CONSOLIDACIÓN DEL ESTADO
NACIONAL 1932 - 1949
En 1933 la situación política
y económica de Honduras estaba impactada por los efectos de la
depresión económica, así como por las consecuencias del período de
guerra civil de 1932. El nuevo presidente, Tiburcio Carías Andino,
quien asume la presidencia el 1º de febrero de 1933, tomó las
medidas necesarias y convenientes para hacerle frente a los problemas.
En el aspecto económico,
el gobierno de Carías Andino puso en práctica una serie de medidas
conservadoras para evitar el colapso económico: la reducción de los
sueldos de los empleados públicos y la obtención de préstamos
otorgados por bancos privados de Estados Unidos de América, avalados
por las compañías bananeras establecidas en el país. Entre 1943 y
1949, se dio escasez de circulante y el gobierno permitió la
importación de unos siete millones de dólares en moneda
estadounidense.
El régimen de Tiburcio
Carías Andino puso fin a las guerras civiles que habían azotado al
país, dándose así las bases necesarias para la consolidación del
Estado Nacional de Honduras.
Las reformas
constitucionales le permitieron a Carías Andino permanecer en el
poder durante dieciséis años, del 1º de febrero de 1933 hasta el 1º
de enero de 1949.
En 1941, Honduras le
declaró la guerra a Alemania y al Japón, lo que le permitió gozar
de los beneficios del programa de cooperación interamericana de los
Estados Unidos de América. A través de los distintos organismos de
cooperación internacional, el gobierno emprendió obras sanitarias,
mejoró el agua potable, inició medidas para el control del
paludismo, construyó carreteras, creó centros educativos y de
experimentación agrícola y modernizó y profesionalizó el ejército.
Sin embargo, el conflicto bélico también significó el empeoramiento
de la difícil situación económica ya existe, pues se redujeron las
exportaciones del banano y esto repercutió en la reducción de los
ingresos fiscales y en la escasez de divisas.
El final de la Segunda
Guerra Mundial marcó el inicio de la descomposición del régimen de
Tiburcio Carías Andino, debido al aparecimiento y fortalecimiento de
nuevas fuerzas políticas sociales, nacidas de la postguerra y del
papel de la política del gobierno norteamericano para Centro América.
La caída de gobiernos dictatoriales en Centro América contribuyó a
desestabilizar el régimen de Carías Andino.
LAS ELECCIONES DE 1948.
Por Mario R. Argueta
Tiburcio Carías Andino
debía entregar el poder al sucesor electo por el voto popular el
primero de febrero de 1937; con la ayuda del Congreso convocó a la
Asamblea Nacional Constituyente, integrada por diputados afectos al
continuismo: redactó una nueva Carta Magna en 1936 que derogó la de
1924. El período presidencial se extendió de cuatro a seis años.
Sobre esta acción para perpetuarse en el mando, el líder opositor
José Ángel Zúniga Huete comentaba: "Por eso se optó por el
camino del Golpe de Estado que hubo de consumarse el 6 de enero de
1936… La reelección del mandatario, Tiburcio Carías Andino, estaba
vedada de conformidad con el Tratado General de Paz y Amistad que se
firmó en Washington, bajo la garantía de los estados Unidos de América
el 7 de febrero de 1923, por representantes de las Repúblicas
centroamericanas… Los pactos de Washington.. fueron prorrogados en
sus efectos, por Honduras, Guatemala y Nicaragua, en las Conferencias
Centroamericanas reunidas en la capital de la segunda de las dichas
repúblicas a principios de marzo de 1934…"
Una combinación de presiones
diplomáticas y decisiones propias determinaron que, a diferencia de
Guatemala y El Salvador, en Honduras se diera una transición pacífica
de la dictadura a la civilidad mediante la convocatoria a elecciones.
Carías personalmente escogió para que le sucediera en la presidencia
a su ministro de Guerra, Juan Manuel Gálvez. Su compañero de fórmula
fue Julio Lozano Díaz.
El Liberalismo, desunido por
personalismos y debilitado por la persecución y el exilio escogió
como candidato a quien había abandonado el país desde noviembre de
1932 radicándose como emigrado en México, José Ángel Zúniga
Huete, quien seguía siendo, sin duda, el más popular dirigente de
este partido; de nuevo para la Vicepresidencia lo acompañaba
Francisco Paredes Fajardo, al igual que en 1932.
Era evidente que el Nacionalismo
competía en situación ventajosa con respecto a su adversario político:
su control del poder durante dieciséis años, el centralismo
fomentado por Carías Andino, y la disponibilidad de medios; el
Embajador de Honduras en Estados Unidos, Cáceres, Julián R.,
informaba a funcionarios del departamento de Estado que el 5% deducido
a los empleados públicos alcanzaba más de Lps.900,000 y sería
utilizado en la campaña electoral.
El bipartidismo político
imperante ya no satisfacía a los hondureños. Hemos visto en artículos
previos que el general Vicente Tosta había fundado el Partido
Republicano en 1928, de corta vida; el Partido Comunista fue
inicialmente establecido en 1922 y el Partido Democrático
Revolucionario de Honduras ya existía como tal en 1948.
En 1946, el programa
electoral incluía los siguientes aspectos: amnistía general,
libertad de prensa y de palabra, libertad de reunión y de asociación,
revisión de los censos, libertad electoral, agrupación de todos los
hondureños en torno al PDRH, postulación de un candidato que fuera
la mejor expresión del partido y del pueblo. Informaba que la Primera
Conferencia de Agrupaciones Democráticas había recomendado la
candidatura presidencial de Rafael Díaz Chávez "por haber
aceptado los principios democráticos y revolucionarios de las fuerzas
nuevas" y se había encargado a la Comisión Política del frente
Democrático Revolucionario Hondureño redactase un proyecto de
estatutos.
Los comicios se realizaron el
diez de octubre y los resultados fueron: número de votantes
registrados: 300,496; votos por el Partido Nacional: 255,974; por el
Partido Liberal 472; votos nulos: 3,926; no votaron: 40,982. El
resultado desigual acarreó que el Embajador estadounidense en
Honduras, Herbert S. Burley, reportara a Washington que era obvio que
nunca se había intentado que se le otorgara a la oposición una
oportunidad de ganarlas; empero, para los criterios locales, había
sido una mejoría y un significativo paso hacia adelante para el día
eventual que depare una vida más verdaderamente democrática para
este país.
Ya el 25 de septiembre de 1948
el Partido Liberal, había emitido el Decreto No.1 por el que
anunciaba que no concurriría a las elecciones, "mientras
persista el clima de opresión imperante en la actualidad" y se
mantendría como frente político opositor. El 8 de octubre Zúniga
Huete emitió una proclama mecanografiada en que excitaba al pueblo a
rebelarse contra el régimen de Carías Andino, aislándose en la
Embajada de Cuba. En carta a Visitación Padilla, el 8 de diciembre de
1948, ofrecía esta versión: "El plan consistía en el
levantamiento de los liberales en todos los lugares donde pudiesen
actuar, apoderándose principalmente de las armas de los pequeños
resguardos, dislocar las comunicaciones para sembrar el caos en todo
el país por medio de guerrillas. Esto serviría para distraer la
atención del gobierno, porque el núcleo medular de la empresa se
confió a jefes que vendrían en dos aviones del exterior, trayendo
por de pronto 400 rifles, 40 ametralladoras y 100.000 cartuchos
adquiridos en el exterior. El 7 de octubre en la tarde, salió de aquí
con algunos amigos, el general don Mariano Bertrand Anduray para
recoger algunas armas... que se tenían ocultas fuera de la ciudad. A
él debían unirse, después de tomar las armas en sus respectivos
domicilios los correligionarios de los pueblos del norte y el oriente
de Tegucigalpa para situarse en lugar adecuado. El General Anduray,
con los que le siguieron, incursionó hasta llegar a las cercanías de
Curarén, donde salió herido en una escaramuza y viéndose forzado a
llegar a una casa, fue asesinado en dicho sitio por soldados del
gobierno… Las actividades por la liberación de Honduras están en
proceso evolutivo. Sólo Dios sabe cual será la solución
final."
Mariano Bertrand Anduray fue uno
de los principales dirigentes del Partido Republicano y en el entierro
del general Tosta tuvo a su cargo la oración fúnebre. Zúñiga Huete
retornó a México, donde falleció el 13 de abril de 1953.
Con relación a Juan Manuel, un
politólogo estadounidense escribía: "Hasta 1948 este partido
(Nacional) fue el instrumento personalista del "último
caudillo", Tiburcio Carías. En una elección indisputada, por
medio del partido que él controlaba, Carías llevó al poder a su
Ministro de Guerra, Juan Manuel Gálvez. Muchos estaban preparados
para contemplar la administración de Gálvez como una continuación
del mandato de Carías. Sin embargo, Gálvez fue capaz de disminuir el
férreo control que Carías había ejercido, al mismo tiempo
previniendo el estallido de la inquietud y la revuelta que tan a
menudo había ocurrido en la vigilia de gobierno caudillistas en los
últimos años de la década de los novecientos cuarentas. Un
dirigente genuinamente popular, parecía sinceramente interesado en
promover el crecimiento de la democracia dentro de la nación, y en
contribuir al progreso económico de Honduras…" Gálvez tomó
posesión de la Presidencia de la República el 1º de enero de 1949.
(Tomado de Diario El
Heraldo, 24 de octubre de 1997 por Mario R. Argueta).
NOTAS:
-Zúniga Huete, José Ángel.
"llegal situación del Gobierno de Honduras", El Heraldo 25
de julio 1997. P.4B Los argumentos esgrimidos por los congresistas se
pueden consultar en Cuatro ensayos sobre la realidad política de
Honduras. Tegucigalpa, Universitaria, 1982 por Guatama Fonseca.
-Respecto a los distintos
nombres que barajó Carías, para finalmente inclinarse por Juan
Manuel Gálvez, consúltese Lucas Paredes, El hombre del puro.
Teguciglapa, 1973. Otros nacionalistas que abrigaban aspiraciones
presidenciales eran Abraham Williams Calderón, Vicepresidente de Carías
y Rufino Solís, Comandante de Armas de La Ceiba, entre otros.
-815.00/8-3148,31 Agosto 1948,
caja No.5090.
-Bursley al Departamento
de Estado, Despacho No.170, 11 agosto 1948, RG 59,Main Decimal File
1945-1949, Caja No. 5090
-815.00/10-1948;
815.00/10-1548, 15 octubre 1948, Despacho No.241.
-Zúniga Huete a Visitación
Padilla, párrafos reproducidos pro Ramón Oquelí en "Gobiernos
hondureños durante el presente siglo", en Ciencia y Política.
Teguciglapa, Editorial Nuevo Continente, 1973, Vol. II, p.182.
-Anderson, Charles W.
"Honduras, problemas en el aprendizaje de la democracia", en
Ciencia y Política. Tegucigalpa, Editorial nuevo Continente, 1973,
vol. II, p.224.