En los inicios se presumió que el sojuzgamiento bélico de los
indígenas era la premisa del trabajo apostólico y las encomiendas el complemento
par tal objetivo. Sin embargo, los españoles no estaban dispuestos ni
capacitados para él trabajo misional, mas bien obstaculizaron al adoctrinamiento
indígena para que no los distrajera de su jornada laboral convirtiéndose los
encomenderos en acérrimos enemigos de los misioneros. De las órdenes
monacales (augustinos, franciscanos, mercedarios, dominicos,
jerónimos, capuchinos, Jesuitas) procedió la fuerza, para la
expansión del cristianismo en América. Desde el siglo XIII se estaba
experimentando con la iglesia católica una renovación de los principios del
cristianismo primitivo que sugería una predica abnegada e incesante. Los
jesuitas que llegaron a América en 1566 fueron los que más conversos
lograron y les defendieron In Suramérica) de los esclavistas portugueses.
C. Asentamientos Misioneros y Estados Misioneros
Para Fray Bartolomé de las Casas el orden de vida colonial era el Estado
misionero, en el que se prepararía al indígena para el modo de vida moral y
cristiano
Los evangelizadores veían en los indios seres de uno
inocencia edénica a quienes el reino de los cielos pueda estarles destinado, La
iglesia apostólica de la antigüedad se renovaría a través de ellos, a pesar de
la crisis de la, separación de los protestantes.
Para los misioneros el asentamiento de españoles no seria
esencial. Estas aspiraciones chocaban con la resistencia de la autoridades
españolas. El Estado misionero pronto encontró circunstancias favorables en las
reducciones jesuitas. Los padres se esforzaban por !s prosperidad material de su
feligreses para lo cual difundían adelantos técnicos (bueyes, molinos arados).
La corona se valía del celo misionero de }os jesuitas para someter tribus indias
indómitas y tomar posesión efectiva de regiones apartadas. La historia de las
misiones jesuitas en la región sur occidental de Sudamérica adquiere perfiles
dramáticos por la hostilidad de los portugueses a las mismas que en constantes
redadas esclavistas les proporcionaba magníficos dividendos. De los cerca de 100
mil indígenas que vivían en ¡a reducciones jesuitas, sólo escaparon 10 mil hacía
el Sur con los padres, perdiendo España en 1632 un dilatado territorio que
corresponde actualmente al estado de Alto Paraná en Brasil. En Uruguay los
jesuitas armaron y organizaron la resistencia indígena contra los portugueses
derrotándolos en 1641,Las misionas jesuitas disfrutaban de una amplia autonomía
administrativa y aspiraban a una existencia separada, A los españoles les estaba
vedado el ingreso y no se repartían de ellas indies a encomenderos. Una parte de
su excedente los destinaban a la corona y la otra para comercializarlo.
No se usaba la guerra sino la educación gradual para habituar a los indígenas
al trabajo productivo La creciente autonomía autosuficiencia económica los hizo
sospechosos de querer fundar un imperialismo teocrático en América por lo que se
les expulsó del continente en 1767.
D. La Inquisición
Era la institución eclesiástica encargada de asegurar un
control sobre la conducta moral e ideas de los súbditos. Ejercía su autoridad a
través de confidentes y delatores. Decidía sobre la vida o purificación
(por el dolor de la tortura) de herejes, enemigos del estado o de la iglesia.
Los inquisidores debían ser cristianos viejos y demostrar la limpieza de su
sangre. Flor el fanatismo y el espíritu de la contrarreforma, la tolerancia y el
libre pensamiento no eran tenidos como valores éticos, siendo la inquisición fr
ancamente
popular. Logró impedir que el protestantismo se difundiera en América
hispana, perseguía además, la hechicera, la blasfemia, la adivinación y la
idolatría. Se consideraba no competente para juzgar a Los indios en su calidad
de neófitos en la Fe. Fue abolida en 1813.
E. La Iglesia en Honduras
Centroamérica también se organizó eclesiásticamente con el propósito de hacer
mas eficiente el proceso de evangelización, por lo tanto, el istmo fue dividido
en cuatro Obispados: el de Nicaragua, con sede en León (1531 ), Honduras en
Trujillo (1571), Guatemala en Santiago (153cG) y Chiapas en Ciudad Real(1538)
Esta estructura Jurisdiccional quedaría sin mayores cambios durante el resto
del periodo colonial.
En el caso de Honduras, el Obispado fue trasladado de
Trujillo hacia Comayagua en 1570 con lo cual, esta última se convirtió en la
ciudad colonial más importante de Honduras no solamente en el aspecto religioso,
sino en el civil, ya que también se convirtió en la capital de la Provincia de
Honduras.
Las tres órdenes religiosas más involucradas en la campaña
misionera del istmo fueron los Franciscanos, los Mercedarios y los Dominicos,
aunque también estuvieron presentes en la Capitanía General de Guatemala otras
órdenes religiosas como los Jesuitas, los Agustinos y los Jerónimos, pero sin un
papel importante en la campaña misionera.
De acuerdo a Linda Newson, la calidad moral y preparación de
los misioneros mercedarios y franciscanos en Honduras, distaba mucho de la
calidad de sus contrapartes jesuitas en Suramérica. Esto por la importancia
marginal de la provincia para los intereses reales.
Ambas órdenes religiosas se propusieron evangelizar a los
indígenas que habitaban la Taguzgalpa (Actualmente Olancho, Colón y Gracias a
Dios), sin embargo los intentos casi siempre fueron infructuosos debido a la
hostilidad de los Indígenas que habitaban esa región durante los siglos XVI y
XVIII.
Muchas quejas sobre sacerdotes que hacían vida marital con
indias, o que practicaban con los nativos actividades comerciales ilícitas, eran
reportadas por parte de las autoridades de la provincia.
El carácter primitivo de los nativos hacía sumamente
peligrosa el cometido misional especialmente con tribus caníbales como los
xicaques.
Por otro lado en muchas ocasiones los misioneros olvidaban el
carácter pacífico y voluntario de las misiones y se hacían acompañar de soldados
para cazar a los indígenas. Además,
frecuentemente juntaban en una misión a indígenas de tribus enemigas con lo que
condenaban al fracaso sus esfuerzos.
Finalmente, Newson ,acota que fue más el daño hecho a los nativos de la zona
oriental debidofundamentalmente a las epidemias de viruela y sarampión que
dejaron los sacerdotes. A pesar de lo anterior, el trabajo misionero y de
conversión progresaba paulatinamente y la Conquista Espiritual Se hacía
efectiva. Dicha conquista representaba en el fondo un choque de dos culturas y
tradiciones irreconciliables.Por una parte se obligaba a los indígenas a
abandonar su propia religión y todas sus creencias por una nueva fe, él
cristianismo Hay que resaltar que el sentido religioso de los indígenas
americanos era politeísta, en cambio el cristianismo es monoteísta. Esta
contradicción provocó que en un principio los indígenas se resistieran a aceptar
el cristianismo, o en última instancia aceptaran los sacramentos como mecanismo
para salvarse del esclavismo o los maltratos.
De una forma u otra, la Iglesia utilizó ciertos artificios
para convertir a!os indígenas valiéndose de una serie de símbolos que
suplantarían y representarían a los antiguos ídolos indígenas. Así la diosa Luna
sería la virgen María, el Dios del maíz seria Jesús, el Dios de Sol
sería una custodia, los antiguos templos o estelas serían las iglesias etc.Por
varios motivos, la Iglesia toleró muchas de las sobrevivencias religiosas
prehispánicas llegando a permitir que las iglesias se utilizaran para ciertos
ritos indígenas. Por una parte, temían la posibilidad de un levantamiento
indígena si trataban de interferir, pero lo más importante, no querían perder la
buena voluntad de los feligreses, quienes con sus prestaciones financieras
sufragaban los costos de las misiones o parroquias a través de los diezmos,
limosnas etc.Todo este proceso provocó un sincretismo religioso y
cultural entre las creencias autóctonas y el cristianismo Importado de Europa,
sincretismo que aún hoy en día se percibe en pueblos indígenas de Honduras, como
el caso de los Lencas, en donde se denotan rituales como el Guancasco, el
cual a las claras es un ritual mezclado con elementos cristianos y las
religiones precolombinas.
Por otra parte la iglesia, además de institución de poder político en la
época colonial, también constituyó una entidad de poder económico. En
efecto, mediante una serie de imposiciones, la iglesia captaba Ingresos no
solamente para subsistir, sino inclusive para competir con las élites económicas
civiles. Ere los mecanismos más comunes de generación de ingresos estaban los
diezmos, los cobros por oficios de bautismos, casamientos, misas y otros
rituales. Así mismo las Capellanias y las Cofradías constituían fuentes de
ingresos de primer Orden. Mediante las Capellanías
las personas ricas buscaban perpetuar su memoria otorgando bienes, dinero
y herencias cuantiosas a la iglesia, en cambio, las
Cofradías eran asociaciones dedicadas al culto de algún Santo , las
cuales se financiaban con contribuciones particulares igualmente, la iglesia
logró acumular una buena cantidad de tierras en la Capitanía General de
Guatemala, especialmente en la provincia de
Guatemala, en donde en muchos casos llegaron a tener las mejores
haciendas, plantaciones de azúcar granos básicos y obrajes de añil; situación
que no fue tan distinta en el resto de provincias de a Capitanía General.
La iglesia gastaba una porción importante de la riqueza que
poseía en la construcción de templos y en las obras de arte que las adornaban.
Sin embargo, dicha riqueza también permitía a las autoridades eclesiásticas
desempeñar funciones que hoy se considerarían inherentes al estado. Entre
estas se contaban la educación a todo nivel y los servicios de hospitales y de
bienestar social. En general podemos expresar que la iglesia Católica jugó un
papel determinante en el normal funcionamiento de la sociedad colonial, ya que
además de representar un mecanismo de control social también fue un bastión
importante en el proceso de Conquista y Colonización a través de la pacificación
del indígena por medio de la conversión al cristianismo y por ende, someterlos a
la nueva ideología dominante de los españoles.
Para saber más:
- Historia de Honduras, Guillermo Varela Osorio, Edición
2005 Nivel Superior.
- El Costo de la Conquista, Linda Newson, Editorial
Guaymuras, Colección Códices, 1a. Edición, 1992. Traducción de Jorge
Federico Travieso.