José
Francisco Morazán Quezada

Alta es la noche y Morazán vigila.
Invasores llenaron tu morada.
Y te partieron como fruta muerta,
y otros sellaron sobre tus espaldas
los dientes de una estirpe sanguinaria,
y otros te saquearon en los puertos
cargando sangre sobre tus dolores. |
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(Pablo Neruda: Canto General, XXXI) |

Períodos :
26 de noviembre de 1827 al 30 de junio de 1828.
2 al 24 de diciembre de 1829.
22 de abril al 28 de julio de 1830.
Nace en Tegucigalpa, el 3 de octubre de 1792. Sus
padres, Eusebio Morazán y Guadalupe Quezada. Fue
bautizado en la Iglesia de san Miguel de Tegucigalpa,
el 16 de octubre de 1792.
Con Fray José Antonio Murga, aprende las primeras
letras en el Convento "San Francisco".
Trasladada su familia a Morocelí, en 1808, para
atender asuntos de comercio y minas. Regresa a Tegucigalpa,
donde trabaja en la escribanía de León Vásquez y
adquiere conocimientos de derecho y legislación
de Indias. Aprende a l
eer
francés en la biblioteca de su tío político, Dionisio
de Herrera. Se desempeña como gestor oficioso en
solicitudes a la municipalidad de Tegucigalpa.
Se adhiere al Acta de Independencia el 29 de septiembre
de 1821. Designado como Teniente en la Primera Compañía
para atenuar los ánimos de Comayagua sobre la Independencia
en noviembre de 1821.
En abril de 1822 fue comisionado para brindar seguridad
a la columna que trae 132,000.00 pesos y 42 frascos
de mercurio para la Caja de Rescates. Capturado
en Comayagua. Cumple su misión trasladándose a Los
Llanos de Santa Rosa, tras ser liberado.
La Asamblea Constituyente Federal en Guatemala lo
nombra miembro Vocal de la Comisión para estudiar
la realidad de los países miembros de la Federación
en 1823. Nombrado Secretario General del Gobierno
el 25 de septiembre de 1824. Firma la Primera Constitución
del Estado de Honduras, el 11 de Diciembre de 1825
en Comayagua. Electo Presidente del Consejo Representativo,
el 6 de abril de 1826.
Contrae nupcias con
María Josefa Úrsula Francisca de la
Santísima Trinidad Lastiri Lozano, el 30
de diciembre de 1825 en Comayagua. El 19 de enero
de 1827, sale de Guatemala una fuerza militar al
mando de José Justo Milla, bajo el pretexto de cuidar
las Rentas de Tabaco. Instala su cuartel general
en San Estaban, al sudeste de la ciudad de Comayagua,
el 4 de abril de 1827. Morazán dirige la defensa
de la capital, Comayagua.Sale a Tegucigalpa a reclutar tropas. Con una columna
de 300 hombres se estaciona en la hacienda "La
Maradiaga". El 29 de abril de 1827, derrota
a fuerzas de Milla Pineda, encabezadas por el Coronel
Hernández, en el sitio "La Maradiaga".
Regresa a Tegucigalpa.
El 10 de mayo de 1827, capitula el gobierno de Herrera.
Milla asume la Jefatura de Estado. Morazán, llega
hasta Choluteca y se le extiende un salvoconducto
(pasaporte). Se reúne con su familia en Ojojona
en junio de 1827.Es hecho prisionero en Ojojona
por orden del Comandante de Tegucigalpa, durante
23 días. Sale bajo fianza y emigra a El Salvador,
e 28 de julio de 1828.
Llega a León, Nicaragua, el 15 de septiembre de
1827, solicitando apoyo para restablecer el gobierno
de Honduras. Con fuerzas de León y salvadoreñas,
llega a Choluteca en octubre. La municipalidad de
San Antonio de Texiguat le ofrece su apoyo en armas
y tropa. El 11 de noviembre de 1827, derrota en
La Trinidad al General José Justo Milla. Ingresa
a Tegucigalpa, el 12 de noviembre. Llega a Comayagua
el 26 de noviembre.
Nombrado Presidente del Gobierno de Honduras, el
día 27 de noviembre de 1827. Envía columnas de pacificación
a la Costa norte y los pueblos fronterizos. Sofoca
el levantamiento de Opoteca. Deposita el poder el
Diego Vigil, el 30 de junio de 1828. Prepara su
campaña de El Salvador y establece su cuartel General
en Texiguat, durante los meses de diciembre a abril
de 1828. Sale a El Salvador con 1,400 hombres, junio.
Derrota a Vicente Domínguez en Gualcho, el 6 de
julio de 1828. Llega a San Miguel el 10 de julio
de 1828. Solicita un empréstito de 16 mil pesos
para sostener el ejercito. Ocupa, la capital San
Salvador y nuevas autoridades asumen en Ejecutivo.
En agosto de 1828, regresa a Honduras, por la ruta
de Nacaome.
Envia al Coronel José Antonio Márquez a pacificar
Opoteca y eliminar la ocupación de Comayagua, 11
de agosto de 1828. Derrotados los rebeldes de Opoteca,
Morazán sale de Tegucigalpa, con 600 hombres rumbo
a El Salvador el 2 de septiembre de 1828. Se estaciona
en Goascorán el 2 de octubre. Derrota en San Antonio
Gualcho al Teniente Coronel Antonio de Aycinena
y suscribe la Capitulación 9 de octubre. Recibido
como héroe en Cojutepeque y entra a San Salvador
el 23 de octubre de 1828. Permanece en El Salvador.
Regresa a Honduras, por los informes del levantamiento
de pueblos de Olancho. Dirige una proclama el 22
de noviembre de 1828 a los habitantes de Olancho.
El 1 de enero de 1829, instala su cuartel general
en Ahuachapán para concentrar fuerzas en la campaña
contra Guatemala. La mediación de Costa Rica no
detiene los preparativos de la guerra. Define sus
fuerzas militares como el " Ejercito Aliado
Protector de la Ley", en 1829. Envía las primeras
columnas sobre Guatemala, enero de 1829.
El 6 de marzo de 1829 derrota fuerzas guatemaltecas
en San Miguelito, Antigua.
La Asamblea Legislativa de Honduras el 5 de marzo
de 1829, elige a Francisco Morazán y a Diego Vigil,
Jefe de Estado y Vice-Jefe, respectivamente. Llega
la imprenta a Honduras en marzo de 1829. Victoria
en Las Charcas el 15 de marzo. Conferencias en el
Sitio de Ballesteros para negociar la rendición
de Guatemala.
El 13 de abril de 1829, capitulación de Mariano
de Aycinena y entrada triunfal en ciudad Guatemala.
La presencia de la peste de viruela acelera su entrada
a Guatemala. Manda a prisión en el Convento de Belén
a dirigentes del partido conservador. El 30 de abril
de 1829, la Asamblea de Guatemala condecora al General
Francisco Morazán con medalla de oro y lo declara
" Benemérito de la Patria, y manda hacer un
retrato de cuerpo entero para ser colocado en la
Galería de Presidentes".
Expulsión del Arzobispo Casaus y Torres, 10 de julio
. Indulto General a todos los opositores al Gobierno
federal. Declara la extinción de todos los establecimientos
monásticos en Centroamérica, julio de 1829.
Ofrece su apoyo a México para enfrentar la invasión
española al mando del Brigadier Isidoro Barradas,
marzo de 1830. Regresa a Honduras a tomar posesión
del Gobierno. Asume la Presidencia de Honduras el
4 de Diciembre de 1829. Proclama al pueblo de Olancho
antes de la campaña. Deposita el gobierno en el
Senador Juan Angel Arias, el 24 de Diciembre para
enfrentar la pacificación de Olancho. Estacionado
en Morocelí y el 21 de enero de 1830 la Capitulación
de las " Vueltas del Ocote" en Olancho.
Manda una proclama después de la capitulación de
Olancho. La campaña de Olancho le costó a la Hacienda
Pública, 53,656.63 pesos.
Aplasta la insurrección en Opoteca., el 19 de febrero
de 1830. Reasume la Presidencia el 22 de Abril de
1830. Manda a Dionisio de Herrera en Junio de 1830
a pacificar Nicaragua. En Junio de 1830, en las
elecciones para Presidente de la República Federal
de Centro América sale electo. Renuncia a la Presidencia
en Honduras el 28 de Junio, y Diego Vigil asume
el 30 de Junio de 1830 la Presidencia en su condición
de Vice-Presidente. Llega a Guatemala el 14 de Septiembre
de 1830.
Asume la Presidencia de la República Federal de
Centroamérica el 16 de Septiembre de 1830. Por la
situación en El Salvador de golpe de Estado en Diciembre
de 1831, traslada su gobierno a El Salvador. Por
oposición del gobierno de José María Cornejo, el
6 de enero de 1832 sale de San Salvador, por cuanto
el Gobierno de Cornejo había decretado la Separación
de la Federación. Se traslada a Honduras en espera
de tropas de Nicaragua en febrero de 1832.
Invade San Miguel el 28 de Febrero de 1832. La Batalla
de Jocoro triunfa sobre las tropas de Cornejo, el
14 de marzo de 1832. En la Batalla de San Salvador
captura a José María Cornejo el 28 de Marzo de 1832.Regresa
a San Miguel . Convoca a una Asamblea Constituyente
el 13 de mayo de 1832 para elegir el Presidente,
Mariano Prado y Vice-presidente Joaquín San Martín.
Llega a Comayagua en julio de 1832, sobre los sucesos
de la invasión oficial español Ramón de Guzmán y
Vicente Domínguez. Traslada la sede del Gobierno
a El Salvador en 1833, para reorganizar los planes
de la Federación y la oposición de Guatemala. El
2 de Junio de 1834 hay Convocatoria de Elecciones
para la Presidencia de la República Federal.
Sublevación del Vice-presidente salvadoreño Joaquín
San Martín. Derrota a las tropas de San Martín el
23 de Junio de 1834, en San Salvador.
Nombrado por la Legislatura salvadoreña Benemérito
de la Patria, el 11 de Octubre de 1834.
Los brotes del Cólera morbus enciende a oposición
del clericalismo en Guatemala y Honduras. Se separa
de la Presidencia de la República Federal por finalizar
su periodo y el General Gregorio Salazar asume el
16 de septiembre de 1834. Llega Costa Rica el 18
de Diciembre de 1834 para unos asuntos de Tabaco
por 34,000 pesos.
Electo nuevamente Presidente de la República Federal
Centroamericana, el 2 de febrero de 1835. Toma posesión
en Ciudad Guatemala el 14 de febrero de 1835. Reforma
la Constitución Federal de 1824. Traslada la sede
a San Salvador en febrero de 1835. El 21 de Marzo
de 1836 presenta un informe al Congreso Federal
sobre la situación de la Federación. El Presidente
Mariano Gálvez, solicita en enero de 1838 la presencia
del General Morazán para sofocar los revueltas internas
impulsadas por Rafael Carrera. Sale de Santa Ana,
El Salvador, el 9 de Marzo de 1838 con 1,300 hombres
hacia Guatemala.Llega a Guatemala el 17 de abril de 1838. Hace un
llamado a Rafael Carrera para que deposite sus armas.
Los grupos de poder de Ciudad Guatemala le ofrecen
plenos poderes para sofocar a Carrera. Una cena
en la casa del primer Presidente de la Constituyente
de Honduras, abogado Pedro Nolasco Arriaga es el
escenario para ratificar la oferta de declararlo
Presidente Vitalicio de Guatemala. Morazán la rechazó.
El Congreso Federal reunido en El Salvador el 30
de Abril de 1838, declaró que las autoridades de
los estados de la Federación pueden constituirse
en la forma que estimen conveniente.
Reunida sus tropas preparan la pacificación. Derrota
en la Acción de Mataquescuintla el 24 de octubre
de 1838 a las Tropas de Rafael Carrera. En la Acción
de Chiquimula nuevamente derrota a Carrera en Diciembre
de 1838. Regresa en febrero de 1839 a El Salvador, en
persecución de Carrrera. Derrota a fuerzas de Guatemala
en las Lomas , San Salvador el 28 de marzo de 1839.
Guatemala se declara Estado Libre, Soberana e Independiente
el 17 de Abril de 1839. Derrota al General Francisco
Ferrera el 6 de abril de 1839 en el sitio de El
Espíritu Santo.
Declarado nuevamente Benemérito de la Patria por
la Asamblea Legislativa el 29 de Mayo de 1839. Honduras
y El Salvador se obligan a reestablecer la Federación
Centroamericana, por el Convenio de San Vicente
el 5 de Junio de 1839.Electo Jefe de Estado de El
Salvador el 8 de julio de 1839. Toma posesión del
cargo el 11 de julio. Su familia es hecha rehén
por fuerzas guatemaltecas, el 16 de Septiembre de
1839.Batalla de San Salvador el 20 de Septiembre
contra fuerzas guatemaltecas. Su familia libre.
Nuevamente una invasión de fuerzas conducidas por
Francisco Ferrera son derrotadas en el sitio de San
Pedro Perulapán el 25 de septiembre de 1839.Envía
a su familia a Costa Rica, pero se radican en Chiriquí,
Colombia, hoy Panamá en enero de 1840. El 18 de
Marzo de 1840, ocupa Ciudad Guatemala. Entrevista
con el Diplomático norteamericano y cronista viajero
John Lloyd Stephens ese día. Retirada el 19 de marzo,
tras la derrota de El Calvario por fuerzas de Rafael
Carrera. Llega a San Salvador el 27 de marzo. Deposita
la jefatura de Estado en el Consejero
José Antonio Cañas y dirige una proclama al pueblo
salvadoreño. Sale del Puerto de la Libertad el 8
de Abril de 1840, en la Goleta " Izalco",
rumbo a Costa Rica. Llega a Puntarenas y 23 de sus
oficiales son asilados en Costa Rica.En Mayo de
1840, llegan a Chiriquí, hoy Panamá y trasladan
a Ciudad David a donde residía su esposa y familia.
Dicta sus memorias y proclama el célebre Manifiesto
de David al Pueblo de Centroamérica ,del 16 de julio
de 1840. En septiembre de 1840, sale a Sudamérica.
Durante su permanencia en El Perú, organiza su estado
mayor y obtiene un préstamo de 18,000 pesos peruanos
del general Pedro Bermúdez.
Llega el 16 de febrero de 1842 al Puerto de "
La Unión". Desembarca el 17 y el día 20 de
febrero llega a San Miguel. Varios partidarios de
la Federación se organizan para continuar la Lucha.
Sale en Marzo del Puerto de Acajutla , desembarca
en la Isla Martín Pérez y conforma una flota de
5 buques con 500 hombres. Llegan el 7 de abril de
1842 a Puntarenas, Costa Rica.Firma el Convenio
de El Jocote el 12 de Abril, donde Braulio Carrillo
renuncia a la Presidencia de Costa Rica. Entra a
San José . Convoca a elecciones el 11 de Junio.
El 10 de julio de 1842 se instala la Asamblea Constituyente
y elige al General Francisco Jefe de Estado.
El 15 de julio la Asamblea lo declara " Benemérito
de la Patria y Libertador de Costa Rica " El
decreto donde Costa Rica forma parte de la República
de Centro América. Fusilado el General Manuel Angel
Molina. Amotinamiento en el Cuartel de San José
y Alajuela. Derrota en la Nopalera. Capturado en
Cartago en casa del Comandante Mayorga. La esposa
de Mayorga le ofrece la oportunidad de huir. A las
12.M del día 14 de septiembre es declarado prisionero
de Guerra y encadenado. El General José Miguel Saravia
se envenena y Vicente Villaseñor intenta suicidarse.
El día 15 de Septiembre es trasladado a San José.
A las 5.00 P.M. llegan a San José. Siendo las 7:45
P.M. finaliza la redacción de su testamento. Mira
sentado a Villaseñor y le arregla su cabello. Para
tranquilizarlo le dice " La Posteridad nos
hará Justicia". A las 8:00 P.M es fusilado
por tropa al mando del general Portugués Pinto.
El 12 de febrero de 1849, llegan sus restos a San
Salvador y velados en la Iglesia de " La Concepción".
El 17 de febrero, los cuerpos exhumados del General
José Francisco Morazán Quesada y de su eterna esposa
Josefa Lastiri son depositados en el Cementerio General
de San Salvador.

LA FAMILIA DEL HÉROE
por
Nahún Valladares y Valladares
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1 San José de Yuscarán poblado minero donde
se estableció en 1760 don Juan Bautista
Morazán abuelo del General Morazán. |
Don José
Francisco Morazán Quezada, uno de los más dilectos
hijos de la Real Villa de San Miguel de Tegucigalpa
de Heredia.
La cuna del insigne varón ha sido reclamada por
Yuscarán y Morocelí, poblaciones ligadas a su vida
por circunstancias especiales de la familia Morazán,
pero que no han pasado de ser presunciones porque en
ninguna de las poblaciones que durante la colonia
eran jurisdicciones de la Villa, en la primera
división territorial de 1825 pertenecían al
departamento de Tegucigalpa y hasta 1869 a El
Paraíso, se han mostrado documentos que certifiquen
el nacimiento del héroe en ninguna de las dos.
San José de Yuscarán (FOTO 1) fue el lugar donde se
estableció en 1760 como comerciante el inmigrante
italiano don Juan Bautista Morazani, abuelo paterno
del paladín de la unión centroamericana. En 1769 se
casó con la criolla de origen español doña Gertrudis
Alemán hija de don Francisco Antonio Alemán oriunda
del rico poblado minero. De ese matrimonio nació en
1771 don Eusebio Morazán Alemán, José Inés y Juan
Miguel Morazán.
En 1780 falleció doña Gertrudis y al enviudar, don
Juan Bautista contrajo segundas nupcias con otra
dama de Yuscarán, María Luisa Espinar hija de don
Tomás Espinar y doña María del Carmen Carranza. De
ese matrimonio nació José Bernardo Morazán Espinar.
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2 Doña Guadalupe Quezada Borjas esposa de
don Eusebio Morazán y madre del General
Francisco Morazán Quezada. |
Investigaciones realizadas por historiadores como el
profesor Agustín Alonzo y el abogado Juan Bautista
Valladares Rodríguez, establecen que el abuelo del
General Morazán al morir su segunda esposa se casó
con doña Manuela del Castillo con quien procreó a
Juan Nepomuceno Morazán del Castillo, Rita, María
Concepción y Jacinto Morazán.
Don Juan Bautista nunca cambió de domicilio, pero
logró hasta su muerte en 1792 formar un capital que
le hizo expander sus negocios en el comercio y la
agricultura a la Villa de Tegucigalpa y a Morocelí.
A su hijo mayor Eusebio lo envió a Tegucigalpa y a
Juan Miguel y José Bernardo a Morocelí, se dice que
José Inés, José Bernardo, Jacinto, Rita y María
Concepción se quedaron formando familias en Yuscarán.
Don Eusebio Morazán Alemán en 1791 se casó en la
Villa de Tegucigalpa con al joven Guadalupe Quezada
Borjas (FOTO 2) nacida en 1765 en el hogar formado
por don Juan Batista de Quezada y doña María Borjas
Alvarenga.
Del matrimonio Morazán-Quezada nacieron, el 3 de
octubre de 1792 José Francisco Morazán (FOTO 3) y
años después Cesárea quien murió joven y soltera,
Marcelina casada con el ensayador de la Casa de
Rescates don Narciso del Rosal y Benito, el menor
que abrazó la carrera del sacerdocio por lo cual no
tuvo descendencia.
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3 Dibujo al crayón hecho en Guatemala cuando
el General Morazán era el presidente de la
Federación. |
En este entorno familiar de los Morazán-Quezada
existió un parentesco histórico, un hermano de doña
Guadalupe, don José María Quezada fue el padre de
doña Micaela Quezada esposa del ilustre abogado don
Dionisio de Herrera, primer jefe de Estado de
Honduras.
Francisco Morazán Quezada fue bautizado trece días
después de haber nacido, el 16 de octubre de 1792,
en la parroquia de San Miguel de Tegucigalpa
recibiendo el sacramento de manos del presbítero don
Juan Francisco Márquez actuando como madrina la
honorable dama tegucigalpense doña Gertrudis
Ramírez. Este hecho religioso desvirtúa la especie
que Francisco Morazán haya nacido fuera del término
de la Villa.
La enseñanza elemental, las primeras letras y las
nociones de las matemáticas, gramática latina y el
dibujo, las obtuvo en 1804 en una escuela que el
fraile franciscano Santiago de Gabrielín abrió en el
Convento de San Francisco dejando a cargo de la
enseñanza al sacerdote Juan Antonio Murga.
Además de Morazán, entre los 23 niños matriculados
se encontraban dos personajes de nuestra historia
que se desempeñaron como jefes de Estado, Joaquín
Rivera y Bragas y Juan Antonio Márquez.
¿Cuál es la relación de Morazán con Morocelí?
Contaba en 1808 con diez y seis años de edad y
después de cuatro años de estudios, su padre don
Eusebio decidió trasladarse con su hijo a aquella
comunidad para atender los intereses heredados por
don Juan Bautista y ayudarle a sus hermanos en los
quehaceres agrícolas y de comercio.
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4 La bella María Josefa Lastiri Lozano
esposa del General Francisco Morazán. |
Morazán, no se sentía atraído por aquellos
menesteres y ocupaba el tiempo que le quedaba
disponible para trabajar en la Alcaldía del
municipio ayudándole en la oficina al secretario del
término, pero ese no era su propósito y logró
convencer a su progenitor para retornar a la Villa.
Así lo hizo y don Eusebio que tenía muchas
influencias lo colocó como ayudante del escribano
don León Vásquez en cuya biblioteca obtuvo
conocimientos de derecho y leyó a los tratadistas de
la época.
Vino después su relación con su pariente político
don Dionisio de Herrera quien fungía como secretario
del Ayuntamiento de Tegucigalpa y comienza así su
participación en los movimientos políticos pre y
post independencia.
Pero como hoy queremos más referirnos a los aspectos
familiares del General Morazán y ya hemos hablado de
sus ascendientes… ¿Cuál es su descendencia directa?…
Don Francisco era además de un apuesto caballero, un
joven apetecido por las féminas de los sitios que
frecuentaba desde Guatemala hasta Panamá.
Se casó en Comayagua en 1825 con la hermosa dama
tegucigalpense doña María Josefa Lastiri viuda de
Travieso (FOTO 4) con quien procreó en 1838 una
hija, Adela Morazán Lastiri, casada en San Salvador
con el abogado hondureño don Cruz Ulloa.
Antes, en 1826, el General Morazán tuvo un hijo con
la dama Rita Zelayandía que estaba casada con don
Eusebio Ruiz, su nombre José Antonio Ruiz (FOTO 5),
a quien su padre desde muy niño se hizo cargo de él
aún cuando no llevaba su apellido y lo involucró en
las actividades militares logrando obtener el grado
de general.
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5 El general José Antonio Ruiz nació en
1826, hijo natural del General Morazán. |
En 1827, nació en Tegucigalpa un 4 de octubre,
Francisco Morazán Moncada (FOTO 6) cuya madre fue
doña Francisca Moncada hija de don Liberato Moncada.
El pequeño Francisco fue acogido en el hogar
Morazán-Lastiri y acompañó a su padre en la cruzada
unionista. A Francisco Morazán Moncada le tocó
redactar dictada por su padre, la Proclama de David
y el testamento del héroe el 15 de septiembre de
1842.
El general José Antonio Ruiz no dejó descendencia,
su único hijo murió en la infancia y don Francisco
Morazán Moncada se casó en Nicaragua con doña Carmen
Venerio siendo sus hijos Francisco, Caren y Mercedes
Morazán Veneiro, formando una descendencia en
Chinandega entre los cuales está la familia Calleja.
No registrada, se dice que en Guatemala, el General
Morazán tuvo una hija que llevaba el apellido
Fuentes de donde descienden familias como los
Fuentes Mohr y el extinto ex presidente de Guatemala
Miguel Idígoras Fuentes.
De su hija legítima Adela, casada con don Cruz Olloa,
fueron hijos Francisco, Esteban, Josefina y Mercedes
Ulloa Morazán, todos ellos casados, línea sanguínea
directa con el héroe con muchos descendientes que
viven en la tierra donde descansan para la eternidad
las cenizas del ínclito varón hondureño.
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6 Don Francisco Morazán Moncada hijo del
prócer a quien dictó su Proclama de
David y el testamento el 15 de
septiembre de 1842. |
-
María Josefa Úrsula de la Santísima
Trinidad Lastiri Lozano fue Primera
Dama de Centroamérica, de Honduras, de
El Salvador y de Costa Rica, esposa del
general Francisco Morazán Quesada, héroe
centroamericano, nacida en Tegucigalpa,
Honduras, el 20 de octubre de 1792. Fue
hija de Juan Miguel Lastiri y Margarita
Lozano y Borjas. Casó en primeras
nupcias en 1818 con Esteban Travieso
(muerto en 1825), con quien tuvo varios
hijos, y en segundas en Comayagua,
Honduras, el 30 de diciembre de 1825,
con Francisco Morazán Quesada, con quien
tuvo una hija única, Adela Morazán
Lastiri.
-
Fue Primera Dama del Estado de Honduras
de 1827 a 1830, de la República Federal
de Centroamérica de 1830 a 1834 y de
1835 a 1839 y del Estado de El Salvador
de 1839 a 1840. Respaldó al general
Morazán en sus actividades políticas y
militares, en lo cual perdió
prácticamente todo el cuantioso
patrimonio heredado de su primer esposo.
Debido a las incesantes luchas que
asolaron a El Salvador en esa época,
hubo de salir del país a principios de
1840 y solicitó asilo en Costa Rica. El
Gobierno costarricense expresó que se lo
otorgaría, si ella y los suyos aceptaban
radicarse en la ciudad de Esparza. Doña
María Josefa rechazó la condición y
marchó a Chiriquí, donde poco después se
le unió su marido. Cuando éste tomó el
poder en Costa Rica, envió un barco
expresamente fletado a Chiriquí, para
recoger a Doña María Josefa y a su
familia.
-
Después de la caída y fusilamiento de
Morazán en septiembre de 1842, Doña
María Josefa y su familia regresaron a
El Salvador. Murió en San Salvador en
1846.
Morazán y
su hija costarricense
Por Lic. Miguel Cálix Suazo
Vicepresidente del Instituto Morazánico
Vicepresidente Academia Hondureña de Geografía e
Historia
Para comenzar a
reivindicar a Morazán en Costa Rica he escrito seis
volúmenes, el segundo de los cuales y que publiqué
en 1996 prologado por el Lic.
Manuel Carballo Quintana, Embajador de Costa Rica,
en Honduras,
trata de la hija
póstuma del egregio Héroe, María
Ester de los Dolores Freer Escalante
(llamada Lolita por su familia)
engendrada 15 días antes de su muerte,
y que este 2 de junio –en el más completo olvido por
todos los centroamericanos- está cumpliendo años de
haber venido al mundo en San José, Costa Rica, y que
su madre
Teresa Escalante y Ocampo, salvadoreña oriunda de
Ahuachapán, bautizó el 15 de setiembre de
1843 como recuerdo del día en que murió su querido
Francisco Morazán Quesada. El
asentamiento del bautizo de LOLITA, con la
aprobación del Obispo Anselmo Llorente y Lafuente,
que hacía un mes había regresado del destierro,
se realizó, sin embargo, hasta el día de
la boda de la muchacha, en el libro 18, folio
02, asiento 03 correspondiente a 1843.
Teresa y su esposo
el caballero inglés (de Liverpool) Mr. William Freer
Risk habían llegado a Costa Rica en 1834 ya casados,
procedentes de San Salvador; y cuando ella conoció a
Morazán, hacía unos dos
años que Mr. William había regresado a su patria sin
enviar noticias a Teresa, quien
quedó con sus tres pequeños hijos -Amelia de la
Libertad, José Guillermo Roderico e Isabel Agustina.
Esta circunstancia había obligado a la distinguida y
joven dama a instalar en su casa un hospedaje, a fin
de subvenir al sostenimiento de su
familia.
LOLITA se casó el 20 de
octubre de 1859 con Luis Vicente José Gargollo Díaz
de Tejada, 12 años mayor que ella, pues había nacido
en Cádiz, España, el 27 de octubre de 1831 (Sus
abuelos paternos fueron los excelentísimos señores
don Luis Gargollo, caballero de Gran Cruz de la B.
Orden Americana de Isabel La Católica y doña María
Josefa Corte de Gargollo). Luis y Lolita tuvieron 9
hijos que fueron: Elena Rosa de las
Mercedes, quien vino al mundo el
31 de agosto de 1860; Eduviges Teresa,
quien nació el 17 de octubre de 1863;
María Luisa, que murió estando
muy pequeña; María Adela Eulalia,
nacida el 10 de febrero de 1866;
Luciano Luis José María,
nacido el 31 de agosto de 1868;
Guillermo Juan de Jesús, nacido
el 7 de junio de 1872; Ricardo María de
los Dolores, nacido el 16 de
setiembre de 1874; Manuel Antonio
Francisco, más conocido como Luis,
el 13 de junio de 1879; José Aurelio
de los Dolores (Pepito), el 3 de
julio de 1881; y Celia Eloísa Concepción
de Jesús, el14 de marzo de 1884.
Lolita intuyó que, andando el tiempo, su familia
entera se expandiría por todas las parcelas
centroamericanas, y aun fuera de ella, para difundir
que las ideas de la unidad centroamericana son
permanentes y que propugnan por alcanzar un mayor
bienestar de la población... Hoy su familia la
constituimos todos sus descendientes –biológicos y
no biológicos- y nos proponemos reivindicar para
siempre al hombre del cual el segundo Obispo de
Costa Rica, el alemán Bernardo Augusto Thiel, avaló
que “sus hechos son tan grandes que no
caben en el marco de nuestra historia y su nombre
tan glorioso que se escapa del límite de nuestras
fronteras…” Otro costarricense, el Embajador
prologuista de mi libro expresó: “El
verdadero valor de la gestión pública de Francisco
Morazán como Jefe de Estado de Costa Rica
no sólo es desconocido en nuestro propio
país, sino también ignorado por los enemigos
seculares de sus ideas. El Lic. Cálix Suazo
viene a poner las cosas en su lugar al reafirmar a
Morazán como el precursor, promotor y mártir de la
unidad centroamericana, pero demostrando
a la vez que el General Morazán fue el más firme
defensor de la integridad territorial de Costa Rica.
No se puede reparar el error
incorregible de quienes apagaron su vida, pero sí se
pueden rectificar los juicios posteriores a su
muerte -he aquí el significado de los seis volúmenes
escritos por don Miguel Cálix Suazo”, palabras
que se relacionan con las del Héroe:
“ni el oro del Río Guayape, ni
las perlas del Golfo de Nicoya, volverán a adornar
la corona del Marqués Aycinena, ni el pueblo
centroamericano verá más esta señal oprobiosa de su
antigua esclavitud; pero si alguna vez brillase en
su frente este símbolo de la aristocracia, será al
blanco de los tiros del soldado republicano…”
En resumen, Morazán tuvo seis hijos, los dos
primeros en Tegucigalpa siendo soltero,
supuestamente con dos vecinas de esta casa. El
primero se llamó José Antonio Ruiz, hijo de Rita
Zelaya Díaz, casada con un señor de apellido Ruiz.
El segundo es Francisco Morazán Moncada, sobrino de
Liberato Moncada, un ex compañero de la escuela de
Morazán y que llegó a ser su sustituto en el cargo
de ministro.
Los otros dos los tiene siendo presidente de
Centroamérica, por cierto con una española, Nicolás
y Josefa Fuentes. Varios de sus descendientes
destacaron en la vida política, como el presidente
de Guatemala, Miguel Ydígoras Fuentes, y el político
Alberto Fuentes Mohr.
Luego en El Salvador, y trece años después de
haberse casado, nace su quinta hija, la legítima,
Adela Morazán Lastiri.
La última hija la engendró en Costa Rica 15 días
antes de morir, María Esther de los Dolores Freer
Escalante, hija de Teresa Escalante y Ocampo,
salvadoreña oriunda de Ahuachapán, casada con un
caballero inglés de Liverpool, fue de ella que
escribí un libro donde localicé 663 descendientes,
hasta el 15 de julio de 1991, siete generaciones
ramificadas en ocho países a los cuales visité,
incluyendo Alemania, México, Ecuador, Guatemala,
Panamá y Costa Rica.
Batalla de la Trinidad
Al iniciar el año de 1827, se sintieron en
Centroamérica las disposiciones dictatoriales
emanadas del Presidente Federal, Manuel José Arce.
Estas incidencias fueron la causa para que las
relaciones con los Jefes de Estado de cada
provincia, particularmente con los de El Salvador y
Honduras se fueran haciendo cada día mas
conflictivas.
Consecuencia directa de semejantes pretensiones fue
el derrocamiento del gobierno que ejercía Don
Dionisio de Herrera, fraguado por el exvice Jefe de
Estado, Coronel Justo Milla, quien con ese propósito
se traslado a Guatemala y allá recibió del Sr. Arce
el mando del Batallón Federal N:2 con esa fuerza y
cumpliendo los designios ya expresados, se interno
en el territorio del Estado de Honduras, so pretexto
de proteger las plantaciones de tabaco que tenia la
Federación en los llanos de Santa Rosa, hoy Santa
Rosa de Copan.
El cuatro de abril de 1827, Milla sitio a Comayagua.
En la residencia al asalto de la capital, participó
el General Francisco Morazán Quezada. Casi para
finalizar el sitio de Comayagua, el ciudadano
Francisco Morazán salió de la capital sitiada en
compañía de los coroneles Remigio Díaz y José
Antonio Márquez, para obtener refuerzos en
Tegucigalpa con la intención de regresar y liberar
la Capital del Estado, pero al llegar al valle de
Comayagua, en las cercanías de la Villa de San
Antonio, fueron atacados por fuerzas al mando del
Tte. Cnel. Hernández y el Capitán Rosa Medina,
dándose el combate de la Hacienda de “La Maradiaga”
el 29 de abril de aquel año.
Después de estos sucesos transcurren una serie de
hechos transcendentales: el general Morazán recibió
apoyo del Coronel Cleto Ordóñez , en Nicaragua,
quien le proporcionó 135 hombres entre oficiales y
tropa. Asimismo en la Villa de Choluteca, se le
incorporaron las tropas salvadoreñas del Cnel.
Zepeda, las cuales habían sido derrotadas en
Sabanagrande. El núcleo inicial de estas tropas fue
engrosándose con voluntarios de los pueblos de
Texiguat, Curaren, Tegucigalpa, Cantarranas. Esta
columna que salió de Choluteca con dirección a
Tegucigalpa, venia comandada por el Cnel. Ramiro
Díaz y siguió desplazándose en una marcha táctica
con sus elementos de seguridad al frente, su
vanguardia y el grueso de la misma.
Algunos de los biógrafos mas importantes del general
Morazán describen que la columna se desplazaba a
saltos enviando espías al frente, que informaban de
la situación, esto, que en la moderna táctica se
puede entender como elementos de una punta de
vanguardia en una marcha táctica y que sirven para
dar aviso temprano de la localización, cantidad e
intenciones del enemigo.
El Coronel Remigio Díaz traía buenos oficiales que
lo asesoraban. Además no debe olvidarse que entre
ellos venían soldados que en Sabanagrande habían
tenido previamente un descalabro y era natural que
hicieran uso al máximo del principio de seguridad.
El ejercito libertador llego el día 10 de noviembre
por la tarde a Sabanagrande donde se descanso para
solucionar algunos problemas administrativos.
Desarrollo de la Batalla.
Cuando las tropas se encontraban las tropas en
Sabanagrande, llego el oficial que comandaba los
elementos de seguridad que estaban llegando a
Ojojona las fuerzas del Coronel Justo Milla en una
cantidad de 1000 hombres. El oficial José Francisco
Morazán concibió la idea de proponer a su Comandante
el Cnel. Don Remigio Díaz, que aprovechando las
horas de oscuridad salieron del pueblo de
Sabanagrande y ocuparon posiciones defensivas en las
alturas de “Trinidad”. Se puede colegir que el joven
oficial conocía los sitios cercanos a Ojojona, ya
que en este pueblo había guardado prisión.
Al despuntar el alba del siguiente día, el memorable
11 de noviembre de 1827, Morazán esbozo el plan de
maniobra y se lo expuso al Coronel Remigio Díaz.
Este acto digno de una epopeya traspaso el mando a
Morazán, quien como Comandante en jefe de aquella
tropa, iba a dirigir la batalla inmortal.
El plan de maniobra que esbozo fue el siguiente:
09:00 horas del 11 de noviembre.
El Cnel. Ramón Pacheco , con un destacamento
defiende la avenida de aproximación que conduce de
Ojojona hacia el Valle de la Trinidad, hasta que las
otras fuerzas entren en contacto con el enemigo.
El Cnel. Remigio Díaz, con un destacamento de 150
hombres se mueve hacia el noreste siguiendo el curso
de la quebrada “Sicatacaro” aguas arriba hasta
converger con el sendero que conduce de Ojojona al
Valle de la Trinidad y atacaron la retaguardia del
enemigo. El general Morazán y el Coronel Román
Valladares, al mando de otro destacamento de la
misma fuerza, se trasladan hacia la estribación del
cerro hoy conocido como Caranguije, para atacar el
flanco derecho del enemigo.
Medidas de Coordinación:
A: El destacamento del Coronel Remigio Díaz, atacara
por la retaguardia enemiga al oír los disparos en el
frente cubierto por el Cnel. Pacheco.
B: El general Morazán y el Cnel. Román Valladares,
atacan agresivamente por el flanco derecho, cuando
el Cnel. Remigio Díaz entra en contacto con el
enemigo.
A las 15:00 horas de aquel memorable 11 de
noviembre, el enemigo había sido derrotado
totalmente.
El gran capitán de nuestra historia, dice en sus
memorias que la vanguardia sola, consiguió el
triunfo en el que se distinguieron los coroneles
Pacheco, Valladares y Díaz. El Coronel José María
Gutiérrez Osejo y el capitán Ferrera comandaban la
retaguardia y no les fue posible entrar en acción
(lo que indica que solo combatieron los elementos de
primera línea y no fue aplicada la reserva). Dice el
gran benemérito, que “ en los campos de la Trinidad
fue el lugar donde se pudo acreditar a los catrachos
que era llegada la hora de romper sus cadenas”.
Justo Milla fue completamente derrotado, dejando
abandonados en el campo de batalla equipo y baúles
conteniendo correspondencia oficial.
El plan táctico no cumplió como había sido
concebido, logrando un objetivo que era la
destrucción de la fuerza enemiga, con lo cual se
logro a la vez el respeto del Estado y la victoria
de los patriotas en contra de la tiranía.
EL GENIO
MORAZÁNICO
MORAZÁN: PATRIOTA Y ESTADISTA
La vida de
Francisco Morazán fue signada por el sacrificio. Fue
uno de esos hombres singulares, forjado en el yunque
de un civismo sin maculas, paradigma de virtudes
ciudadanas. Joven, muy joven quien saltó a la
palestra de la política, no para medrar a la sombra
de ella sino para sacudir el alma aletargada de los
pueblos Centroamericanos; para combatir los vicios
de la colonia y guiarlos por los caminos del
progreso, la libertad y la justicia. En medio de la
densa oscuridad de Centroamérica fue un sol de
inmarcesibles brillos. Superior a su época y aun de
la época actual.
En la
mejor biografía que se ha escrito sobre el héroe de
Gualcho y la Trinidad, su autor, José Ángel Zúñiga
Huete, estampo estos certeros conceptos: “El héroe
contemporáneo ha dejado de ser una deidad. No es ni
un santo ni un personaje envuelto en un ropaje de
leyenda, ni un súper–hombre al estilo de Niestzche.
Es un hombre extraordinario por el hecho de que
sobresale del nivel común, para ser un
representativo de su época, de una jerarquía
ideológica o de una aspiración por el bienestar
colectivo. Es el portador o el arquitecto de una
misión de cultura y de superación del conglomerado
humano; el portaestandarte y el heraldo de un
mensaje de avance para el futuro, y a la vez,
conductor y maestro de pensamiento y energía. Esos
espíritus selectos, nuevos Prometeos que vienen del
infinito con el fuego y las luces robadas a los
dioses o arrancados a lo desconocido, colocan los
hitos que señalan el camino y la marcha del progreso
humano.
Morazán
fue un revolucionario en el sentido cabal de la
palabra. Su espada de acero toledano rompió las
tinieblas medioevales, combatiendo al conservatismo
ultramontano y al fanatismo clerical, que nunca se
dieron por vencidos y que al fin terminarían con su
vida un aciago 15 de septiembre de 1842, en San José
de Casta Rica. Precisamente este 3 de octubre se
cumplen
165 años
de una caída frente a un pelotón de fusilamiento.
Morazán fue un cruzado de la democracia. Por su
vigencia y fortalecimiento lucho con denuedo,
despreciando con olímpica altivez a quienes le
ofrecieron el centro de la dictadura. Por voluntad
de los pueblos centroamericanos gobernó por dos
periodos constitucionales. No obstante que gobernó
repartiendo mandobles a una cimarrona oligarquía de
sangre azul, emitió leyes avanzadas que tocaron los
intereses de unos pocos, pero que favorecieron los
de las grandes mayorías. Fue un estadista,
preocupado por el destino de nuestros pueblos. A 165
años de su muerte, el ideal Morazánico se mantiene
vivo. Los detractores del héroe –que todavía
existen– no han podido ni podrán opacar su figura
gallarda y generosa.
Quizá sin
proponérselo, movidos más por las circunstancias que
acucian al mundo de hoy, el legado de Morazán se
mantiene con vida. La geopolítica señala a los
pueblos centroamericanos el cambio de la unidad y la
integración. Se ha empezado por el aspecto
económico. Se esta impulsando el Sistema de
Integración Centro Americana (SICA) que posibilite a
nuestros pueblos competir con otros mercados; se
habla de aranceles unificados y de un comercio libre
entre nuestras naciones. Funciona el Banco Centro
Centroamericano de Integración Económica y la
Secretaria de
Integración económica (SIECA). En lo político se
mantiene vigente la Organización de Estado
Americanos (OEA) y el Parlamento Centroamericano.
Quizá algún día las futuras generaciones vean hechos
realidad los sueños de Morazán, con la República
Federal de Centroamérica. Ese fue su ideal; por él
lucho y murió entre la incomprensión de su época.
La recia
personalidad de Morazán, lejos de desvanecerse, se
agiganta a través del tiempo y del espacio. En la
fecha de su nacimiento, hacemos nuestros los versos
de Neruda: “Alta es la Noche y Morazán Vigila”
MORAZÁN
EL GRAN REFORMADOR
Como
sucede con todos los hombres representativos en la
historia del mundo, Francisco Morazán ha sido motivo
de inspiración, por su vida ejemplar y por su obra
trascendental, no solo para historiadores sino para
poetas, ensayistas, oradores y dramaturgos. Citando
a vía de ejemplo la musa del eminente escritor
colombiano José María Vargas Vila, cuando exclamo:
“hay glorias que no se eclipsan y hay que sufrir su
tremendo resplandor. El sol es el encanto de las
águilas y el martirio de los búhos. Así pasa con el
resplandor de ciertos nombres en la historia,
Morazán es uno de ellos”. El caudillo de la unidad
de Centroamérica, nació en Tegucigalpa, el 3 de
octubre de 1792, y muerto frente al pelotón de
fusileros en San José Costa Rica, el 15 de
septiembre de 1842, tuvo una frase profética cuando
minutos antes de su sacrificio dijo “La posteridad
nos hará justicia”. Y la posteridad le hizo
justicia. Morazán entro en la historia con el
legitimo titulo de reformador, cuya obra
revolucionaria supo realizar, mediante una admirable
combinación de estadista y militar “Declaro – dice
Chávez Orozco– por primera vez en la historia de la
historia que el movimiento liberal, que lo que en
México llamamos reformar, por su inspiración estuvo
determinado por la orientación que adopto la
política de Francisco Morazán. En otros términos que
a Morazán no solo hay que verlo como al líder de la
pequeña burguesía progresista centroamericana, sino
como al inspirador del movimiento pequeño burgués,
que sacudió a México al concluir el primer tercio o
siglo XIX este dato que yo quiero dejar
indeleblemente consignado, como valido
científicamente dentro de una interpretación de la
historia de México, estimo que hay que hacerlo valer
también para apreciar mejor el alcance y el valor de
la personalidad de Morazán.Analiza así, el notable
historiador mexicano, la proyección de las
conquistas sociales y políticas que realizo en
Centro América el General Morazán sobre la Reforma
en la nación azteca: “Cuando en México, el
sudamericano Vicente Rocafuerte vivía oculto por
haberse atrevido a publicar un folleto en que
tímidamente sostenía la tesis de la tolerancia
religiosa, en Centro América se decretaba en mayo de
1832.
Cuando uno
de los capítulos más importantes de la Memoria del
Secretario de Justicia y Negocios Eclesiásticos de
México lo constituía el tema de la recaudación de
los diezmos en Centroamérica se decretaba la
abolición de este tributo. Cuando en Centroamérica
se decretaba la desamortización de los bienes de
comunidades religiosas el 28 de julio de 1829, en
México estaba a punto de escalar el poder la
administración que mayores concesiones le hizo al
clero. Cuando en México se confesaba el gobierno
incapaz de reformar la educación superior y se
entregaba en manos de particulares la elemental, en
Centro América se dictaban los decretos de 9 de
junio de 1830 y del 1 de marzo de 1832” Sobre esto
dos trascendentales decretos que le han merecido a
Morazán el justo titulo de haber sido uno de los
primeros reformadores de la educación en el
continente, el profesor Chávez Orozco dice: “Ahora
bien, ambas disposiciones, pero sobre todo la
segunda, significan dentro del movimiento cultural
de la América Latina, la primera formula legislativa
para estructurar la educación popular en un sentido
francamente democrático”. Y, algo más: “el espíritu
de esta ley, comparable con la que reformo la
educación nacional francesa, inspirada por Condorcet
y aprobada en abril de 1792 por la asamblea
legislativa, fue para México el apoyo ideológico
gracias al cual los Gómez Farias y los Mora y los
Goroztiza y los Rodríguez Puebla, se entregaron a la
empresa de redactar la ley de octubre de 1834,
creadora de la fecunda Dirección General de
Instrucción Pública.
Hemos querido
reproducir los párrafos anteriores porque en los
mismos esta el Morazán que menos se conoce en
Honduras. se recuerdan sus batallas: La Trinidad,
San Pedro Perulapan, Gualcho, etc. se recuerdan sus
palabras antes de morir. Se recuerdan muchos
aspectos de la vida del Prócer. Pero muy poco se
recuerda su labor como estadista, su acción
revolucionaria y reformista que lo sitúa al lado de
los mas grandes reformadores que en el mundo han
sido. Nació un día como hoy: El 3 de octubre. En el
año, por esa razón histórica de 1792.
MORAZÁN Y
LA EDUCACIÓN
Al prestar el
juramento como Presidente de Centroamérica, Morazán
volvió a definir claramente los fines políticos de
la educación, al expresar al Congreso que “La
Instrucción pública que proporciona las luces,
destruye los errores y prepara el triunfo de la
razón y de la libertad, nada omitiré para que se
propague bajo los principios que la ley establezca”.
Por desgracia, hasta ahora mucha parte de la
juventud se ve entregada en mano de la ignorancia y
la superstición.
SOBRE
LA RELACIÓN ENTRE LA JUVENTUD Y LA EDUCACIÓN
MORAZÁN
EXPRESABA QUE:
“La
educación de la juventud, de esa porción escogida
para regir en algún día los destinos de la
República, ha merecido muy particularmente la
atención del gobierno. Un pueblo que, rompiendo las
cadenas de la esclavitud, se arroja, digámoslo así,
de repente en el camino de la libertad, no puede
marchar sin tropiezos por él, sino buscando en la
educación el cultivo de su inteligencia e
instruyéndose en el cumplimiento de sus deberes. No
hablo aquí de la educación culta y esmerada que
exige grandes establecimientos literarios, y se
acomoda tan bien a toda clase de gobierno; hablo de
la sencilla educación popular que, sin tener por
objeto las ciencias exactas, que han dado celebridad
a muchos hombres, es el alma de las naciones libres.
Humilde en sus deseos y simple en sus aspiraciones,
la juventud se contenta con saber leer, escribir, y
contar. Algunas naciones de moral y de política y
unos pocos conocimientos en otras materias, que
faciliten el de las artes y oficios, son todo lo que
necesita un pueblo para su dicha y libertad, y esta
es la clase de instrucción que el Gobierno procura a
los habitantes del Distrito con el mejor éxito”.
¿POR QUÉ
MORAZÁN EN EL PERÚ?
Las
relaciones diplomáticas del Perú, con Centroamérica,
nacen a los pocos años de la gesta emancipadora y se
afianza en ideales comunes con la convocatoria del
Congreso de Panamá, de 1826, por el Libertador Simón
Bolívar, conjuntamente con el gran ideólogo y
político peruano, José Faustino Sánchez Carrión,
Tribuno de la República, que ejercía el cargo de
Secretario General de Estado. En los dos momentos,
en el de San Martín y en el de Bolívar, el Perú
alentó decididamente una política de franco
americanismo y de unidad moral del continente y,
desde la inclinación de la república sus mayores
esfuerzas han estado dirigidos a conseguir el
sincero y leal entendimiento entre los pueblos de
América Latina, por considerar que la solidaridad
continental es el único escudo para defender la
autonomía y la paz en la región. Por tanto, no por
casualidad, llegó Morazán, a tierras peruanas. En
abril de 1840, a bordo de la Goleta “Izalco”, partió
Morazán, rumbo al Sur. Recién en agosto de 1841,
emprende viaje hacia el Perú. Las vinculaciones del
General Morazán con el Perú ofrecen una gama de
razones para la decisión de su viaje a la Lima. Para
los historiadores Montúfar de Guatemala y Martínez
López de Honduras, estando el General Morazán en su
retiro en David, recibió del Mariscal Agustín
Gamarra, héroe de la independencia del Perú
–Mariscal de Ayacucho– y a la sazón Jefe de Estado,
varios ofrecimientos, entre otros, el que asumiera
el mando de cinco mil hombres que estaban para
marchar hacia la frontera con la República de
Bolivia, pero el héroe, según los referidos
historiadores, declino tales ofrecimientos, dando
sus más cumplidas gracias al Mariscal y expresándole
que sus deseos más fervientes, eran regresar a su
patria; la declinación de la oferta no fue por falta
de valor, pues su vida estaba pendiente de la triste
situación de Centroamérica.
El Doctor
Enrique D. Tovar en su obra “Morazán en la Historia
del Perú” refiere “en la capital del Perú, vinculose
el General Morazán con gentes de valía. Hizose amigo
del General José Echenique, más tarde Presidente de
la República y hombre de grandes influencias en el
mundo político. Varias
familias
distinguidas abrieronle sus salones y recibió, en
fin, múltiples pruebas de hospitalidad y afecto.
Encontró en Lima también al General Pedro Bermúdez,
el cual introdujo en el círculo de sus amistades, le
significo su simpatía frente a la campaña contra el
Carrerismo y tanto que posiblemente fue en esa
oportunidad, cuando facilito aquellos dieciocho mil
pesos que con sus réditos, declaro Morazán en la
primera cláusula de su testamento, adeudar al
General peruano. En la historia de Perú se registra
con frases de vivo reconocimiento el nombre de un
hijo insigne de Honduras, lo que dice de una fusión
espiritual entre la nobilísima tierra de Lempira y
la no menos noble de los hijos del sol, del Imperio
de los Incas.
AL
DESEMBARCAR EN COSTA RICA PROVENIENTE DEL PERÚ
MORAZÁN
LANZA LA PROCLAMA SIGUIENTE:
“¡Costarricenses!: Han llegado a mi destierro
vuestras súplicas, y vengo a acreditaros que no soy
indiferente a la desgracias que experimentáis.
Vuestros clamores han herido por largo tiempo mis
oídos, y encontrado al fin los medios de salvaros,
aunque sea a costa de mi propia vida.
¡Compatriotas!: El día de la libertad ha llegado;
venid a recibir de mis manos este grandioso
presente, de estas manos que han sido mutiladas
tantas veces por defenderlo: venid a saludar la
bandera de los libres, que vuelve a flamear de nuevo
sobre el suelo costarricense, después de tantos años
de esclavitud y opresión: venid a colocaros en
derredor de este hermoso emblema de vuestra
regeneración política, al lado de tantos
compatriotas vuestros, dispuestos a satisfacerse en
defensa de vuestros derechos: venid a tomar las
armas y municiones que abundan en nuestro campo y
marchemos en seguida contra el tirano, porque todo
el tiempo que éste abuse de la libertad del pueblo,
será de oprobio, de sangre y de luto para vosotros.
Bajo la égida de la ley, de esta ley que vosotros
mismos habéis dictado y que hoy yace escarnecida y
hollada por el tirano que os oprime, estarán en
adelante vuestras vidas, vuestras personas y las de
vuestras caras esposas y tiernos hijos, y el
encargado de ejecutarla, será desde hoy elegido por
vosotros,porque vosotros sois el soberano”.
ESTE ERA
EL ORGULLO PATRIÓTICO DE MORAZÁN
Encontrabase el Teniente General Morazán en la
presidencia de Centroamérica con asiento en
Guatemala, cuando se presento a su despacho el
representante de la Corona Inglesa en el Istmo,
Federico Chaterfierld quien al momento le planteo el
problema sobre la fuga de algunos esclavos de Belice
hacia Guatemala.
Le ruego
–enfatizo el diplomático– solventar ese problema que
tanto malestar le esta causando a mi país.
“Ya me lo
imagino contesto Morazán. Gracias a la intervención
del honorable diputado salvadoreño Juan José Cañas,
todo esclavo, venga de donde venga, al llegar a
Centro América dejara de serlo”
- La
corona de mi país firmo un acuerdo con las máximas
autoridades españolas relacionadas con el tráfico de
esclavos en estas provincias.
“ya no son
provincias Abogado –contesto Morazán– y los
españoles ya se fueron. Si tienen algo con ellos,
reclámenlo en España.
DIRECCION DE HISTORIA MILITAR
AL PUEBLO DE CENTRO AMÉRICA
-
Cuando los traidores a la patria ejercen los
primeros destinos, el Gobierno es opresor.
- Montesquieu.
Hombres que habéis abusado de los derechos más
sagrados del pueblo por su sórdido y mezquino
interés! Con vosotros hablo, enemigos de la
independencia y de la libertad. Si vuestros
hechos, para procuraros una patria, pueden
sufrir un paralelo con los de aquellos
centroamericanos que perseguís o habéis
expatriado, yo a su nombre os provoco a
presentarlos. Ese mismo pueblo que habéis
humillado, insultado, envilecido y traicionado
tantas veces, que os hace hoy los árbitros de
sus destinos y nos proscribe por vuestros
consejos, ese pueblo será nuestro juez.
Si la lucha que os propongo es desigual, todas
las ventajas de ella están de vuestra parte.
Tenéis en vuestro apoyo:
Que os halláis colocados en el poder, y que
nosotros nos encontramos en la desgracia.
Que podéis hacer uso de vuestra autoridad para
procurarnos acusadores, que nosotros no
encontramos tal vez ni un testigo.
Que os habéis constituido en nuestros jueces, y
declarado que somos vuestros reos.
Que nuestra voluntaria retirada de los negocios
públicos, con un objeto más noble que el que ha
podido caber en vuestros corazones, la habéis
interpretado como fuga.
Que a nosotros, que no os atrevisteis nunca a
vernos cara a cara, nos insultáis atrozmente en
vuestra imprenta; y añadiendo el escarnio a la
venganza, habéis tomado la mano misma que os ha
envilecido para trazar los caracteres de un
nombre funesto que no podemos pronunciar sin
oprobio, y nuestra expatriación se ha decretado[1].
Y en fin, para complemento de vuestro triunfo,
todas las apariencias acreditan que el pueblo
que nos va a juzgar os pertenece. Pero no
importa. Nosotros tenemos la justicia. Vamos a
los hechos.
Cuando vosotros disfrutabais de una patria, no
podíamos nosotros pronunciar este dulce nombre.
Recordadlo. Vosotros habéis gozado muchos años
de los bienes de esa patria que buscáis en vano.
¿Encontraréis en la República de Centro-América
algunas señales de ella? No. Aunque le dais hoy
este nombre, más extranjeros sois por vuestros
propios hechos en el pueblo que os vio nacer,
que nosotros en Méjico, en el Perú y en la Nueva
Granada. Por la identidad de nuestros
principios, con los que sirven de base a los
gobiernos de estas Repúblicas, nosotros hemos
hallado en ellas simpatías que vosotros no
encontraréis en el propio suelo de vuestros
padres (que ya no os pertenece) desde el momento
mismo que se descubran vuestros engaños. Pero si
aun queréis buscar vuestra patria, la hallaréis
sin duda por las señales que voy a daros. Oíd y
juzgad.
En vuestra patria cometías culpas que se
olvidaban por unas tantas monedas, y a nosotros
se nos exponía a la vergüenza pública.
En vuestra patria perpetrabais los más atroces
delitos, a los que se les daba el nombre de
debilidades para dejarlos sin castigo, y
nosotros sufríamos la nota de infames hasta
nuestra quinta generación.
En vuestra patria ejecutabais los crímenes que
siempre se quedaban impunes, porque vosotros
mismos erais los jueces, y nosotros perdíamos la
salud y la vida en los cadalsos.
En vuestra patria ostentabais los honrosos
títulos de tiranos, y nosotros representábamos
el humillante papel de esclavos.
Esn vuestra patria tenías la gloria tenías la
gloria de apedillaros los opresores del pueblo,
y gemíamos nosotros bajo la opresión.
Y cuando en vuestra patria, ensanchando la
escala de los opresores, defendíais hasta los
infames oficios de carceleros y de verdugos, a
nosotros se nos exigían los reos y las
víctimas.
Y para que nada faltase a vuestra dicha y a
nuestra desgracia, así en la tierra como en el
cielo, ¡Hasta los santos sacabais de vuestras
propias familias!, y los malvados, a vuestro
juicio, sólo se encontraban en las nuestras.
Vosotros oíais, continuamente en sus
revelaciones, la felicidad que os aguardaba, en
tanto que a nosotros sólo se nos anunciaban
desgracias.
Vosotros dirigías con confianza vuestras
súplicas al pie de los altares, porque hacíais
propicios a sus sacerdotes con las riquezas que
exigíais al pueblo, en tanto que éste temía
elevar sus plegarias, por no poder acompañarlas
con ofrendas….
Y por último, para llenar la medida de vuestro
poder y nuestro infortunio, aun más allá de la
tumba, en tanto que las almas de nuestros padres
vagaban sin consuelo en derredor nuestro, para
demandarnos los medios de lograr su eterno
descanso, vosotros comprabais el
Cielo que no habías merecido, con los tesoros
que os proporcionaban las leyes de un infame
monopolio.
He aquí vuestra patria. Recordadla. Pero si aun
insistiereis en disputarnos la que por tantos
títulos nos pertenece, exhibid vuestras pruebas,
que nosotros daremos las nuestras; y si
resultase un solo hecho en vuestro favor contra
mil que presentemos nosotros, consentiremos,
gustosamente en ser a los ojos del mundo lo que
hoy somos a los vuestros.
No es vuestra patria. Porque en 1812, que por
la primera vez se ventilaron los derechos de
americanos, vosotros hacías de injustos jueces,
de viles denunciantes y de falsos testigos
contra los amigos de la independencia del
Gobierno absoluto.
Es nuestra patria. Porque en la misma época
nosotros nos la procurábamos difundiendo ideas
de libertad y de independencia en el pueblo, sin
que vuestras amenazas nos arredrasen ni nos
intimidase la muerte, ya sea que se nos
presentase en la copa de Sócrates, que la
encontrásemos al cabo del dogal que quitó la
vida al Empecinado o que se pronunciase en
vuestros inicuos tribunales.
No es vuestra patria. Porque cuando triunfaron
las ideas de libertad en la metrópoli, cuando
los patriotas españoles quitaron algunos
eslabones a la pesada cadena de nuestra
esclavitud, revelándonos de este modo lo que
éramos y lo que podíamos ser, vosotros
conspirasteis contra el Gobierno Constitucional
que se estableciera en toda la monarquía como
enemigos de las luces, cooperasteis con aquellos
que pretendieron, entonces, independizarse del
Gobierno de las cortes y trasladar a la América
el Gobierno absoluto de los Borbones.
Es nuestra patria: Porque en el mismo tiempo
hacíamos resonar el grito de independencia en
todo el Reino de Guatemala. Todo aquel que tenía
un corazón americano se sintió, entonces,
electrizado con el sagrado fuego de la libertad.
Por una disposición de la Providencia, los
amigos del Gobierno absoluto de los Borbones.
Es nuestra patria: Porque en el mismo tiempo
hacíamos resonar el grito de independencia en
todo el Reino de Guatemala. Todo aquel que tenía
un corazón americano se sintió, entonces,
electrizado con el sagrado fuego de la libertad.
Por una disposición de la Providencia, los
amigos del Gobierno absoluto de los Borbones,
enemigos de la independencia de España
constitucional, se unieron con los
independientes de ambos Gobiernos, y proclamaron
la separación de la antigua metrópoli el 15 de
septiembre de 1821. Y de este modo, vuestros
nombres figurarán en la historia al lado de los
Reyes Luis IX, Luis XI y otros muchos que
trabajaron sin pensarlo, a favor de la
democracia, sistema que hoy gobierna en la
República de Centro América.
No es vuestra patria: Porque en 1821,
acreditasteis con un hecho, que es a los ojos
del mundo un grave crimen, vuestro tardío
arrepentimiento por haber cometido otro crimen
que no es menos grave a los vuestros.
Los remordimientos de vuestra conciencia por
haber cooperado a la independencia de un pueblo
indócil, que convirtió en su provecho lo que era
destinado al vuestro, quisisteis aquietarlos
sacrificando a un gran conspirador los derechos
de este mismo pueblo: y en lugar de un viejo
monarca, nos distéis un nuevo usurpador: en
lugar de la tiranía de los Borbones, nos disteis
el escándalo de un emperador de farsa, más
opresor porque está más inepto, y su opresión
mil veces más sensible, porque lo ejercía sin
títulos, sin tino, con sus iguales y por la vez
primera. Es nuestra patria: Porque cuando
vosotros, al lado del General mejicano don
Vicente Filísola, hicisteis los mayores esfuerzo
por conservar la dominación del Emperador
Iturbide en los pueblos que había subyugado por
la intriga, aunque sin éxito, nosotros
procuramos evitarla. Cuando muchos de vosotros,
a la retaguardia de aquel General, eráis
testigos de los últimos esfuerzos del heroico
pueblo salvadoreño, que mal defendido y
cobardemente abandonado por su jefe en el
momento mismo del peligro[2]
sucumbió noblemente, y con más gloria que la
que pudo caber a sus vencedores; nosotros por
este mismo tiempo, en el propio teatro de la
guerra, en Guatemala, Honduras y Nicaragua,
corríamos la suerte de los vencidos, por la
identidad de nuestras opiniones.
El pueblo salvadoreño, sin armas y abandonado a
su propia suerte, hizo impotente la negra
intriga que se formara en su seno con innobles
miras. [3] Defendió por largo
tiempo la más hermosa de todas las causas,
adquiriendo por digna recompensa de sus grandes
hechos, la inmarcesible de dar al mundo el
grandioso espectáculo de un pueblo libre que se
regenera, obteniendo, en sus propias derrotas,
la reivindicación de los mismos derechos que se
la ocasionaron; en tanto que sus injustos
agresores pierden todas las ventajas que les
diera su malhadado triunfo.
Por un distinguido favor de la Providencia, los
últimos cañonazos que quitaron la vida a los
mejores hijos de El Salvador y completaron en
el Reino de Guatemala la dominación de Iturbide,
eran contestados por los que se disparaban en
México, para celebrar la completa destrucción de
un Imperio que sólo apareció al mundo para
oprobio de sus autores. Y por justo resultado
de estos hechos, del Reino de Guatemala, libre
del dominio del Emperador Iturbide, en donde
habías creado vuestra nueva patria, se formó la
nuestra, bajo un sistema democrático, con el
nombre de República Federal de Centro América.
Si ya que no podéis negar estos hechos, que todo
el pueblo ha presenciado, pretendiereis, en
vuestro despecho, arrojar de nuevo vuestra
acusación favorita, a saber: Que muchos de
nosotros nos hemos enriquecido defendiendo la
independencia y la libertad, -no pretendo
dejaros ni este miserable recurso.
Tal como es para mí de falsa e insultante la
proposición, yo la levanto del suelo, en donde
la ha colocado el desprecio público, con la
fundada esperanza de tirárosla a la cara con
doble fuerza. Si se puede llamar riqueza la que
obtuvieron algunos de vuestros jefes militares
en el sitio de Mejicanos, por medio de un
mezquino monopolio –estamos todos de acuerdo.
Pero si los bienes de los regulares componen la
única riqueza que se ha podido encontrar en
Centro América, levante la mano el más atrevido
de vosotros, y clave en nuestra frente la nota
de infame a los que la hubiéramos merecido por
este hecho u otro semejante.
Volvamos al asunto. Después de la caída de
Iturbide ¿cuál ha sido la conducta que habéis
observado? Yo os la recordaré.
Vuestra debilidad os hizo firmar la Constitución
Federal de 1824, y combatirla vuestra perfidia
en 1826, 27 y 28.
Con este interés disteis vuestros sufragios de
Presidente al señor Arce; y este mismo interés
os hizo despojarlos, cuando ya había llenado, en
parte, vuestras miras, porque le fuera adversa
la suerte en el momento mismo de exterminar a
vuestros enemigos.
Vuestra razón de Estado llevó por segunda vez la
guerra a muerte a los pueblos de El Salvador,
que perpetuaron vuestros jefes por interés.
Vuestra venganza iluminó por mucho tiempo las
oscuras noches de estío con el incendio de
poblaciones indefensas, para que la rapaz y
mezquina codicia de vuestros militares, que se
ejercitaba a media noche, encontrarse alumbrado
el camino por donde se condujeran a vuestro
campo los miserables despojos que habían librado
de las llamas…
Esta devastación, esta mina, que sólo se habría
terminado con la dominación a que aspirabais, y
que se os escapara de las manos por la
imbecilidad y cobardía de vuestros guerreros,
desapareció con los triunfos de Gualcho,
Mejicanos y Guatemala, y los liberales
vencedores acreditaron con la completa
reorganización de la República que eran dignos
de regir los destinos de un pueblo libre.
Vuestra venganza, jamás satisfecha, y vuestros
deseos de dominar, nunca extinguidos, trajeron
otra vez la guerra a la República para dar un
nuevo testimonio al mundo de vuestras miras, y a
los centroamericanos una prueba de todo lo que
debiera esperar y temer de sus enemigos.
El Coronel Domínguez, que defendiera vuestra
causa con tanto empeño en 1828, invadió los
puertos del norte en 1831, se introdujo con
fuerzas en el Estado de Honduras, para
presenciar sus derrotas, y encontró por último
la muerte en la ciudad de Comayagua.
El ex Presidente Arce, que apareció en el mismo
tiempo por Escuintla de Soconusco con tropas
mexicanas que habían destruido la Independencia
nacional, fue completamente batido por el
valiente General N. Raoul. No pudiendo aquel
desgraciado Jefe imitar a Moreau, que murió
combatiendo contra su país natal con un valor
que atenuara su crimen; ni a Coriolano, que
obligado a retirarse de las puertas de Roma por
las súplicas de la que lo llevara en su vientre,
acreditó que no le faltaban virtudes, siguió el
ejemplo de tantos griegos que se unieron con los
enemigos de su patria para combatirla, y sufrió,
como ellos, el digno castigo en su propia
derrota y en las dobles maldiciones de los
mercenarios extranjeros vencidos y de sus
conciudadanos vencedores.
Esta injusta guerra se terminó con la ocupación
del castillo de S. Fernando de Omoa, en donde el
malvado Ramón Guzmán, que sirviera en vuestras
filas como soldado en 1828, enarboló la bandera
española. Después de una lucha obstinada de 5
meses, que diezmara nuestro ejército, y de la
epidemia que lo quitara, fue abatida esa señal
oprobiosa de nuestra antigua esclavitud por el
valiente y sufrido Gral. Agustín Guzmán, que
hizo rendir la fortaleza. Y para dar al mundo un
testimonio de los extremos opuestos a que pueden
conducir vuestras opiniones y las nuestras en el
mismo campo en donde está colocada la cabeza de
un traidor, hijo de la República, y de vuestro
partido, que elevara sobre las murallas del
castillo el símbolo de nuestra opresión, existen
los sepulcros de mil centroamericanos, del
nuestro que lo despedazaran.
No pretendo asegurar que todos vosotros hayáis
aplaudido aquel crimen; si puede adivinarse que
hubiesen algunos de vosotros que lo vieran con
indignación, permítaseme preguntar a los demás;
¿tiene alguna analogía con la rendición de la
plaza de San Salvador en 1823? ¿Si Fernando
VII y la bandera española tienen algo de común
con la del Imperio mexicano y Agustín I? ¿Si las
garras de la joven Aguila que se ven pintadas en
ésta, oprimen o hieren con más fuerza que las
del viejo León hispano que se mira en las armas
de aquellas que dominaran la América por tres
siglos?
Esta guerra, tan fecunda en hechos que
ilustraron las armas del Gobierno Nacional, que
no fue menos abundante en sucesos que
justificaron más y más la causa de los liberales
vencedores, arrojó sin embargo elementos
funestos de discordia. A éstos se unió el
descontento, que naturalmente debió producir una
Administración de diez años, continuamente
contrariada por los hábitos que dejara el
Gobierno absoluto, cuyos resortes tocasteis con
oportunidad para preparar la revolución de 1840.
Vosotros, apoyados en el fanatismo religioso,
destruisteis en el Estado de Guatemala las obras
que los demócratas consagraron a la libertad, en
tanto que los bárbaros las hollaron con su
inmunda planta.
La profesión de los derechos del pueblo –la ley
de la libertad de imprenta- la que suprimió las
comunidades religiosas- la que creara la
Academia de Ciencias, en que se enseñaban los
principales ramos del saber humano, repuesta por
vosotros con la antigua Universidad de San
Carlos –la del hábeas corpus- los
códigos de pruebas, de procedimientos y de
juicios, obra del inmortal Livingston, adoptadas
con el mejor éxito, y tantas otras, fueron al
momento derogadas por vosotros y el vacío que
dejaron estos monumentos del patriotismo lo
llenasteis con nombres odiosos, que recordarán
al pueblo su antigua esclavitud y sus tiranos.
En los Estados de Nicaragua y Honduras, los
justos deseos de reformas, no satisfechos con
las que hiciera el Congreso en 1831 y 1835,
fueron de nuevo excitados por dos folletos que
escribió el ex-Marqués de Aycinena. En ellos
pretendía éste probar que no estábamos bien
constituidos, porque los Estados, como en Norte
América, no fueron antes que la Nación, y porque
la Constitución Federal es más central que la de
aquella República.
Proposiciones en su origen insidiosas, risibles
en su aplicación y que han merecido el deprecio
de los hombres sensatos.
Pretender que las Constituciones de nuestros
Estados debieran existir antes que la general,
es pedir un imposible, porque los españoles, que
nunca fueron ni tan ilustrados ni tan generosos
como los ingleses con sus colonos, no nos
permitieron otra ley que la voluntad del
soberano.
Asegurar que por esta falta no estamos bien
constituidos y somos desgraciados, es ignorar
las causas que han contribuido a la felicidad de
aquel pueblo afortunado.
Afirmar que la Constitución Federal de Centro
América es más central que la de los Estados
Unidos del Norte, es un insulto que no podrá
sufrir con paciencia el que haya hecho una
comparación de las leyes.
En fin, atreverse a asegurar ante el público
tantas falsedades juntas, es abusar demasiado de
su sencillez y buena fe, y del silencio que han
observado los centroamericanos ilustrados que
conocen que ni los norteamericanos pudieron
hacer su felicidad copiando las Constituciones
democráticas que habían servido a otros pueblos,
ni el de Centro América, en su actual estado,
hará la suya adoptando la Ley Fundamental de
aquella República si no puede trasplantar al
mismo tiempo el espíritu que le da la vida.
Pero Aycinena sólo ha tenido por mira, al
propagar estas doctrinas, producir una
revolución, -¡Ojalá sea más afortunado en esta
vez que lo fuera con su familia en la del
Imperio mexicano, que defendieron con tanto
ardor!
Si el Duque de Orleans encontró en la guillotina
el castigo de haber anarquizado al pueblo
francés, aparentando para subir al trono ideas
liberales que no profesara, descendiendo de lo
grande a lo pequeño, debe tener igual suerte
Aycinena, que usa de los mismos medios para
recobrar sus honores.
Ni el oro del Guaya, ni las perlas del Golfo
de Nicoya, volverán a adornar la corona del
Marqués de Aycinena; ni el pueblo
centroamericano verá más esta seña oprobiosa de
su antigua esclavitud; pero si alguna vez
brillase en su frente este símbolo de la
aristocracia, será el blanco de los tiros del
soldado republicano.
Y para que nada faltase de ignominia y funesto a
la revolución que habéis últimamente promovido,
apareció en la escena el salvaje Carrera,
llevando en su pecho las insignias del
fanatismo, en sus labios la destrucción de los
principios liberales y en sus manos el puñal que
asesinara a todos aquellos que no habían sido
abortados, como él, de las cavernas de
Mataquescuintla. Este monstruo debió desaparecer
con el cólera morbus asiático que lo produjo.
Al lado de un fraile y de un clérigo se presentó por la
primera vez revolucionando los pueblos contra el
Gobierno de Guatemala, como envenenador de los
ríos que aquellos conjuraban, para evitar,
decían, el contagio de la peste. Y contra este
mismo Gobierno, fue el apoyo de los que en su
exasperación le dieron parte en la ocupación de
la ciudad de Guatemala, Fue su peor enemigo
cuando estos quisieron poner término a sus
demasías y vandalismo, y su más encarnizado
perseguidor y asesino cuando el salvaje se
uniera con vosotros.
Es necesario que no se ignore la conducta de
este insigne malvado, que ha excedido con sus
crímenes a todos los tiranos sin conocerlos. Su
vida forma una cadena no interrumpida de
delitos, acompañada de circunstancias horrendas.
El fusilamiento de varios jueces de circuito, en
cuyo número se cuenta el ciudadano F. Zapata,
que ejercía sus funciones en Jalpatagua, es de
este número.
Como en todos los pueblos, lo primero que hizo
Carrera fue incendiar en la plaza la ley que
establecía el juicio por jurados, y los códigos
que eran el espanto de los malvados, porque se
habían sentenciado en pocos días, con arreglo a
ellos reos de muchos años.
En seguida hizo colocar al juez Zapata en el
lugar destinado al suplicio, a tiempo que
pasaban de camino, para la ciudad de El
Salvador, las señoritas Juana y Guadalupe
Delgado. Juzgando sin duda, el malvado asesino,
que todos tenían un corazón que se complaciera
como el suyo con la muerte de la inocente
víctima, las obligó a presenciar la ejecución, a
pesar de sus súplicas y lágrimas para evitarla,
y de sus esfuerzos para separarse de aquella
escena de horror.
El rapto, entre tantos raptos, de una joven
doncella que vivía con sus padres en la hacienda
de la Laguna de Atescatempa, fue acompañado de
circunstancias que no deben ignorarse.
Carrera, que había visitado a esta honrada
familia, y de ella recibió diversas
insinuaciones de cariño, quiso retribuirlas con
un crimen, como acostumbra.
Para ocultar el malvado su perfidia la que era
el objeto de sus torpes deseos, recurrió a otro
crimen, que pudo producir peores consecuencias
por el gran compromiso en que puso a su
Gobierno.
Hizo disfrazar a un oficial para que, a la
cabeza de algunos soldados que debieran
suponerse salvadoreños, y por consiguiente
enemigos, ocupasen en la noche la casa de la
hacienda. A pretexto de los dueños de ella
hicieron servicios a Carrera, tenían orden de
reducirlos a prisión y conducir a la joven hacia
el Estado de El Salvador. El bandido, con un
considerable número de soldados, debía
encontrarse con ellos en el camino, y éstos
contestar al ¿quién vive? El Salvador libre. A
esta palabra de guerra se convinieron hacerse,
mutuamente, fuego las dos fuerzas. Sin usar de
las balas, dispersarse los fingidos salvadoreños
en seguida y dejar en sus manos la causa
inocente de tanta maldad para exigirle su
deshonra en premio de haberla salvado.
Todo se habría ejecutado a satisfacción de
Carrera, si la Divina Providencia no hubiera
destinado, en justo castigo, una bala que se
introdujera en el pecho cuando se batían, en
apariencia las dos partidas. Esta bala, en
concepto de algunos, se puso por casualidad en
el fusil; pero otros creen haber sido dirigida
por la venganza del oficial que había sido, en
otro tiempo, maltratado por Carrera; lo cierto
es que se le condujo preso a Guatemala, con los
soldados que le acompañaban para cumplir las
órdenes de su General.
La gravedad de la herida, que lo obligara a
sacramentarse, no le hizo olvidar el único
trofeo de su infernal campaña, que condujo por
la fuerza a su cuartel general de Jutiapa. La
joven tuvo el profundo sentimiento de que su
criminal raptor sanase de la herida, y su
desgraciada familia sufrió su deshonra sin
quejarse.
La noticia de este hecho obligó a separase del
Gobierno al Presidente del Estado de Guatemala,
ciudadano Mariano Rivera Paz, para andar 27
leguas de mal camino, con el único fin de
expresar al malvado el sentimiento que le
causara ver derramar la sangre preciosa del
caudillo adorado de los pueblos. Sangre que con
estas mismas palabras, tuvo el descaro de
reclamar al Gobierno del Estado de El Salvador,
llevando adelante, para paliar el crimen
cometido por Carrera, la infame trama que éste
urdiera para ocultarlo.
La muerte del Diputado Cayetano Cerda, que lo
obligara Carrera a cenar en su mesa en señal de
amistad, y la mandara asesinar en seguida por el
mismo centinela que lo guardaba.
La muerte que dio con su propia lanza a un
elector de Cuajiniquilapa, que se negó a
prestarle su voto.
El asesinato de todos los heridos del 19 de
marzo en la plaza de Guatemala, ocupada a la
bayoneta, evacuada después, rompiendo la línea
enemiga, por falta de municiones y por no haber
encontrado los auxilios que ofrecieron los
liberales. Asesinato tanto más criminal, cuanto
que se habían tratado con las debidas
consideraciones al oficial
Montúfar [5] y 35 soldados
que se tomaron prisioneros en la acción, y
respetado al padre Obispo y Canónigos que se
encontraron en la catedral, confundidos con los
soldados enemigos que se batieron con los
nuestros dentro del mismo edificio.
La muerte que dio a cuarenta de los más
distinguidos ciudadanos de Quetzaltenango, en
cuyo número se cuentan las autoridades
municipales, después de haber rescatado a muchos
de ellos la vida, esposas y hermanas con
grandes sumas de dinero que Carrera recibió, son
los menores delitos que ha cometido este
malvado.
A este monstruo estaba reservada la invención
diabólica de acompañar con su propia guitarra
los movimientos del Señor Lavangnini, a quien
obligaba a danzar, y los últimos ayes de las
cuarenta víctimas que asesinó el 2 de abril en
la misma plaza de Quetzaltenango, para
acostumbrar así los oídos del pueblo y
prepararlo a nuevas matanzas.
A este monstruo estaba reservado el acto de
mayor inmortalidad y perfidia, que ejecutó en la
propia ciudad de Quetzaltenango. Habiendo
prevenido al pueblo que se presentase en la
plaza a una hora señalada, bajo la pena de
muerte, cuando se encontraba ya reunido, mandó
saquear a su tropa toda la ciudad que contiene
25,000 habitantes.
A este monstruo estaba, también, reservado
enterrar a los vivos, como lo ejecutó con un
vecino respetable del pueblo de Salamá, porque
le faltaban mil pesos en que había valorado su
vida. A pesar de que su familia le presentó
alhajas en doble valor, lo introdujo, sin
embargo, en la sepultura que le había obligado a
cavar, y lo cubrió de tierra hasta la garganta,
dándole después grandes golpes en la cabeza, que
le produjeron la muerte, lo abandonó a su
inocente familia, que su desolación derramaba
lágrimas sobre el cadáver, cargando en seguida
el bandido con el vil precio de su infame
asesinato…………………………
Pero ¿cuál es el delito que no ha podido
perpetrar ese malvado? Existe uno ¡quien lo
creyera!, que sólo estaba reservado a vosotros:
¡dar a Carrera, en precio de tanto crimen,
el poder absoluto que hoy ejerce en el Estado de
Guatemala por vuestros votos!!!
Que nuestros conciudadanos que han presenciado
todos estos hechos, desde las prisiones de Belén
en 1812, hasta las matanzas de Carrera en la
ciudad de Quetzaltenango, en 1840, juzguen y
decidan ahora si tenéis algún título para
llamaros centroamericanos, y cuáles son los
nuestros. Y si, como esperamos, la justicia
decide en nuestro favor: si los pueblos
patriotas de que se componen los Estados de
Nicaragua, Honduras, El Salvador, Los Altos y
parte de de Guatemala, han descubierto vuestras
pérfidas miras, preparaos, no sólo a abandonar
la República, sino a andar errantes, como los
hijos de Judea, tras la patria de los tiranos,
que buscaréis en vano. Si, en vano, porque la
libertad que habéis combatido tantas veces
derramando la sangre de sus mejores defensores,
ha recobrado el imperio del orbe, que por un don
del cielo ejercía en los primeros tiempos. Los
pueblos de ambos mundos profesaban ya su culto;
los Gobiernos del nuevo son obra suya, y los del
antiguo caen y se precipitan a su voz para no
reaparecer más sobre la tierra.
David, 16 de julio de 1841
F. Morazán
Notas:
[1] En convenio que celebró
últimamente Carrera con el Encargado del Gobierno
del Estado de El Salvador se consignó un artículo
expatriando a todos los que habían salido de la
República, el que aparece firmado por Carrera sin
saber leer ni escribir. Nota del General
Francisco Morazán.
[2] El General Arce que mandaba a
los salvadoreños los abandonó, por enfermo en los
momentos que Filísola iba a atacar la plaza, su
salud le permitió huir hasta la República de los
Estados Unidos. Nota del General Francisco
Morazán.
[3] El General Arce quería entregar
a Filísola la plaza de El Salvador, bajo la
condición de continuar en el mando como Gobernador
de la Provincia. El pueblo, excitado por los
ciudadanos Juan Manuel Rodríguez, por el General
Espinoza y Coronel cerda, se opuso y fueron
expatriados por Arce los dos últimos. Nota del
Gral. Francisco Morazán
[4] Lobos, cura de Santa Rosa, y
Aqueche, de Mataquescuintla. Nota del Gral.
Morazán.
[5] Manuel Montufar, sobrino del
autor de las Memorias de Jalapa. Nota del
Doctor Montúfar.
TESTAMENTO
SAN JOSE DE COSTA RICA: 15 DE SEPTIEMBRE DE 1842.
DIA DEL ANIVERSARIO DE LA INDEPENDENCIA CUYA
INTEGRIDAD HE PROCURADO MANTENER.
EN EL NOMBRE DEL AUTOR DEL UNIVERSO EN CUYA RELIGIÓN
MUERO.
"Declaro: Que todos los intereses que poseía, míos y
de mi esposa, los he gastado en dar un Gobierno de
Leyes a Costa Rica, lo mismo que dieciocho mil pesos
y sus réditos, que adeudo al señor General Pedro
Bermúdez.
Declaro: Que no he merecido la muerte, porque no he
cometido más falta que dar libertad a Costa Rica y
procurar la paz a la República. Por consiguiente, mi
muerte es un asesinato, tanto más agravante cuanto
que no se me ha juzgado ni oído. Yo no he hecho más
que cumplir los mandatos de la Asamblea, en
consonancia con mis deseos de reorganizar la
República.
Protesto que la reunión de soldados que hoy ocasiona
mi muerte la he hecho únicamente para defender el
departamento de El Guanacaste, perteneciente al
Estado, amenazado, según las comunicaciones del
Comandante de dicho departamento, por fuerzas del
Estado de Nicaragua. Que si ha cabido en mis deseos
el usar después de algunas de estas fuerzas para
pacificar la República, solo era tomando de aquellos
que voluntariamente quisieran marcha, porque jamás
se emprende una obra semejante con hombres forzados.
Declaro: Que al asesinato se ha unido la falta de
palabra que me dio el comisionado Espinach, de
Cartago, de salvarme la vida.
Declaro: Que mi amor a Centroamérica muere conmigo.
Excito a la juventud, que es llamada a dar vida a
este país que dejo con sentimiento por quedar
anarquizado, y deseo que imiten mi ejemplo de morir
con firmeza antes que dejarlo abandonado al desorden
en que desgraciadamente hoy se encuentra.
Declaro: Que no tengo enemigos, ni el menor rencor
llevo al sepulcro contra mis asesinos, que los
perdono y deseo el mayor bien posible.
Muero con el sentimiento de haber causado algunos
males a mi país, aunque con el justo deseo de
procurarle su bien; y este sentimiento se aumenta,
porque cuando había rectificado mis opiniones en
política en la carrera de la revolución, y creía
hacerle el bien que me había prometido para subsanar
de este modo aquellas faltas, se me quita la vida
injustamente.
El desorden con que escribo, por no habérseme dado
más que tres horas de tiempo, me había hecho olvidar
que tengo cuentas con la casa de Mr. M. Bennet, de
resultas del corte de maderas en la costa del Norte,
en las que considero alcanzar una cantidad de diez a
doce mil pesos, que pertenecen a mi mujer, en
retribución de las pérdidas que ha tenido en sus
bienes pertenecientes a la hacienda de Jupuara, y
tengo además otras deudas que no ignora el señor
Cruz Lozano.
Quiero que este testamento se imprima en la parte
que tiene relación con mi muerte y los negocios
públicos.
Francisco Morazán.
Notas:
Al estampar su firma, se incorpora y vuelve a leer:
"Declaro que mi amor a Centroamérica muere
conmigo..."
"Quiero que mis cenizas descansen en el suelo de El
Salvador, cuyo pueblo me fue tan adicto."
Fuente: Morazan, Laurel sin Ocaso Volumen
II, por Miguel R. Ortega
Tumba de Morazán en el Cementerio de Los
Ilustres, San Salvador, El Salvador.
El 11 de septiembre de 1842 estalló en San José un
movimiento popular contra el gobierno de Morazán.
400 hombres encabezados por el portugués Antonio
Pinto Soares atacaron la guardia de Morazán
compuesta por 40 salvadoreños. Ante estos hechos,
Morazán y sus hombres logran repeler los ataques y
se replegaron en el cuartel general. Desde allí le
hicieron frente a los insurrectos que según el
historiador Montúfar ascendian a mil hombres.
La lucha continuó encarnizada y tenaz. A medida que
el conflicto era desfavorable a los sitiados el
Capellán José Castro propuso una capitulación a
Morazán garantizándole la vida, pero él se negó.
Después de 88 horas de lucha, Morazán y sus
colaboradores más cercanos decidieron romper el
sitio. El general José Trinidad Cabañas con 30
hombres hizo posible la retirada de Morazán y sus
oficiales cercanos hacia Cartago.
No obstante, la insurrección se había extendido
hasta ese lugar y Morazán tuvo que solicitar ayuda
de su supuesto amigo Pedro Mayorga, sin embargo,
este le traicionó y le brindó facilidades a los
enemigos de Morazán para capturarlo junto a los
Generales Vicente Villaseñor, Saravia y otros
oficiales. El general Villaseñor quiso
suicidarse con un puñal y resultó herido gravemente.
Cayó al suelo bañado en sangre pero sobrevivió. El
general Saravia murió luego de sufrir una terrible
convulsión.
Posteriormente una "burla de juicio" se llevó a
cabo, en la cual Morazán y Villaseñor fueron
condenados a muerte por las auto constituidas nuevas
autoridades. De acuerdo al historiador William
Wells: "la junta que emitió esta bárbarica
resolución estaba compuesto por ... Antonio Pinto
(hecho comandante general en ese momento) el Padre
Blanco, el infame doctor Castillo, y dos españoles
de apellidos Benavidez y Farrufo".
Después de estos hechos, los condenados fueron
trasladados al paredón de fusilamiento
localizado en la plaza central de la ciudad. Antes
de llevarse a cabo el acto de ejecución, Morazan le
dictó su testamento a su hijo Francisco. En éste, el
General estipuló que su muerte era un "asesinato" y
además declaró: "Que no tengo enemigos, ni el menor
rencor llevo al sepulcro contra mis asesinos, que
los perdono y deseo el mayor bien posible."
Posteriormente le ofrecieron una silla y la rechazó.
Al General Villaseñor, quien se encontraba sentado e
inconsciente y bajo sedantes, Morazán le dijo:
“Querido amigo, la posteridad nos hará justicia” y
se persignó.
Según relata el historiador Miguel Ortega, "Morazan
pidió el mando de la escolta, y abriéndose la negra
levita, y descubriéndose el pecho con ambas manos...
y con voz inalterada como quien da órdenes en una
parada militar, manda: -Preparen armas; apunten
(corrige una punteria); fue... La ultima silaba es
apagada por una descarga cerrada. Villaseñor que
recibe el impacto de los plomos en la espalda, se va
de bruces. Entre el humo de la polvora, se ve que
Morazan alza levemente la cabeza y musita: -Aun
estoy.. vivo". Una segunda descarga acabó con la
vida del hombre al cual Jose Martí describió como
"un genio poderoso, un estratega, un orador, un
verdadero estadista, quizás el único que haya
producido la América Central." En 1848, el gobierno
de José María Castro, envió los restos de Morazán a
El Salvador, cumpliendo uno de sus últimos deseos.
Legado
Francisco Morazán se convirtió en un mártir y un
símbolo de la República de Centroamérica. Él dio su
vida, aunque sin éxito, tratando de preservar la
unión de estos países.
Su imagen se puede encontrar en billetes, logotipos,
sellos postales, instituciones, ciudades,
departamentos, escuelas y parques, entre otras cosas
que preservan su legado. El Salvador fue uno de los
primeros países para rendir tributo a Morazán. El 14
de marzo de 1887, la Asamblea Nacional de la
República de El Salvador sustituyó el nombre del
departamento de "Gotera" con "Morazán", "para
perpetuar el nombre del gran líder de la Unión
Centroamericana". En 1943, Honduras cambió el nombre
del departamento de Tegucigalpa a Francisco Morazán.
El 15 noviembre de 1887 la ciudad de Tocoy Tzimá se
convirtió en "Morazán" en Guatemala, y en 1945,
Puerto Morazán fue fundado en Nicaragua.
En el ámbito político la idea de la integración aún
se conserva en la mente de muchos centroamericanos.
Por ejemplo, el Parlamento Centroamericano, también
conocido por la abreviatura "Parlacen" , es una
institución política consagrada a la integración de
los países de América Central. El Parlacen
representa una versión moderna de la histórica
República Federal de Centroamérica, aunque sin
contar con Costa Rica, pero incluyendo a Panamá y a
la República Dominicana. En el pasado varios
intentos infructuosos se han hecho para restablecer
la "Unión" (1851, 1886 , 1921).
El legado de Morazán está también presente en las
artes. La primera obra de registro en El Salvador se
titula "La Tragedia de Morazán", escrita por
Francisco Díaz (1812-45). que es una dramatización
de la vida del Presidente de América Central.
Asimismo, en Honduras se escenificó la obra teatral
de Luis Andrés Zúñiga Portillo llamada "Los
Conspiradores" de 1916, el cual fue un drama
histórico que honra las virtudes de Francisco
Morazán. En su libro Canto General, Pablo
Neruda también rinde homenaje al "caudillo liberal"
con un poema a América Central. Estatuas y bustos de
Francisco Morazán se puede encontrar en Chile,
Panamá, El Salvador, Estados Unidos, España, Costa
Rica y Nicaragua, entre otros.
-
Morazán y Napoleón
-
por Nicolás Raoul
La mejor introducción para presentar al paladín
centroamericano es el paralelo que realiza Nicolás
Raoul, soldado francés que lucho junto a Napoleón
Bonaparte, y que después de la batalla de Waterloo
emigró a nuestra región y acompañó a Francisco
Morazán:
"Napoleón Bonaparte hizo su carrera militar en el
mejor colegio de esa época, bajo la dirección de los
mejores jefes.
Morazán no tuvo instrucción ninguna en la milicia,
ni quiso tomarla prácticamente en los cuarteles, ni
hubo jefes a quienes imitar; pero sus planes de
guerra y sus combates dejan tanto que admirar como
los de Napoleón.
Las ideas de Bonaparte eran las ideas de Francia,
bastaba seguirlas para contar con el éxito; las de
Morazán no eran las de Centroamérica en su inmensa
mayoría, y la lucha debió empezar por allí.
Napoleón profesó distintas opiniones en la política
y en la corte pontificia; Morazán las mismas
siempre.
Napoleón buscaba su propio engrandecimiento y el de
Francia; Morazán exclusivamente el de su patria.
Francia, teatro de Napoleón, no puede compararse con
Centroamérica, teatro de Morazán; pero en la
comparación de los genios fácil es comprender quién
lleva la ventaja.
Napoleón representa la autocracia en su más alta
expresión; Morazán representa la democracia en toda
su pureza y en su más genuina manifestación".
Morazán Vigila
Este poema pertenece a Canto General, de Pablo
Neruda

Alta es la noche y
Morazán
vigila.
Es hoy, ayer, mañana? Tú lo sabes.
Cinta central, América angostura
que los golpes azules de dos mares
fueron haciendo, levantando en vilo
cordilleras y plumas de esmeralda:
territorio, unidad, delgada diosa
nacida en el combate de la espuma.
Te desmoronan hijos y gusanos
se extienden sobre ti las alimañas
y una tenaza te arrebata el sueño
Alta es la noche y Morazán vigila.
- Vienen,
- pequeña América olorosa,
a clavarte en la cruz, a desollarte,
a tumbar el metal de tu bandera.
Alta es la noche y Morazán vigila.
Invasores llenaron tu morada.
Y te partieron como fruta muerta,
y otros sellaron sobre tus espaldas
los dientes de una estirpe sanguinaria,
y otros te saquearon en los puertos
cargando sangre sobre tus dolores.
Es hoy, ayer, mañana? Tú lo sabes.
Hermanos, amanece. (Y Morazán vigila.)
Pablo Neruda
“Declaro que mi amor a Centroamérica muere
conmigo.”
“Quiero que mis cenizas descansen en El Salvador,
cuyo pueblo me fue tan adicto.”
“La posteridad nos hará justicia.”
“Muero con el sentimiento de haber causado
algunos males a mi país.” (Centroamérica)
“No he merecido la muerte porque no he cometido
mas falta que dar libertad a Costa Rica y procurar
la paz de a la república.” (Centroamérica)
“La educación es el alma de los pueblos y abono
de los ejércitos de la libertad.”
“Aun estoy vivo.”
“Para extirpar el mal de las naciones es preciso
destruir las monarquías.”
“Con los reyes nació la tiranía.”
“Carrera…Este monstruo debió desaparecer con el
cólera morbus asiático que lo produjo.”
“Excito a la juventud, que es llamada a dar vida
a este país que dejo con sentimiento por quedar
anarquizado, y deseo que imiten mi ejemplo de morir
con firmeza antes que dejarlo abandonado al desorden
en que desgraciadamente hoy se encuentra."
“Fue legal la resistencia que opusieron los
gobiernos de los Estados al presidente de la
República y necesaria la guerra que llevaron los
pueblos de Guatemala.”
“La educación es el alma de los pueblos y abono
de los ejércitos de la libertad.”
"Si avanzo sígueme, si me detengo empújame, si
retrocedo mátame"
“De estos goces (garantías sociales)
disfruta
Centro América ni tiranos, ni esclavos en su suelo
consentiremos jamás: si alguno aspira
a entronizar el fiero despotismo.
Si pretende derechos de conquista establecer,
o rememorar que tenga
por cierta e indubitable ruina”
“Siempre he creído que el que no aspira a engañar
debe presentarse al pueblo con sus propios colores”
“Desgraciados centroamericanos! Vuestros males se
pueden lamentar: pero consolaos con este estéril
sentimiento, porque no es posible, en conciencia,
hacer responsable de ellos a su autor”
Batallas de Morazán