La independencia de Centroamérica, llamada en aquel
entonces Reino de Guatemala, es un hecho meramente accidental.
México inicio su proceso independentista en 1805 liderados por
José
María Morelos y Miguel Hidalgo
y Costilla: El movimiento eminentemente criollo desapareció
después del fusilamiento de sus dos líderes en 1815.
¿Por qué se da entonces después, la independencia de México?
Las
reformas
borbónicas
y su legislación vertical que impedía la corrupción y controlaba la
producción en América no fue del agrado de los españoles residentes en
las Indias Occidentales y acostumbrados más al tráfico de influencias y
la corrupción. Para 1818 era obvio que las cosas no cambiarían y la
única salida que encontraron estos poderosos fue separarse de España
para continuar el régimen colonial fuera de las manos de España. La
única alternativa entonces, era resucitar el movimiento independentista
y negociar con los criollos su apoyo, a cambio de permitirles
introducirse en el aparato de control político-económico de la elite
Española. El precio pareció poco comparado con las ganancias a obtener.
Bajo esta perspectiva, la inclusión de militares de
carrera
aseguró un ejército organizado que opacó los
alzamientos de Morelos e Hidalgo; tan precisa fue la acción militar que
desde antes de tomar la ciudad de México, las comunicaciones a la
Capitanía General de Guatemala, Chiapas, Soconusco y los Altos fueron
enviadas para ser recibidas en el momento que ellos entraran a la
ciudad. Así las cosas, México comunico a España que el Virreynato de la
Nueva España era Independiente; para los españoles el Virreinato
comprendía México y Centroamérica, pero en América el Virreinato que se
independizó era solamente México, por lo que Centroamérica quedó en una
situación incómoda al no depender de España ni de México, sin estar
preparados para ello, sin haberlo pedido y sin haber luchado por ello.
En este estado de cosas, las causas
inmediatas que provocan la independencia en Centroamérica son de dos
tipos:
En los primeros años del siglo XIX en Centroamérica se
presentan condiciones propicias para generar el descontento y la
transformación:
1. La
divergencia de intereses entre los miembros de la clase más poderosa.
Por un lado estaban las familias viejas, aristocráticas, de
terratenientes, herederas de privilegios coloniales, y satisfechas del
estado de cosas colonial pero inconformes con la Casa Borbón y sus
políticas administrativas. Los viejos peninsulares, el alto clero y los
funcionarios más importantes formaban parte de este grupo, el cual se
localizaba sobre todo en las capitales de provincia.
Por otro
lado estaban los criollos, hijos de españoles nacidos en América y los
nuevos inmigrantes, forjadores de nuevas actividades comerciales, los
cuales resentían los entrabamientos impuestos por las autoridades, sobre
todo la limitación en la libertad de comercio, la exclusión de puestos
claves y los impuestos.
2. Las
políticas centralizadoras de la monarquía borbónica, que excluyeron a
los criollos de cargos públicos e impusieron una política de impuestos y
monopolios que causaban disgusto a la población.
3. Las
masas populares, sobre todo indígenas, eran social y económicamente
marginadas. Con el resquebrajamiento social se dan movimientos sociales
de campesinos mestizos y artesanos.
Según el historiador
Ralph
Lee Woodward, "en el proceso de lucha por la
independencia se produce una extraña alianza entre las mejores familias
y los parias sociales".
1. La
contradicción de intereses entre comerciantes y productores, y entre
capitalinos y provincianos. En Guatemala, capital del Reino, y también
en el resto de provincias, unas cuantas familias monopolizaban el
comercio exterior y el crédito, o eran grandes productores, mientras que
un grupo de pequeños productores trabajaban en condiciones
desventajosas, en un sistema de intercambio desigual. Este era un
elemento generador de conflictos.
2. La
imprenta y la difusión de las ideas. El constitucionalismo gaditano
abrió las puertas a la libertad de imprenta, como expresión de la
liberalización del pensamiento. Desde los periódicos se difundieron las
ideas independentistas. Destacan los periódicos "El Editor
Constitucional", dirigido por Pedro Molina y de corte radical, y "El
Amigo de la Patria", dirigido por José Cecilio del Valle, más moderado
en sus posiciones.
Muchas veces, los intereses contrapuestos de la época se han
identificado con las palabras "conservadores" y "liberales", asociando a
los liberales con los criollos que defendieron la Independencia, la
República y la Federación y a los conservadores con los españoles,
monárquicos e imperialistas.
Sin embargo, dependiendo de los intereses en juego, un
comerciante podía ser liberal cuando quería exportar sin trabas, pero
ser conservador si quería mantener sus privilegios.
Héctor Pérez Brignoli
afirma que las ambiciones personales y el oportunismo llevaron a una
falta de coherencia entre las ideas sostenidas y la realidad. En el
mismo sentido Lowell Gudmundson sostiene que en la primera mitad del
siglo XIX tanto "liberales" como "conservadores" impulsaron políticas
esencialmente liberales.
1. La
difusión de las ideas de pensadores europeos del Siglo XVIII sobre los
derechos del hombre, de libertad, igualdad y autogobierno, penetraron
las mentes más inquietas de la época.
2. El
ejemplo de la independencia de los Estados Unidos.
3. La
Revolución Francesa, que despertó el anhelo de libertad en los hombres
ilustrados.
Las
noticias de movimientos de insurrección que se realizaban en otras
colonias.
4. Un
suceso extraordinario precipitó los hechos: La invasión de Napoleón a
España en 1808. Esta provocó la dimisión del Rey Fernando VII, "El
Deseado", el debilitamiento de la monarquía y la convocatoria a las
Cortes de Cadiz en 1812. En éstas se promulgaron normas democráticas de
gobierno que fueron abolidas al volver Fernando VII al poder, pero que
dejaron una semilla para el florecimiento de las ideas libertarias.
5. El
movimiento de independencia mexicano, y la proclamación del Imperio por
parte de Agustín de Iturbide, fueron la chispa desencadenante de la
independencia centroamericana. Al recibirse en Guatemala la noticia de
los sucesos de México, se solicita ante el Capitán General, Gabino
Gaínza, la convocatoria a una reunión para discutir el tema.
PRIMEROS MOVIMIENTOS PRO INDEPENDENTISTAS:
Si bien es cierto, la metrópoli intentó controlar el flujo de
información acerca de las nuevas ideas políticas surgidas sobre todo de
la Francia revolucionaria, también es cierto, que muy poco control se
ejerció por parte de los mandos directrices en las colonias para evitar
esto efectivamente. De hecho la circulación de las ideas liberales en
folletos o publicaciones en diarios fue de lo más común en la Capitanía
General de Guatemala, así como también las noticias sobre lo que pasaba
en México. En todo caso una tolerancia “necesaria” con el fin de evitar
la efervescencia de las mismas entre los diferentes sectores, fue
adoptada por el gobierno de Guatemala con el fin de que las ideas
cesaran “cayendo por su propio peso”.
Dos grupos claramente se definen en la Centroamérica del
período: por una parte un republicanismo sincero impulsado por el
ejemplo de Estados Unidos y su construcción de país y de nación; pero
por otro (y lamentablemente la gran mayoría) los más conservadores que
temían al estricto control de los Borbon y su sistema administrativo y
cuyos verdaderos fines no eran ayudar a construir la república sino a
perpetuar el régimen colonial.
Esta dualidad marcará severamente la sociedad post independentista y a
la vez, será la génesis de la destrucción del proyecto federal: desde su
inicio la idea de crear un país estaba condenada al fracaso.
Pero en el momento, las ideas libertarias y la necesidad de
sacudirse las limitaciones de un régimen colonial, darán paso a algunos
movimientos en pro de la independencia que en algunas ocasiones fueron
traicionados, o no tuvieron el suficiente calor popular como para poder
mantenerse a flote. De hecho, muchas de las rivalidades entre las
ciudades centroamericanas posterior a la independencia, se generan
durante el momento en que algunas de ellas buscan independencia y no son
apoyadas por las otras, dejando en el colectivo una idea clara de
individualidad y revanchismo.
ASONADAS: MOVIMIENTOS PRELIMINARES A LA INDEPENDENCIA
JOAQUIN PARDO Y LA ASONADA DE LOS ARTESANOS
Simón Bergaño y Villegas
Deportado a uno de los presidios de España.
Permaneció hasta 1820 en el Castillo del Morro, en
La Habana.
Agustín Vilches Permaneció en las cárceles de la
ciudad de Guatemala hasta 1810.
ASONADA DE CHINANDEGA
(Abril de 1811)
Encarnación Valladares. Por haber querido sublevar
a las milicias, fue remitido en calidad de reo al Castillo de San
Carlos, donde permaneció hasta 1814.
INTENTONA DE DOLORES IZALCO
(Julio de 1811)
Martín Torres Remitido a las cárceles de San
Salvador.
SUBLEVACION DE SAN SALVADOR
(5 de noviembre de 1811) Manuel José Arce, Juan
Delgado, Miguel Delgado.
El corregidor intendente, José María Peinado y el
Juez en Comisión, coronel José de Aycinena, substanciaron el
proceso, quedaron libres los reos en enero de 1812.
SUBLEVACION DE USULUTAN
(17 de noviembre de 1811)
El subdelegado Manuel Barroetea, remitió los reos
a la cárcel de la ciudad de San Miguel.
ASONADA DE SANTA ANA
(17 de noviembre de 1811)
Anselima Ascencio, Juana Evangelista, Juan de Dios
Jaco, Lucas Man, Francisco Reina, Bruno Rosales.
Remitidos a la cárcel de Cadenas de la ciudad de
Guatemala, puestos en libertad la mayoría en 1812. Sólo el cabecilla
Francisco Reinas permaneció preso hasta 1818.
SUBLEVACION DE SANTA ANA
(24 de noviembre de 1811)
José Agustín Alvarado, Leandro Antonio Fajardo,
Vicente Fajardo, José Caldámez Morán, Bernardo Letona, Luciano
Antonio López, Vidal Antonio López, Juan Ubaldo Ortega, Seberino
Posadas, Marcelo Zepeda.
Consignados por las autoridades de Santa Ana, a la
Capitanía General de Guatemala, el 3 de diciembre. Sometidos a
consejo de guerra, se les sentenció a deportación con destino a los
castillos de San Felipe, San Carlos, Trujillo y Remedios (Petén).
Libres hasta 1818.
SUBLEVACION DE NICARAGUA
(13 de diciembre de 1811) Juan Argüeño, Pío Argüello,
Telésforo Argüello, Cleto Bendaña, Gregorio Bracamonte, Vicente
Castillo, Juan Cerda, José Manuel de la Cerda, Manuel Antonio Cerda,
Francisco Cordero, Joaquín Chamorro. José Dolores Espinoza, Faustino
Gómez, Pedro Guerrero, Miguel Lacayo, Tomás Madrid, León Molina,
Manuel Parrilla, José O´Horan, José del Carmen Rivera, Gregorio
Robledo, Juan Damasco Robledo, Silvestre Selva, presbítero Benito
Soto.
Esta sublevación se inició en la ciudad de León
el 13 de diciembre; el 24 del mismo mes en Granada, extendiéndose a
Masaya, Nueva Segovia, Villa del Rivas y Fuerte de San Carlos. En las
dos primeras ciudades, quedaron organizadas juntas de gobierno, siendo
más organizadas juntas de gobierno, siendo más activa en sus
resoluciones la de Granada, la cual reasumió, por medio de delegados,
a las de León. Quedaron suprimidos los atributos a las alcabalas y
los quintetos. Se declaró libre el comercio por el Gran Lago y Río
de San Juan.
Desde San Miguel (El Salvador) y desde Olancho,
Tegucigalpa y Juticalpa, partieron tropas para reprimir la revolución,
cuyos dirigentes ocuparon el Castillo de San Carlos el 12 de enero de
1812; el 12 de abril derrotaron a las tropas realistas en Granada. El
28 del mismo mes, después de un día de ataques y contraataques, los
realistas ocuparon la ciudad de Granada.
Los insurgentes fueron enviados a la ciudad de
Guatemala, donde permanecieron en calidad de reos, unos en la cárcel
de Corte, otros en la de Cadenas; se les sentenció a duras penas
siendo la más benigna la de deportación a los presidios españoles
situados en Africa.
El indulto de 1818 puso en libertad a algunos el
resto fue libertado hasta que cesó ene l mando el capitán general
José de Bustamante.
SUBLEVACION DE METAPAN
(24 de noviembre de 1811) Juan de Dios Mayorga.
Este cabecilla, tuvo nexos con la sublevación que se preparaba en el
Corregimiento de Chiquimula.
SUBLEVACION DE TEGUCIGALPA
(1 y 2 de enero de 1812)
Fray José Antonio Rojas (OFM) y Julián Romero.
Reunía a los descontentos en su celda. La
sublevación tuvo por origen exigir la formación de una Junta de
Gobierno integrada por criollos y mestizos.
Romero fue el autor de las proclamas sediciosas.
SUBLEVACION DE COMAYAGUA
(ENERO DE 1812) El gobernador intendente, Juan
Antonio Fornos, informó que los principios motores de esta sublevación
fueron los descendientes de africanos no esclavos que reclamaban se
les considerara ciudadanos para ejercer el sufragio.
Permanecieron presos en el fuerte de San Fernando
de Omoa y en el presidio de Trujillo.
SUBLEVACION DE CHIQUIMULA
Rafael Arriaza, Pedro Barillas, Manuel Antonio
Calderón, Norberto Calderón, presbítero Esteban Carcaño, Ramón
Contreras, Francisco Cordón, Patricio Cordón. Mariano León, Manuel
María León, Victoriano Madrid, Gabriel Marroquín, Juan de Dios
Mayorga, Angel Morales, Fulgencio Morales, Francisco Mariano Moreno,
Pablo Moreno, Francisco Ordóñez, José María Orellana, Juan
Orellana, José Esteban Paiz, Juan Carlos Paiz, Juan José Paiz, Juan
Esteban Paiz, Miguel Paiz, Pío Paiz, Ramón Paiz, Victoriano Paiz,
Isidro Salguero, Norberto Urrutia.
Esta sublevación se extendió por los pueblos de
Jocotán, Camotán, Zacapa, San Sebastián, Chimalapa, (hoy Cabañas)
Magdalena, San Agustín y San Cristóbal Camasaguatián. Los
cabecillas Francisco Cordón, Fulgencio Morales y Juan de Dios
Mayorga, actuaron en Chiquimula. Los Paiz en Acasaguastlán.
El presbítero Carcaño en Zacapa y los cordón, en
la zona de Chimalapa (Cabañas). Varios de estos insurgentes fueron
enviados al Morro de La Habana, al presidio de Trujillo, al de
Remedios, (Petén) y al de San Fernando de Omoa. El resto permaneció
en las cárceles de la ciudad de Guatemala, Hasta el años de 1819.
EL
CONFLICTO GADITANO
La invasión Napoleónica a España en 1808 ocasionó
la formación de Juntas Provisionales de Gobierno, las que se mantenían
leales a Fernando VII. Posteriormente, se constituyó la Junta Central
Suprema Gubernativa del Reino, compuesta por representantes de las
Juntas Provisionales, teniendo como sede Aranjuez y, después, en
Sevilla.
Cuando Andalucía fue invadida por las tropas
francesas, la Junta Central Suprema salió de Sevilla y se trasladó a
la isla de León, donde se disolvió y se nombró un Consejo de
Regencia. La misión de este Consejo era reunir a las Cortes; así, en
enero de 1809 se convocó a las Cortes Generales y Extraordinarias que
se debían reunir en Cádiz en 1810. Las colonias de Ultramar fueron
invitadas a enviar sus representantes a las Cortes Generales.
En marzo de 1812, las Cortes de Cádiz promulgaron
la Carta Constitutiva de la Monarquía Española, consignando
preceptos de igualdad y garantías individuales para asegurar
libertades públicas entre españoles y americanos.
Al recobrar la libertad el Rey Fernando VII, en
1814, desconoció la Constitución, pero en 1820 se vio obligado a
jurarla y envió a las colonias de Ultramar el Manual de elecciones de
los diputados para futuras reuniones de las Cortes. Tarde fue la
convocatoria ya que las colonias españoles en América entraban en la
fase final de su lucha para obtener su independencia.
INDEPENDENCIA DE CENTROAMERICA
En mayo de 1814,
Fernando VII
regresó a España como rey, e inmediatamente restableció el absolutismo,
derogando la
Constitución de Cádiz. Los efectos de las medidas reales se
hicieron sentir en Centroamérica, donde el Capitán General de Guatemala,
José de Bustamante y
Guerra, desató una persecución en contra de los independentistas
y los defensores de las ideas liberales, que se prolongaría hasta la
destitución de Bustamante en
1817.
En 1820,
la Revolución del
General Rafael de Riego,
en España, restableció la vigencia de la Constitución de Cádiz. El
Capitán General de Guatemala,
Carlos Urrutia,
juró la Constitución en julio de ese año y poco después se convocó a
elecciones para elegir ayuntamientos y diputaciones provinciales, además
de permitirse la libertad de prensa en el territorio del Reino de
Guatemala. Aprovechando el ambiente de libertad, comenzaron a publicarse
en Guatemala, dos periódicos nuevos: El Editor Constitucional
bajo la dirección del guatemalteco Pedro Molina, que defendía posiciones
muy liberales, y El Amigo de la Patria dirigido por el hondureño
José Cecilio del Valle,
que defendía posiciones más conservadoras.
Dichas publicaciones se volvieron más candentes cuando se
divulgo el Plan de Iguala, pronunciamiento político de la
Independencia proclamado por
Agustín de
Iturbide y
Vicente Guerrero el
24 de febrero
de 1821 en
la ciudad de
Iguala ,
Guerrero; declaraba la independencia de
México
e incentivó las inquietudes independentistas en Centroamérica. Sus tres
principios fundamentales fueron:
-
Establecer la Independencia de México de parte de
España
-
Establecer la Religión Católica como única
-
Establecer la unión de todos los grupos sociales.
Más tarde, estos tres principios (Religión, Independencia y
Unión) se convertirían en las Tres Garantías que promovía el
ejército que sustentaría al gobierno, al que, por la misma causa, se le
llamó Ejército
Trigarante. Según este plan, el gobierno que adoptaría como
nación independiente sería el de una monarquía moderada, cuya corona
sería otorgada a Fernando VII (miembro de la Casa de los Borbones), o en
su defecto, a algún otro príncipe europeo. El plan suprimía, además, las
distinciones étnicas entre los habitantes de la hasta entonces Nueva
España; declaraba la igualdad de todos los individuos y, por lo tanto,
en adelante todos tendrían los mismos derechos. Para gobernar al nuevo
país en lo que llegaba un príncipe a ocupar la corona, el plan proponía
la creación de una "Junta Gubernativa" y, posteriormente, una Regencia
que se encargaría de gobernar en lo que se elegía al nuevo emperador.
Además convocaría a Cortes para elaborar una Constitución. Finalmente,
exhortaba a los insurgentes a incorporarse al ya mencionado Ejército
Trigarante, cuyo líder sería Agustín de Iturbide.
Las noticias llegadas a Guatemala sobre el Plan de Iguala
propuesto por Agustín de Iturbide, el 9 de Mayo de 1821, dejó en claro
que el poder español languidecía en las tierras del Virreinato de la
Nueva España y la América en general a causa de la gran cantidad de
frentes de lucha abiertos contra ella. El Capitán General Urrutia quien
no era proclive a la independencia de las colonias pero a la vez
inactivo en su cargo, poco hizo por luchar contra las ideas libertarias
y hasta fue convencido por líderes criollos de delegar su autoridad en
el Inspector General Español del Ejército Don Gabino Gaínza;
en junio de
1821, el
Capitán General Urrutia fue sustituido por Gabino Gaínza cuya
personalidad era lo suficientemente flexible como para estar en contra
de la independencia en un principio y luego hacer lo posible por
realizarla; igual haría posteriormente con la anexión a México.
El
13 de Septiembre se recibió la noticia de que Chiapas y Tehuantepec se
habían adherido al Plan de Iguala, los acontecimientos se precipitaban
sin tener idea de que hacer cuando se suscitaran.
El
viernes 14 de septiembre de 1821 llegaron a Guatemala los pliegos con la
noticia de la separación de Centroamérica del Reino Español desde
Chiapas. Los documentos fueron llevados inmediatamente al jefe político
Brigadier Gabino Gaínza, quien se dirigió al ayuntamiento, (con la
sorpresa que también ahí ya tenía el folio José Antonio Larrave),
donde se determinó realizar una reunión al día siguiente a las ocho de
la mañana. La noche del 14 de Septiembre de 1821, la gente se amotinó en
las calles de Guatemala, marchando y gritando "¡Independencia o
muerte!". Toda la noche duró aquella agitación popular.
El sábado 15 de Septiembre, grandes multitudes ocuparon el
Palacio de los Capitanes Generales hasta abarrotarlo. Todo el mundo a
una voz gritaba: "¡Viva la Independencia!". Se inició la junta sin mayor
retraso a puerta abierta en el Real Palacio, con la participación de
unas 50 personas dentro del salón. Pero en la antesala, el corredor, el
patio, portales exteriores y en la plaza se reunieron más ciudadanos. Ya
establecida la reunión con las máximas autoridades, lo primero que se
hizo fue darle lectura a los documentos y después se escuchó la opinión
de los asistentes. Al retirarse las autoridades, las personas quitaron
de la pared el retrato del rey Fernando VII. En la plaza, también
derrocaron la estatua de Carlos III y otro grupo se dirigió al
ayuntamiento para retirar los retratos del monarca español.
Apremiado por los diferentes sectores de la sociedad, Gaìnza abrió la
sesión de cabildo abierto para consensuar el derrotero a seguir. Don
Jose del Valle, Auditor de Guerra, serviría como moderador a fin de que
el secretario tomara nota de aquellas ideas y propuestas que arrojaran
luz sobre que hacer en tan inesperadas circunstancias.
El
General Gabino Gainza, rodeado de todas las autoridades, después de
ordenar que se leyeran los documentos sometió a discusión el asunto,
sobre si las provincias deberían ser declaradas independientes de España
o no. José Cecilio del Valle, fue el primero que no se pronunció a favor
de la independencia por ser provincias “sin experiencia alguna en los
asuntos de gobierno…ayer ordeñaban vacas y hoy quieren regir pueblos”.
En ese momento las discusiones giraron en torno al momento en que debían
independizarse. José Cecilio del Valle, un hondureño que sentía
debilidad por el periodismo y publicaba en el periódico "El Amigo del
Pueblo", estaba de acuerdo con la independencia “a su debido tiempo”
pero dado que era uno de los pocos que disentía, propuso una consulta
con el resto de provincias, debido a que en la reunión únicamente estaba
la representación de Guatemala.
Otros en cambio como doña Dolores Bedoya de Molina había
realizado toda una serie de preparativos, para festejar con cuetes y
música, una vez que se declarara la independencia. Como la reunión en el
palacio se extendió mucho y la independencia se dio, las señoras
aburridas de los ánimos de los patriotas, de inmediato comenzaron a
gritar aupando al pueblo reunido en la plaza para que les hiciera eco.
Los señores que discutían el asunto de la libertad, al escuchar los
cohetes y los gritos de la gente, creyeron que se trataba de un
levantamiento y entonces se apresuraron a proclamar libertad para
Centroamérica. La señora de Molina, sin proponérselo, se constituyó en
líder de aquel último movimiento que aceleró la proclamación de la
independencia.
De inmediato, entre los gritos y el entusiasmo del pueblo, José Cecilio
de Valle redactó el acta de independencia fijando para el día 16 de
Septiembre la juramentación de los funcionarios y empleos.
Luego de varias discusiones se acordó la redacción del Acta
de Independencia y que sería firmada por los asistentes y enviada a las
otras provincias para su aprobación. Era la primera acta que, según los
ideales de ese entonces, pondría fin a tres siglos de dominación
española.
Valle y el secretario organizaron todas las ideas en un documento que en
su inicio se le denomino Concordato de Guatemala
y que termino ese mismo día por llamarse Acta de Independencia,
en una clara manipulación política producto del temor de las élites
hacia la reacción del pueblo de Guatemala.
Entonces,
el 15 de Septiembre de 1821, día de la firma del Acta de Independencia
se reunieron en el Palacio de los Capitanes Generales, en la ciudad de
Guatemala, diferentes personalidades: representantes del Gobierno
Central español, del Ayuntamiento Local, Superiores de las diferentes
órdenes religiosas, el arzobispo de Guatemala. Debido a las distancias y
los malos caminos, las copias del acta de septiembre 15, tardaron en
llegar a los diferentes lugares de antiguo Reino de Guatemala, a Costa
Rica por ejemplo, llegaron hasta principios de Octubre.
Así inicia una nueva etapa de la vida independiente de las
provincias, aunque desde el punto de vista particular cada una de las
actuales Repúblicas de Centroamérica no se alcanzó de manera definitiva
la forma política que hoy representa.
Al concretarse la independencia centroamericana, solamente le quedaban
tres opciones a la naciente unión de provincias: primero, conservar la
unidad de las provincias; segundo, independizarse en naciones bien
definidas; o tercero, anexarse al
Imperio Mexicano
de Agustín de Iturbide.
La noticia de la independencia desconcertó a la mayoría de
los grupos conservadores en las distintas provincias y ayuntamientos de
Centroamérica. La preocupación de los sectores conservadores se
tranquilizó cuando las autoridades de Guatemala recibieron una carta de
Iturbide, quien se había proclamado
Emperador de México,
invitando a Centroamérica a unirse al imperio.
Inmediatamente después de proclamada la Independencia de
España, Centroamérica formó parte del Imperio Mexicano Iturbide (enero,
1822 - marzo, 1823) que fue un período caótico y de gran confusión.
Luego, al derrumbarse el imperio, se constituyeron en nación soberana
bajo el nombre de Provincias Unidas de Centroamérica y se convocó a una
Asamblea Constituyente, cuyo primer decreto de 1 de julio de 1823 fue
proclamar de nuevo la independencia de España, al igual que México.
Tal asamblea promulgó el 24 de 1824 la Constitución Política
de la llamada República Federal de Centroamérica que dejo de existir en
1838 al romperse el Pacto Federal y constituirse cada república en un
Estado Independiente. Así nació desde ese año la existencia del Estado
de Honduras.
-
EL PROCESO DE INDEPENDENCIA POR PROVINCIAS:
-
EL CASO DE LA INDEPENDENCIA DE HONDURAS
A fines del siglo XVIII Honduras (llamada Comayagua en esa
época de manera informal, por el nombre de la ciudad que era entonces su
capital) y de manera oficial Provincia de Honduras, fue erigida en
Intendencia, mediante la unificación de varios corregimientos y
alcaldías mayores. De 1812 a 1814 y de 1820 a 1821, durante la vigencia
de la Constitución de Cádiz, formó parte de la Provincia de Guatemala.
El 1 de Enero de 1812 ocurre la insurrección
de Tegucigalpa cuando a las ocho de la mañana, más de cien hombres
armados de palos y machetes se presentaron a la plaza de Tegucigalpa a
impedir que miembros municipales tomaran sus cargos.
En 1821, en vísperas de la independencia, las Cortes españolas erigieron
la Provincia de Honduras, que en agosto de ese año instaló su propia
Diputación Provincial, con sede en Comayagua.
El documento tardo en llegar a las comunidades más
importantes en Honduras:
-
Gracias
22 de septiembre
-
Comayagua y Tegucigalpa
28 de septiembre
-
Santa Rosa y Omoa
2 de octubre
-
Trujillo
6 de Octubre
-
Juticalpa 14
de Octubre
-
Danlí
20 de Octubre
-
Santa Bárbara
23 de Octubre
Los ayuntamientos de estas ciudades juran la independencia
sino el mismo día, al día siguiente en que se recibieron los documentos.
La noticia de que Guatemala había proclamado la separación de España el
15 de septiembre de 1821, la Diputación Provincial de Comayagua proclamó
la independencia de Honduras de la Monarquía española el 28 de
septiembre de 1821. Dionisio de Herrera es el autor del Acta de
Independencia de Honduras, redactada el 28 de Septiembre de 1821, poco
después de la llegada de los documentos de Guatemala.
Dos eran
las ciudades mas importantes de Honduras: Tegucigalpa y Comayagua. En la
entonces Villa de San Miguel de Tegucigalpa del año 1821, es cuando en
el mes de abril falleció el último alcalde español don Narciso Mallol
situación que permitió la llegada a la jefatura del ayuntamiento al
criollo don Tomás Midence ciudadano ejemplar que se había forjado bajo
las enseñanzas del presbítero don Juan Francisco Márquez ilustre hijo de
Tegucigalpa que además de predicar el evangelio, inculcaba las ideas de
libertad para lograr la independencia.
Tegucigalpa no era sede del poder político colonial dependiente de
Guatemala ya que la capital provincial se encontraba en Comayagua, pero
ello no descartaba que la Villa mantuviera protagonismo por ser Alcaldía
Mayor de Minas y porque contaba con insignes patriotas que abogaban por
la emancipación política.
Don
Dionisio de Herrera, talentoso abogado cholutecano después de haber
obtenido su título en la Universidad de Guatemala, se radicó en
Tegucigalpa y fue nombrado secretario del ayuntamiento sorprendiéndole
aquel 1821 después de la muerte de don Narciso Mallol como el influyente
funcionario al lado del alcalde don Tomás Midence.
Herrera
fue independentista y formó círculos intelectuales donde se debatían las
ideas que conllevaran al logro de la libertad de los pueblos dominados
por la Corona de España, grupos que asociaban a distinguidos hombres
como don Miguel Bustamante, Matías Zuniga, Simón Gutiérrez, Pablo Borjas,
Andrés Lozano, Diego Vijil y entre ellos un joven que actuaba como
asistente de Herrera y que comenzaba a perfilarse como un líder de la
libertad, Francisco Morazán Quezada.
Aquellos
patriotas tegucigalpenses fueron considerados por la autoridad de
Comayagua como conspiradores, generando los recelos por fomentar desde
Tegucigalpa las ideas contrarias al régimen colonial que ya se
encontraba en agonía por la Independencia proclamada por Chiapas y en
años anteriores cuando en México en 1810 el cura Hidalgo lanzó en el
pueblo de Dolores el grito de Independencia y los pueblos de la Gran
Colombia en 1819 se desligaron de España.
El 15 de Septiembre de 1821 se proclamó la independencia de los pueblos
del Centro de América y la noticia del suceso llegó a Honduras trece
días después al enviar la Junta Consultiva por correo especial de tierra
la copia fiel del documento que contenía la declaración firmada por los
patricios.
Comayagua
recibió los pliegos a tempranas horas de la mañana del 28 de septiembre
y la gobernación con los miembros del cabildo se enteraron de la
decisión, aceptando la Independencia pero desconociendo la autoridad de
Guatemala dando su reconocimiento como lo había hecho Chiapas al Imperio
de México.
La
Villa de Tegucigalpa se enteró hasta en horas de la tarde de ese día,
procediendo de inmediato la Alcaldía encabezada por don Tomás Midence a
convocar a todas las autoridades civiles y eclesiásticas y se llamó al
pueblo para que asistiera a la plaza para darles a conocer la
significativa noticia.
Se juró la Independencia y el secretario Herrera levantó el acta en la
que se hacía constar la lealtad del noble Ayuntamiento de la Villa de
Tegucigalpa a la Junta Consultiva de Guatemala.
Desde
el balcón de la Alcaldía, los patricios anunciaron la buena nueva,
hicieron repicar la campana del Ayuntamiento y en todas las iglesias, la
parroquia de San Miguel, San Francisco, Los Dolores, El Calvario y la
Inmaculada Concepción el alegre sonar de las campanas inundaba el
ambiente del poblado, quemándose pólvora y por la noche Tegucigalpa se
vio iluminada por antorchas y las clásicas fogatas frente a las casas.
Entre las figuras hondureñas más relevantes de la historia
centroamericana figura José Cecilio del Valle, redactor del Acta de
Independencia suscrita en Guatemala el 15 de septiembre de 1821 y
canciller de México en 1823.
Honduras se separó de la Federación centroamericana en
octubre de 1838 y se convirtió en Estado soberano e independiente. Pese
a todos estos acontecimientos, España recién reconoció la independencia
hondureña el 15 de marzo de 1863, misma que se celebró el 28 de
septiembre de cada año, hasta que se cambió la fecha de su celebración
para el 15 de septiembre, en el año de 1877.