por aquellas sierras, y otros luego se
rindieron".

"Mucho antes que los castellanos llegaran
aquellas partes de Gracias a Dios (actual Gracias,
Departamento de Lempira), los indios tuvieron
noticias de ellos, y no por eso dejaban las pasiones y
guerras; porque en particular, los de Cerquín tenían
por imposible, que se pudiese llegar a donde estaban,
por la multitud dellos, y porque primero abrían de
pasar por muchas tierra, y vencer muchas gentes, y en
especial a los Cares y Potones, aunque entre ellos había
guerra cruel, en la cual tenía Lempira tanta fama de
valiente, que afirmaron, que en una batalla mató 120
hombres de su mano: y certificaron indios viejos que
se tenía por cierto, que Lempira estaba hechizado, o
como dice el vulgo encantado; porque en infinitas
batallas en que se halló jamás fue herido, ni le
pudieron flechar. Era de mediana estatura, espaldudo,
y de gruesos miembros, bravo y valiente, y de buena
razón, nunca tuvo más que dos mujeres y murió de 38
a 40 años. Y los indios tenían por cierta la opinión,
que si no muriera Lempira, Cerquín no se ganara tan
presto; para esta guerra se pacificó y confederó con
los Cares sus enemigos: juntó los hombres de más de
200 pueblos, y de señores, y caballeros conocidos tenía
mas de 2000. Su congregación fue en la Sierra de las
Neblinas, en su lenguaje Piraera; adonde estaba una
gran pueblación, cuyo Señor era Entepica, que en
muriendo este, se dividió en muchos pueblos. Aquí se
concertó la guerra, y nombraron por general a
Lempira, el cual muchas veces acometió a los
Castellanos, a los indios mexicanos y guatemalecas,
que andaban con ellos, en los cuales hacia mucho daño,
y los suyos le recibían; pero como eran tantos, no lo
echaban de ver; Alonso de Cáceres le envió una
embajada rogándole, que aceptase la paz, y obedeciese
al Rey de Castilla, prometiendo de tratarle bien: fue
la respuesta matar a los mensajeros, porque no quería
conocer otro señor, ni saber otra ley, ni tener otras
costumbres de las que tenia; y cuando no se acertara
la suerte de haverle muerto, como se ha dicho, con él
se pasara muy gran trabajo".
Tomado de: "Historia General de los
hechos de los Castellanos en las Islas y Tierra firme
del Mar Océano", (Madrid, 1601), 4 tomos, de
Antonio de Herrera y Tordesillas, nombrado primer
historiador de las Indias por el Rey Felipe II.