Generalidades acerca
de la Cultura Maya

UBICACIÓN
El territorio que comprendía la
civilización Maya abarca alrededor de 400 mil km2 y corresponde hoy a los Estados
Mexicanos de Yucatán, Campeche, Quintana Roo, gran parte de Tabasco, la mitad de Chiapas,
así como la República de Guatemala, Belice y los extremos occidentales de Honduras y de
El Salvador. Sus características geográficas permiten determinar tres áreas:
meridional, central y septentrional, cuyo desarrollo histórico y cultural ofrece marcadas
diferencias.
Área Meridional:
La constituyen las tierras altas de Guatemala y El Salvador, así como el litoral del
Pacífico. Las tierras altas gozan de un clima templado en verano, frío y seco en
invierno, con una larga estación lluviosa. Su vegetación la constituyen bosques de
coníferas y pastos en las serranías, cultivos de cereales, legumbres y frutas en los
valles y mesetas. Grandes ríos nacen en el área (Usumacinta, Motagua) y se encuentran
los extensos lagos de Atitlán y Amatitlán. La costa forma una faja de 50 km de anchura
como máximo, de tierras bajas, con clima caluroso y húmedo y vegetación tropical.
Entre los animales de su fauna encontramos el jaguar, el ocelote, el puma, el venado, el
conejo, numerosas aves, en especial el quetzal, y serpientes.
En las tierras altas abundan los minerales, algunos de los que se utilizaron en la cultura
maya como la jadeíta, pirita de hierro, hematites y cinabrio; el carácter volcánico de
las montañas proporcionaba a los mayas lava, toba, obsidiana y ceniza.
Área Central:
Comprende el norte de Guatemala, parte de Tabasco, el sur de Campeche y Quintana Roo,
Belice y el occidente de Honduras. La atraviesan varios y caudalosos ríos, sobresaliendo
el Usumacinta, Grijalva, Candelaria, Hondo y Motagua. Además, numerosos lagos, lagunas y
zonas pantanosas completan su hidrografía. La precipitación pluvial es elevada, hasta
alcanzar casi cuatro metros en ciertas regiones durante la época de invierno.
El clima es caluroso y húmedo. Gran parte del área está cubierta por flora alta,
compuesta principalmente de caoba, cedro, chicozapote, ceiba, ramón y numerosas
variedades de palmas. Su suelo es fértil y propicio para los cultivos, salvo las sabanas.
Su fauna está constituida por felinos, venados, puercos monteses, monos y aves como
faisanes, pavos de monte, guacamayas y loros; así como numerosos ofidios venenosos,
abejas silvestres y un gran número de insectos.
Área Septentrional:
Comprende la mitad norte de la península de Yucatán, la mayor parte de Campeche y
Quintana Roo. La constituyen tierras bajas atravesadas de oeste a este por cadenas de
colinas. Sólo la recorren tres pequeños ríos: Champotón, Lagartos y Xelhá. Tiene
pocos lagos y lagunas.
La precipitación pluvial es escasa y, debido a la textura porosa del suelo, las aguas se
acumulan en el subsuelo, formando los llamados cenotes. La tierra con capa vegetal es poco
profunda, por lo que aflora frecuentemente la roca, limitando las posibilidades de los
cultivos. En el extremo norte de la península, el paisaje es semiárido.
La fauna y la flora son menos abundantes que en el resto del área maya. El bosque, más
bajo y menos tupido, se vuelve chaparral en el extremo septentrional. Se encuentran
algunos felinos, venados, puercos de monte, pequeños mamíferos, aves y reptiles; abundan
las abejas.
LA POBLACIÓN
Las investigaciones, tanto en el campo de la antropología física como de la
lingüística, revelan que los mayas no constituían una población étnicamente
homogénea, diferenciada de los demás grupos mesoamericanos, ni hablaban una lengua
aislada del resto de las lenguas de dichos grupos. Hasta hace un tiempo se consideraba lo
maya un fenómeno único en América y en el mundo. Los resultados de las investigaciones
han ratificado una amplia zona de intercambio cultura con influencias recíprocas entre
los grupos humanos.
Como toda la población del continente americano, los lejanos antepasados de los mayas
vinieron de Asia a través del Estrecho de Bering. Las corrientes migratorias, que se
sucedieron durante miles de años, se esparcieron por todo el continente hasta entonces
desconocido para el hombre. Procedían de diferentes regiones asiáticas y hablaban
distintos lenguas. Evolucionaron y se diferenciaron cada vez más; numerosos grupos se
mezclaron hasta formar un verdadero mosaico de pueblos.
EL HOMBRE MAYA
Los mayas muestran características somáticas que varían según las regiones; no existe
un tipo físico maya uniforme y con un origen común. Había diferencias en la estatura de
hasta más de siete centímetros entre los promedios de yucatecos y chontales; en el
ángulo cefálico comparado entre yucatecos y tzotziles, muestra variantes de 9 para los
varones y 11 para las mujeres. Las diferencias se notan en los rasgos faciales (caras
anchas o angostas) y particularmente en los nasales (nariz chata o aguileña).
Todos estos factores demuestran la diferenciación que existía, y sigue existiendo, entre
los grupos mayas; aunque también se muestran los rasgos comunes que éstos compartían
con las demás poblaciones mesoamericanas. Por otra parte, el ojo rasgado, el pliegue epicántico que cubre el ángulo interno del ojo, el color de la piel, el cabello negro y
lacio, la escasez de vello facial y la llamada mancha mongólica en la base de la columna
vertebral son vestigios de la herencia dejada por el lejano antepasado asiático.(Foto cortesía de National Geographic
Magazine.)
LA LENGUA
Existe un tronco lingüístico común denominado protomaya. Orignalmente se estableció en
los Altos de Guatemala hace unos 2 mil seiscientos años a.C. Con el paso del tiempo, este
grupo creció y fue dividiéndose y ocupando otras regiones. Por adaptación al medio
geográfico, fue creando sus propios caracteres culturales y, en este proceso de
diversificación, la lengua también se ramificó y dio origen al nacimiento de nuevas
lenguas, que conservaban entre sí el parentesco que se deriva de un origen común.
Se considera que existen en la actualidad cerca de treinta lenguas mayences, clasificadas
en los siguientes grupos:
1. Huastecano (huasteco-veracruzano y potosino), el más alejado
del tronco común
2. Cholano (chol, chontal, chortí)
3. Tzeltalano (tzeltal, tzotzil, toholabal)
4. Chuh
5. Kanhobalano (kanhobal, yacalteco, solomeco)
6. Motozintleco
7. Mameano (man, aguateco, ixil)
8. Quicheano (quiché, rabinal, uspanteco, cakchiquel, tzutuhil)
9. Kekchiano (kekchí, pokonchí, pakomán)
10. Maya (yucateco, lacandón, itzá, mopán).
Existen datos de investigadores de la lingüistica que establecen un grupo denominado
Macromaya y la influencia de la familia del náhuatl, identificada como Macroazteca, que
establecen las diferencias entre los grupos del área maya.
ORGANIZACIÓN
SOCIAL Y POLÍTICA
Toda sociedad humana se define por la forma de organización y funcionamiento de su
sistema económico. El sistema económico es el resultado del grado de desarrollo de las
fuerzas productivas -recursos naturales, trabajo del hombre, medios tecnológicos- y de
las relaciones sociales que se establecen entre los hombres en el proceso de la
producción y de la distribución de los bienes que se crean. Por eso la estructura
economica es importante para determinar el grado de evolución que alcanzó la sociedad
maya.
Tenencia de la Tierra:
Existian dos formas generales de propiedad : colectiva y privada. La propiedad de uso
colectivo eran las tierras de los pueblos y de los barrios. La propiedad privada
correspondía a la Ciudad-Estado, a ciertos grupos familiares (linajes), a miembros de la
nobleza por herencia, compra o donación de un gobernante, a mercaderes o dueños de
campos de cacao, algodón y ciertas frutas. Es probable que con el desarrollo de la
sociedad y en el incremento del comercio y de las guerras, la tenencia colectiva fuera
paulatinamente sustituida por la privada.
Distribución de los Bienes:
La mayor parte de los excedentes se canalizaba a través del tributo hacia la clase
dirigente, quedando para el productor exclusivamente lo indispensable para su propio
sostenimiento y el de su familia; además, los cronistas mencionan que el campesino,
aparte de cultivar las tierras comunales, había de trabajar en las de los señores; con
estos excedentes, el campesino no sólo sostenía a señores y sacerdotes, sino también a
los funcionarios de las complejas jerarquías civil, religiosa y militar; a los mercaderes
profesionales; a los artesanos que suministraban artículos para el comercio y al sector
de la población ocupado en la construcción de los centros ceremoniales. El tributo se
imponía a todos los bienes producidos a través de la caza, la pesca, la recolección, la
domesticación y el trabajo artesanal.
Estratificación Social:
Una clase minoritaria y privilegiada estaba compuesta por la nobleza que abarcaba a los
sacerdotes y a los señores. Eran conocidos como los del Sol o los que tienen padre y
madre. Los mercaderes formarían un estrato intermedio entre los nobles y la gente común.
La gran masa trabajadora de campesinos y artesanos no especializados forman la base de la
estructura social. En un nivel aún más bajo, carentes de todo derecho humano, estaban
los esclavos que, sobre todo, eran prisioneros de guerra o delincuentes. También
conformaban este grupo los individuos comprados a un mercader o los huérfanos que su
tutor dedicaba al sacrificio; los esclavos constituían la gran reserva para ser
ofrendados como víctimas a las deidades.
Gobierno:
Hoy en día todos los investigadores de la civilización maya coinciden en que los mayas
nunca constituyeron un imperio. El área maya estaba dividida en entidades políticas
autónomas, estados provincias o cacicazgos independientes. En la época clásica debió
existir una situación semejante, no sólo porque la población maya estaba formada por
numerosos grupos etnolingüísticos, sino por las diferencias estilísticas que revelan
los sitios arqueológicos, pese a que la mayor parte fue ocupada por pueblos de un mismo
nivel tecnológico, económico y cultural y participaban de los mismos conocimientos y
creencias.
Cada entidad autonóma tenía al frente de su gobierno a un miembro de la nobleza que
recibía el cargo de Halach Uinic, hombre verdadero, llamado Ahau, señor. Los cargos eran
hereditarios. Sus poderes eran amplísimos y lo asesoraba un consejo, formado por
sacerdotes y señores. El Halach Uinic ejercía funciones civiles y religiosas e incluso
militares. Una jerarquía descendente velaba por el cumplimiento de las órdenes emanadas
de la máxima autoridad. Entre otras obligaciones, tenían a su cargo la Popolna, casa del
pueblo, en la que se realizaban las reuniones para discutir los asuntos de la población y
se preparaban las ceremonias, danzas y cantos. En el escalón inferior de esta burocracia
se hallaba el tupil, alguacil, que respondía de la ejecución de las órdenes de sus
superiores.
LA
VIDA ECONÓMICA
Agricultura:
El cultivo básico fue el maíz, mediante la técnica conocida como "roza",
que consiste en la corta y quema del monte antes de sembrar; esta técnica tiene
como gran inconveniente el agotar rápidamente la tierra y obliga al campesino a
buscar nuevos terrenos. Sólo una sociedad que utilizaba recursos hidráulicos y
cultivo intensivo podía alcanzar el nivel de civilización al que llegaron los
mayas. Sin embargo, las obras de riego eran innecesarias en el área central
debido a la fuerte precipitación pluvial y la abundancia de corrientes
superficiales como ríos, lagos y lagunas. En cuanto al área septentrional, la
ausencia de ríos y la extrema porosidad del suelo vuelven casi imposible la
irrigación artificial, aunque es cierto que, mediante fotografías aéreas, se han
localizado canales conectados con el río Candelaria, y otro que une el curso
superior del río Champotón al sitio de Edzná, lo que demuestra que
ocasionalmente se construyeron obras hidráulicas.
Además, cultivaban frijol, calabaza, chile, chayote, chaya, tomate,
vainilla, cacao, henequén y tabaco.También plantaban árboles frutales en sus
huertas.
Recolección,
caza, pesca y domesticación de animales:
Completaban los mayas la obtención de productos vegetales y animales
para su alimentación con la recolección, la caza y la pesca; así como la
domesticación de algunos animales, entre ellos el guajolote, un perro mudo que
engordaban para comer y las abejas.
La industria:
Sus industrias artesanales tuvieron un desarrollo importante, sobre todo
la alfarería, la cestería, la cantería, la fabricación de objetos de piedra
tallada y pulida, así como la fabricación de algunos tejidos de fibra vegetal.
Comercio:
Por la marcada diferenciación geográfica y ecológica, las distintas
regiones del mundo maya intercambiaban sus productos básicos, tanto los
cultivados como los elaborados. El trueque se efectuaba dentro del área y
también con los pueblos del centro de México, del Golfo Atlántico y del resto de
América Central. Yucatán , por ejemplo, exportaba principalmente sal, miel,
cera, pescados (secos, salados o asados), algodón y mantas, henequén, pedernal,
copal y plumas de aves acuáticas. Guatemala exportaba maderas preciosas, pieles,
algodón, plumas de quetzal, copal, liquidámbar, jade, turquesa, piedra volcánica
para la fabricación de metates, polvo volcánico usado en cerámica como
desgrasante y ciertos tipos de cerámica. De las costas del Golfo y del Pacífico
se producía cacao y caucho; en Chiapas, pieles, añil, vainilla, plumas de
quetzal, ámbar, almagre y en Honduras, cacao y objetos de alabastro.
Del centro de México, Oaxaca y América Central se obtenían, sobre todo,
objetos manufacturados de jade, obsidiana, cristal de roca, oro, cobre y
cerámica. Además, se comerciaba con numerosos esclavos procedentes del altiplano
mexicano y de la costa del Golfo.
El comercio serealizaba por la vía terrestre, fluvial y marítima. En
algunas regiones de Yucatán, rutas empedradas que eran transitadas por
mercaderes y gran parte de los cursos del río Usumacinta, Grijalva, Candelaria,
Motagua, Mopán, Belice y sus afluentes servían para los intercambios entre
tierras altas y bajas. El comercio marítimo abarcaba toda la península de
Yucatán, desde Tabasco hasta Honduras. Tenían pequeños puertos o atracaderos
para facilitar el intercambio comercial.
Aparte del trueque, que era usual en el comercio interno, regional o
local, las transacciones mayores implicaban el uso de algunos artículos como
moneda, por ejemplo, granos de cacao, cuentas de jade, conchas rojas del mar y,
en la época del postclásico tardió, pequeñas hachuelas planas de cobre. Al final
del viaje, se vendían las caravanas de esclavos que habían trasportado la carga
en largas jornadas.
Alimentación:
La alimentación era muy sencilla, basándose en el maíz, preparado de
diferentes formas. Las más usuales eran las tortillas (con sal, chile y
excepcionalmente algún guiso), los tamales (simples o rellenos con pedacitos de
carne, frijoles y hojas de chaya), el pozole (masa medio cocida, molida y
disuelta en agua), el atole (masa molida, diluida en agua y cocida, a la que
podía añadirse cacao), el pinole (harina de maíz tostado disuelta en agua).
También comían frijoles (cocidos o molidos como puré), calabazas, chayotes,
camotes, chaya, tomates, yucas, jícamas y macal. En épocas de carestía de maíz,
obtenían harina de las nuececillas de algunas palmeras (coyol o cocoyol, corozo)
y de las frutillas del árbol de ramón. Comían los frutos de numerosos árboles y
arbustos: mamey, chicozapote, zapote blanco, aguacate, guayaba, guaya, nance,
pitahaya, siricote, marañón, anona, ciruela y uvilla silvestre.
No comían carne fuera de sus fiestas, aunque podían obtenerla de la
caza, así como de los animales domesticados como guajolotes, faisanes, palomas y
perros. Es probable que los alimentos de origen animal se reservaran sobre todo
para los banquetes, las ofrendas rituales y la alimentación de los señores y los
sacerdotes. La dieta variaba según las regiones; en los litorales, el pescado y
los mariscos eran de consumo diario.
El uso de bebidas alcohólicas extraídas de la corteza de ciertos
árboles, como el balché, o de maíz tostado estaba restringido para las
ceremonias religiosas.
Habitación:
La información histórica nos permite asegurar que existía una diferencia
enorme entre las habitaciones de la gente común y las de la clase dirigente.
La gran mayoría de la población vivía en chozas generalmente compuesta
de una sola pieza, con paredes de postes y enramadas amarradas con bejucos,
revestidas o no con un aplanado de cal. El techo estaba sostenido por vigas y
travesaños que descansaban sobre cuatro horcones; la cobertura era de hojas
secas de palma o de zacate, con dos o cuatro vertientes. El piso era de tierra
apisonada y, eventualmente, de cal. Las habitaciones de los campesinos se
agrupaban en aldeas y pueblos dispersos alrrededor de los centros ceremoniales,
urbanizados en mayor o menor grado.
En dichos centros, junto o a poca distancia de los edificios dedicados
al culto, se agrupaban las moradas de los señores, sacerdotes, jefes militares,
funcionarios de alto y mediano nivel, mercaderes y artesanos profesionales. Sus
habitaciones constituían lo que hoy llamamos palacios, es decir, estructuras con
muros de mampostería, bóvedas de piedra, pisos estucados, que se construían
frecuentemente sobre plataformas. Pueden ser individuales, para una sola
familia, o agruparse en conjuntos arquitectónicos de hasta de 50 cuartos,
dispuestos en varias filas o alrededor de patios, y, en algunos casos, de dos o
tres pisos. Las habitaciones son oscuras y poco ventiladas, pero el espesor de
sus muros y la escasez de aberturas aseguraban una protección eficaz contra la
lluvia y el calor. Son comunes unas angostas banquetas adosadas a los muros
interiores, las que servían de cama; también pueden hallarse baños de vapor
dentro de los palacios, o anexos a ellos, y, en algunos casos, letrinas.
Vestuario:
Los bajo relieves, las pinturas de los centros ceremoniales y las
descripciones de los cronistas nos permiten tener una visión de la indumentaria
de los señores, sacerdotes y jefes militares de toda el área maya; al igual que
de los campesinos, los mercaderes y el resto de miembros del grupo social.
El hombre del pueblo usaba el taparrabo hecho de una tira de tela
vegetal que pasaba entre los muslos y se amarraba sobre la cintura. La mujer
común se vestía generalmente con un huipil. Para dormir, o en caso de frío,
hombres y mujeres se protegían con una manta de algodón.
Contrasta con esta elemental vestimenta la rica indumentaria de la clase
dirigente: los señores, además de un taparrabo o del paño de cadera muy
adornado, usaban amplias capas de algodón, jaquetas de muchos colores, capas de
plumas, pieles de jaguar, sandalias con decoraciones, penachos de grandes plumas
y turbantes o yelmos en forma de cabezas de animal. Sus mujeres se vestían con
huipil, probablemente bordado, larga falda, flecos de plumas y sandalias
labradas.
En las tierras bajas eran particularmente aseados: se embellecían los
hombres con pintura facial y corporal, y las mujeres con cierto ungüento
oloroso, además de perfurmarse con flores y yerbas; ambos sexos solían tatuarse.
Ciertas deformaciones y mutilaciones completaban el atavío personal:
deformación craneal, perforación de las orejas para la colocación de orejeras, y
de la nariz para la nariguera, o debajo del labio para el "bezote"; mutilaciones
dentarias, mediante el aserramiento o la limadura de los contornos del diente o
incrustaciones en incisivos y caninos, y provocación intencional del estrabismo.
RELIGIÓN
Eran politeistas y estimaban que unos dioses eran favorables al hombre, otros hostiles y
muchos presentaban ambos caracteres. Un misma deidad podía dividirse en cuatro
advocaciones, asociadas a los puntos cardinales y a diferentes colores. La fuerzas
naturales deificadas, vitales para pueblos agricultores, eran veneradas de manera
destacada, y los distintos oficios contaban con la protección de dioses patronos.
Deidades populares:
Para los campesinos agricultores todos los elementos que actuaban en el proceso de la
producción vegetal eran seres divinos: la tierra, el maíz, el sol, la lluvia y
fenómenos asociados (viento, rayo, trueno), la luna y el agua superficial.
La tierra es al mismo tiempo el lugar a donde van los muertos y de la que surge la vida.
Se representa con rasgos macabros, nariz y mandíbula descarnadas; suele aparecer en la
parte inferior de los monumentos esculpidos.
El maíz era la planta vital por excelencia y, según el Popol Vuh, con su masa los dioses
crearon al hombre. Su representación humanizada es un hombre joven, cuya cabeza alargada
recuerda la forma de una mazorca o está rodeada de hojas; su símbolo es el motivo
cruciforme, representado en Yum Kaax.
El sol es Ah Kin, Kinich Ahau (señor Rostro u Ojo Solar), Kinich Kakmoo (Rostro Solar
guacamaya de Fuego). Se representa con una cara de anciano con grandes ojos, a veces
estrábicos, un solo diente limado en forma de "T", una espiral sobre la nariz y
ganchos saliendo de las comisuras de la boca. Es frecuente en los escudos. Su símbolo es
una flor de cuatro pétalos, pero también pueden aparecer con los rasgos de un hombre
joven.
La lluvia es Chaac, que en los códices se representa con nariz larga y colgante, espiral
rodeando el ojo, voluta sobre la nariz, boca desprovista de dientes. Existe un Chaac de
diferente color en cada punto cardinal: rojo al este, blanco al norte, negro al oeste y
amarillos al sur.
Suelen acompañar a la lluvia, el viento, el rayo y el trueno los Pauahtunes, situados en
los puntos cardinales debajo de la tierra y con los mismos colores que los Chaaques;
envían los vientos. No conocemos sus representaciones, quizás por ser sólo servidores
del dios Chaac. Tampoco se representaron como deidades el rayo y el trueno, pero sus
símbolos -hacha y tambor- aparecen frecuentemente en los códices acompañando al dios de
la lluvia.
La luna era venerada entre los mayas no sólo como brillante cuerpo celeste, sino también
porque supuestamente influía sobre el crecimiento de las plantas y la salud de los
hombres; era la diosa Ixchel, a veces representada como mujer joven y considerada como
esposa del sol. Era diosa de la medicina y de la procreación, asociada en general a la
mujer, a su vida fisiológica y sus actividades. También estaba ligada al agua y se
creía que vivía en los lagos, lagunas y cenotes. Tenía una advocación en cada punto
cardinal, con su correspondiente color.
Otra diosa, o más probablemente una variante maligna de la anterior, sería lx Chebel Yax
, versión de Ixchel con cara de anciana, garras en los pies, huesos cruzados adornando su
falda y una serpiente sobre la cabeza.
Deidades Supremas:
Hunab Ku (dios único o dios uno), al cual no se le rendía culto ni se le dedicaban
templos, ni se le representaba gráficamente. Identificándose con él, o posiblemente su
hijo según algunos autores, estaría Itzamná, también considerado creador y dios
celeste en su advocación del dios "D", y como dios "K" asociado a la
vegetación y a los elementos naturales que se relacionan con ésta. El nombre de
Itzamná, dios celeste, significa "casa de las iguanas", en donde la tierra es
el piso, el cielo las paredes, y las iguanas el conjunto de reptiles y monstruos celestes
que moran en el cielo y sobre la tierra. Del cielo vienen el calor solar, las influencias
lunares y la lluvia, por lo que se le relaciona con Kinich Kakmoo, Ixchel y Chaac. Se le
representa como un anciano desdentado y con una complicada y adornada nariz; como cielo,
es el monstruo bicéfalo de los códices transformado en barras ceremoniales que ostentan
los jerarcas en los monumentos de piedra.
Otra deidad celeste es Chicchan , supeditado a Chaac, serpiente aún adorada como
proveedora de lluvia en algunos pueblos mayas.
También en el cielo mora Lahun Chan (diez cielo), el planeta Venus, que amenaza con sus
dardos cuando sale del inframundo después de ausentarse del ciclo. Su numeral corresponde
al 12 y su día es Lamat.
Otro cuerpo celeste es Xaman Ik (gran estrella), la Polar, a la que rendían culto los
mercaderes, ya que en ella se basaban para orientarse durante sus largos viajes. Su glifo
es una cara de mono y aparece en la Serie Suplementaria como el primero de los nueve
acompañantes nocturnos y como parte de un glifo lunar.
Finalmente, dos conjuntos de deidades probablemente no pertenecerían al culto popular:
los trece dioses del cielo, Oxlahun-ti-ku, y los nueve dioses del inframundo, los
Bolon-ti-ku, enemigos entre sí y cuyas luchas determinaron un cataclismo y el fin de la
humanidad, por el al triunfo de los peligrosos seres del mundo de los muertos.
Dios de la muerte:
Una deidad estaba presente en las preocupaciones tanto del pueblo como de la clase
gobernante: la de la muerte, universalmente temida. Era Cizin (hedor o poner tieso), o
conocido como Yum Cimil ( Señor de la Muerte) .
Representado en los códices como un esqueleto cubierto de los puntos negros de la
descomposición: si lleva falda o capa, ésta tiene adornos de huesos cruzados. En los
monumentos puede estar representado también por un esqueleto o como máscara descarnada
que frecuentemente sirve de pedestal a figuras paradas.
Deidades gremiales:
Otras deidades o advocaciones específicas de deidades generales, son de carácter
gremial, patronos de distintas actividades de hombres y mujeres: Ixchel, Itzamná, Kinich
Kakmoo para los curanderos; Cit Chac Coh (padre puma rojo) y Kakupacat (mirada de fuego)
para los guerreros; Ek Chuah para los mercaderes y los dueños de cacaotales; Hobnil para
los apicultores; Ixchell para las tejedoras; Kak Nexoc (tiburón cola de fuego) para los
pescadores.
Deidades animales:
Además, se rendía culto a muchos animales relacionados con dedidades o advocaciones de
ellas, entre otros el jaguar, la serpiente, el quetzal, el muerciélago, la guacamaya, el
perro, el mono, el venado, la rana, la tortuga y la mariposa.
Religión y calendario:
La religión y el calendario estaban íntimamente ligados. No sólo se asociaban dioses a
los diferentes días, sino que a cada día del calendario ritual correspondía un
pronóstico para quien naciera ese día. Precisaba cual sería su carácter, sus
cualidades y defectos; así como su oficio futuro. Cuando se iniciaba el año civil, los
"portadores de año" eran muy importantes; ya que anunciaban si los sucesos que
ocurrirían en dicho año serían favorables o contrarios a la colectividad. También
tenían los sacerdotes en cuenta los días que finalizaban los diferentes ciclos
calendáricos, principalmente el tun, el katun y el baktun.
Cosmología:
Los mayas creían que la tierra era una superficie plana y cuadrada, un monstruo
acuáticola sostenía sobre su lomo. En las cuatro esquinas, los dioses Bacab soportaban
al cielo, cada uno de color diferente; una ceiba marcaba en el centro una quinta
dirección vertical. El cielo se dividía en 13 capas superpuestas y el inframundo en
nueve.
Su tradición afirmaba que los primeros hombres fueron hechos de lodo y otros de madera;
sobrevivieron sólo los que se fabricaron con masa de maíz, porque tuvieron las
facultades de sostener y venerar a los dioses, agradecerles su creación y mostrarse
dispuestos a servirlos en todo lo que ellos quisieran.
Ritual:
El servicio a los dioses se manifestaba a través de ritos que acompanaban todos los actos
de la vida individual y colectiva. El ritual comprendía principalmente ayunos y
abstinencias, ofrendas de flores, frutos, alimentos, animales; autosacrificios y
sacrificios humanos. Los ritos funerarios muestran una notable diferenciación basada en
la estratificación social: en los tiempos inmediatamente anteriores a la Conquista se
incineraba a los señores y gente principal, conservándose sus cenizas en urnas o
estatuas de barro, mientras que los cuerpos de la gente común se enterraban en sencillas
fosas debajo de la choza o en sitios adyacentes a las casas de habitación.
Sacerdocio:
El sumo sacerdote era el Ahaucan (señor serpiente) y toda una jerarquía aseguraba las
diversas funciones sacerdotales a diferentes niveles. El Chilam, el profeta, conocedor de
los libros jeroglíficos, encargado de anunciar los hechos que habían de ocurrir. El
Nacom, sacrificador, que llevaba a cabo su misión con la ayuda de cuatro ancianos, los
Chaacoob.
El escalón inferior de la jerarquía correspondía al Ahmen (el que sabe), curandero y
hechicero.
CONOCIMIENTOS CIENTÍFICOS
El área de Mesoamérica ha sido rica en conocimientos científicos. Muchos pueblos
anteriores a la civilización maya crearon y utilizaron un sistema de registro del tiempo
que implicaba una forma de escritura y conocimientos astronómicos y matemáticos.
Los pueblos agricultores, al observar el curso de los astros, relacionaron fenómenos
celestes con sus propias necesidades y se dieron cuenta de que la posición de algunos
cuerpos en el firmamento coincidía con momentos importantes de sus actividades. Asociaron
tales hechos y comprendieron que era preciso registrarlos y medir el tiempo que
transcurría entre sus repeticiones; a través de este proceso, partiendo de las
observaciones astronómicas, inventaron la escritura, derivaron reglas matemáticas y
establecieron calendarios. Se ha llamado "astrobiología" a este sistema
precientífico mediante el cual se descubren asociaciones entre la marcha de los astros y
el crecimiento de las plantas. En la mente de los pueblos agrícolas de la Antigüedad
nacieron conceptos en los cuales toda la vida sobre la tierra, humana, animal y vegetal,
estaba regida por las mismas leyes que aseguraban la armonía del cosmos.
Astronomía:
Los mayas solamente utilizaron instrumentos sumamente rudimentarios para llevar a cabo sus
observaciones astronómicas: un palo plantado verticalmente en el suelo para precisar el
día en que el sol pasa por el cenit de un sitio, varillas o hilos cruzados para trazar
visuales hacia puntos de significación astronómica. Conocemos algunos edificios que se
construyeron con fines astronómicos: los llamados "Caracol" y
"Observatorio" en Chichén-Itzá y Mayapán; la torre del Palacio, en Palenque;
un conjunto del Grupo E de Uaxactun, en que visuales, partiendo de un punto de la escalera
de la pirámide y dirigidas hacia tres templos alineados sobre una plataforma que le hace
frente, determinan los puntos del horizonte en que sale el sol en los equinocios y los
solsticios.
Pese a que carecieron de instrumentos perfeccionados, los mayas lograron precisar con
exactitud los ciclos lunares, solares y venusinos, así como las conjunciones de varios
cuerpos celestes. Para la luna, observaron que su ciclo era aproximadamente de 29 días y
medio; según tablas del Códice de Dresde, estimaron el período lunar en 29.53086 días,
cuando en la actualidad se calcula en 29.53059 días.
Según observaciones modernas, la duración del año trópico verdadero, o sea, del ciclo
solar, es de 365.2422 días. Con la intercalación bisiesta del calendario gregoriano que
seguimos, el ciclo está estimado en 365.2425 días. Los mayas, que no efectuaban la
intercalación, pero que al registrar una fecha, corregían el error acumulado con su
calendario civil de 365 días, lograron una fórmula de 365.2420 días, es decir, más
exacta que el calendario gregoriano en un día cada 10 mil años.
Para el ciclo del planeta Venus establecieron un ciclo de 584 días dividido en las
siguientes fases: 236 días en que Venus es estrella matutina, 90 días en que desaparece,
250 días como estrella vespertina y 8 días de desaparición. Para la astronomía
moderna, las fases del ciclo de Venus son respectivamente de 240, 90, 240,14 días, con
una duración que oscila entre 580 y 587 días y con un promedio de 583.92 días.
Sin que pueda precisarse, los mayas debieron conocer también los ciclos de los demás
planetas del sistema solar, cuyos jeroglíficos aparecen en inscripciones. Dieron
importancia a estrellas y constelaciones: la Polar, Xaman Ek, (la gran estrella), que
guiaba a comerciantes y viajeros; las Pléyades, Tzab, (los cascabeles): Géminis, Ac, (la
tortuga). Se ha sugerido, por la representación de animales colgados de la faja celeste
que aparece en el Códice de París, que usaron un zodíaco para prácticas advinatorias.
En el Códice de Dresde se identificó una tabla-registro de predicción de eclipses,
válida para 33 años consecutivos y que se repite indefinidamente. Cálculos modernos
comprobaron que la tabla es, en general, correcta y que, cuando existe diferencia, no pasa
de un día.
Inventaron la unidad matemática 0 "cero". Con su numeración vigesimal, el
valor posicional de los números y elementales conocimientos asociados a la astronomía
pudieron calcular cantidades altas, efectuar operaciones sencillas -probablemente suma,
resta y quizá multiplicación y división- y registrar fechas que alcanzan millones de
años.
La numeración maya más usada fue la de puntos (valor uno) y barras (valor cinco); el
cero se representaba en los códices con una conchita marina y en los monumentos con una
flor cuadripétala, de la que generalmente sólo aparece la mitad. En casos de registros
más importantes, los numerales eran caras humanas de perfil, que se identifican por
algún detalle. Estos numerales, denominados "variantes de cabeza", van del uno
al doce, más el cero. Para los números que van del trece al 19 se repetían las mismas
caras correspondientes del tres al nueve, añadiéndoles una mandíbula descarnada,
símbolo del diez, que se representa por una calavera. En algunos casos de un registro muy
trascendente, utilizaron como numerales figuras humanas en que algún elemento indica el
valor.
Escritura:
Es factible que los mayas supieran de la escritura incipiente que tuvieron otros pueblos
mesoamericanos antes que ellos; es indudable que crearon su propia escritura, la más
avanzada en el continente americano, y que conocemos por centenares de inscripciones
esculpidas, grabadas o pintadas en los monumentos, en numerosas vasijas y en los tres
códices conocidos como Dresde, Pérez y Cortesiano.
La escritura jeroglífica no tuvo sólo un carácter fonético, sino que, además, era de
tipo ideográfico. Es un sistema mixto que combina elementos fonéticos e ideográficos
para tener mayor capacidad expresiva. Cada inscripción revela determinados
acontecimientos históricos y sus protagonistas; tal como lo podemos observar en los
glifos-emblemas de las ciudades como Copán, Tikal, Palenque y otras.
Actualmente las investigaciones para interpretar la escritura maya son prioritarias entre
los mayistas. Los avances son importantes para descifrar los enigmas del mundo maya.
Calendario:
El sistema calendárico maya comprende varios mecanismos sincrónicos, algunos basados en
la observación de fenómenos astronómicos y otros de carácter mistico-religioso. Los
primeros son los calendarios solar y lunar; los demás son el calendario religioso,
tzolkin, el ciclo de los nueve acompañantes y el de 819 días. Además, todos se
encuentran integrados en la Cuenta Larga, la que, a veces, se expresa en forma abreviada
(finales de períodos) y que, en los últimos siglos antes de la Conquista, fue sustituida
por la Cuenta Corta.
El calendario conocido como tzolkin (cuenta de los días) parece ser el más antiguo de
los calendarios mesoamericanos y era conocido por los pueblos que habitaban Oaxaca y la
costa del Golfo Atlántico varios siglos antes que los mayas. Este calendario es el
resultado de la combinación de 20 nombres de días, con los numerales del uno al trece.
Los nombres de los días en gran parte coinciden en todos los calendarios mesoamericanos.
El ciclo no tiene correspondencia con ningún fenómeno astronómico o biológico, y sólo
puede explicarse como creación intelectual en que se combinó la base de la numeración
(20) con una cifra de contenido mágico (3). Su función fue exclusivamente de carácter
religioso y, con su ayuda, el sacerdote daba al recién nacido su primer nombre y
pronosticaba su probable temperamento y su destino, tomando en cuenta los presagios
supuestamente anunciados por numeral y por el nombre del día.
El Haab, calendario de 365 días, obviamente basado en el ciclo solar, era conocido al
parecer por los pueblos de Oaxaca y de la costa del Golfo antes que por los mayas. Se
dividía en 18 meses de 20 días, más 5 días que se consideraban "sobrantes" y
de mal agüero. Los astrónomos habían observado que faltaba una fracción de día para
completar el año solar, pero en vez de intercalar el bisiesto, corregían el error
acumulado en el momento de registrar una fecha. Especialistas estiman que con su método
lograron una corrección de 1/10 000 de día más exacta que con la intercalación de
nuestro calendario.
La combinación del tzolkin y el haab determina lo que se ha llamado Rueda Calendárica,
que abarca 73 tzolkines o 52 haabes, es decir, 18 980 días, después de los cuales un
día determinado del calendario religioso vuelve a coincidir con otro día preciso del
calendario civil. Para los mexicas, este ciclo de 52 años era de suma importancia, ya que
implicaba la posibilidad de que el sol no saliera y de que el mundo se acabara.
Para los mayas dicho ciclo carecía de tal importancia, ya que con la Cuenta Larga tenían
una concepción del tiempo cercana a la eternidad. Esta cuenta se integraba con la
sucesión de ciclos que, partiendo del día, kin, alcanzaban millones de años.
Los principales ciclos que registraban eran los siguientes:
Kin = 1 día
Uinal = 20 kines = 20 días
Tun = 18 uinales = 360 días
Katun = 20 tunes = 7 200 días
Baktun = 20 katunes = 144 000 días
Menos empleados fueron el Pictun (20 baktunes), el Calabtun (20 pictunes), el Kinchiltun
(20 calabtunes) y el Alautun (20 kinchiltunes = 23 040 millones de días, o sea,
aproximadamente 63 millones de años).
El inicio de este cómputo sería el 12 de agosto de 3113 a.C. (fecha maya 13.0.0.0.0., 4
Ahau 8 Cumhú), de acuerdo con la correlación maya-cristiana más aceptada.
La cuenta lunar establecía la alternancia de meses de 30 y 29 días, pero como los
sacerdotes sabían que en realidad el mes lunar es ligeramente mayor que el promedio de
29.5 días que resultaba de su sistema, rectificaban, cuando era necesario, mediante dos
meses consecutivos de 30 días. El año lunar se encontraba dividido en dos semestres.
Medicina:
Como los demás pueblos mesoamericanos, los mayas consideraban que las enfermedades
podían tener causas naturales o sobrenaturales. En el primer caso, los curanderos
establecían la sintomatología y contaban con un amplio arsenal curativo de productos de
origen vegetal, animal o mineral, que eran administrados bajo distintas formas como
infusiones, cataplasmas y ungüentos.
ARTE
La diferencia de estilos revela las manifestaciones artísticas en las distintas regiones
del área maya y sustenta la visión de un territorio dividido en Estados autónomos.
Procesos históricos, influencias o invasiones extranjeras explican cambios repentinos en
la temática y en el estilo; el factor geográfico puede actuar, directa o indirectamente,
facilitándo materiales y motivos naturales de inspiración o bien provocando reacciones
intelectuales ante condiciones propias del ambiente.
El arte maya, con las peculiaridades que lo distinguen, participa del arte mesoamericano,
quizás en mayor grado por los temas que trata que por su forma de expresarlos. Sin
embargo, su singularidad radica en la importancia que atribuye a la figura humana, por la
necesidad que experimentaba la clase gobernante de justificar ante los ojos de la
población su misión trascendental como representante de los dioses sobre la tierra.
Arquitectura:
La arquitectura maya utilizó estructuras semejantes a las que construyeron los demás
pueblos de Mesoamérica: pirámides, templos, adoratorios, palacios, juegos de pelota,
etcétera, pero supieron imprimir en todas ellas un sello particular que las hace
inconfundibles. En especial, consideramos su propósito de tomar la choza campesina como
modelo de sus templos, que los llevó a inventar la forma de techar conocida como bóveda
maya o arco falso. Los primeros templos mayas fueron verdaderas chozas de postes y
enramadas con techos de palma o paja, pero, al descubrir la manera de obtener el mortero
de cal, las paredes vegetales fueron sustituidas por muros de manpostería de piedra
aunque conservando los techos de la choza. Finalmente, los mayas construyeron el techo
imitando la inclinación de los anteriores e inventando lo que pueblos del Viejo Mundo
habían utilizado milenios antes: la bóveda salediza.
La pirámide maya, es la superposición de plataformas troncopiramidales, y se origina
posiblemente en el propósito de imitar la forma del cerro en que se suponía moraban las
deidades. Su función fue fundamentalmente servir de basamento al templo, pero también
llegó a cumplir fines funerarios.
Caracteriza al templo maya un elemento situado sobre el techo llamada
"crestería", que añade altura al edificio y que recibía gran parte de la
decoración; podía ser maciza o consistir en un muro o dos adosados.
Acostumbramos denominar "palacios" a edificios de varios cuartos, que eran
residencia de los miembros de la jerarquía dirigente y que funcionaban como locales
administrativos y de almacenamiento.
El juego de pelota maya consta de dos plataformas alargadas y paralelas, con especies de
banquetas adosadas en las fachadas interiores; carecían de anillos pero solían llevar
esculturas como posibles marcadores o metas a alcanzar con la pelota.
Algunas construcciones, rectangulares o circulares eran utilizadas como de torres para
observaciones astronómicas.
La arquitectura funeraria varía mucho, comprende desde simples fosas de piedras toscas
hasta cámaras con muros y techos de mampostería, a veces ricamente decoradas con pintura
o relieves.
Aparte de los edificios ceremoniales, numerosas casas provistas de pórticos y otras más
modestas para la gente común revelan el carácter urbano de algunos centros. En el
Postclásico Tardío, sobre todo en la zona de Yucatán, se construyerón zonas
residenciales rodeadas de murallas por causa de las guerras.
Escultura:
La escultura maya refleja la sociedad que la hizo posible y que la utilizaba para asegurar
su funcionamiento y su continuidad. A través de las manifestaciones escultóricas,
comprobamos por una parte la estratificación social y por otra el carácter dual de la
minoría dirigente: religiosos y civil. Su temática abarca las representaciones de
deidades, personificadas o simbólicas; escenas rituales, tales como presentación de
ofrendas o realización de autosacrificios; personajes importantes en su papel de
gobernantes; individuos de clase inferior que siempre se encuentran en actitud de
sumisión o de víctima.
Los cuerpos humanos son visibles pese al lujoso vestuario, y la mayor parte de las escenas
revela el poderío de los jefes. La vida de algunos de éstos ha sido parcialmente
interpretada en las inscripciones jeroglíficas que confirman el contenido de las
representaciones. Señores acompañados por vasallos, acólitos o víctimas formaban
lápidas, paneles y tableros adosados a los muros y pilares; cabezas en estuco de
dirigentes estaban integradas a los edificios; mascarones de deidades ornaban los frisos y
las cresterías; símbolos religiosos y textos jeroglíficos completaban las
representaciones.
La pintura mural que ha sobrevivido, nos permite tener una visión muy viva de algunos
aspectos de la sociedad maya, de sus creencias y actividades. Conocemos murales que datan
desde el Clásico Temprano (siglo V- d.C.) y que abarcan desde el Petén hasta el norte de
Yucatán. Los temas tratados varían entre ceremonias civiles, escenas bélicas,
sacrificios, procesiones y danzas rituales, motivos simbólicos, relatos históricos,
ceremonias religiosas y personajes divinos en alusiones míticas.
Cerámica:
Toda clase de objetos de barro fabricaron los alfareros mayas : recipientes domésticos
para conservar líquidos, cocinar y comer; vasijas destinadas a la presentación de
ofrendas a los dioses y a los difuntos; máscaras y figurillas.
El desarrollo técnico, a través de los siglos, abarcó desde las formas más sencillas y
sin decoración hasta las más elaboradas y decoradas mediante pintura, relieve o
elementos modelados. Tal proceso sirve de base fundamental para el fechamiento de los
sitios, de las construcciones y de los entierros y ofrendas que con ellos se descubren.
La decoración pintada, bícroma, de motivos geométricos simples, aparece en el
Protoclásico y se vuelve polícroma en el Clásico, con temas geométricos o de animales
estilizados en la fase temprana, para llegar al apogeo en el Clásico Tardío. Durante
esta fase la variedad de formas es notable: las técnicas decorativas elaboradas
comprenden todas las posibilidades plásticas y pictóricas; los estilos son diferentes en
las diversas regiones. Los motivos utilizados pueden ser símbolos religiosos, formas
geométricas, elementos zoomorfos y fitomorfos, personajes civiles y religiosos de
diferentes jerarquías que generalmente están representados en escenas muy realistas, y
también inscripciones jeroglíficas.
Con el Post Clásico llega una cerámica anaranjada difundida por los invasores,
procedente del Golfo de México, del altiplano central o de las tierras altas
guatemaltecas. Las formas son nuevas, el acabado de la superficie distinto (plomizo) y la
decoración incisa, grabada o impresa con sello.
Las figurillas de barro constituyen un elemento importante del ritual religioso en los
pueblos prehispánicos. En el área maya, aparecieron desde el Preclásico Inferior (2000
a.C), temática y estilísticamente poco diferenciadas de las demás mesoamericanas. Eran
modeladas, con rasgos toscos, incisión, perforación y pastillaje. La representación
femenina estaba generalizada, ya que estos pueblos recién llegados a la era agrícola
asociaban la fecundidad de la mujer con la fertilidad de la tierra. Las figurillas
desaparecieron durante el Preclásico Superior y el Clásico Temprano. Ahora representaban
deidades, personajes importantes de la jerarquía civil y religiosa, jugadores de pelota,
artesanos, guerreros, bailarines, seres anormales, ancianos y jóvenes, mujeres de
distintos estratos, animales, en fin, un muestrario ilustrativo de la sociedad, las
actividades de la población y sus creencias. Son por lo general muy realistas.
Lapidaria:
Trabajando con técnicas rudimentarias, los lapidarios lograron magníficas tallas en
piedras duras, principalmente con el jade. La mayoría de estos objetos estaba destinada a
servir de adorno para los jerarcas: diademas, orejeras, nariguera, collares, pectorales,
pulseras, anillos. Las joyas podían estar grabadas en bajo o altorrelieve y en bulto
redondo. En algunos casos, con técnica de mosaico, formaron máscaras o placas circulares
para cinturones; no faltaron tampoco las estatuillas y cabecitas. Los motivos eran
antropozoos y fitomorfos, es decir, figuras humanas, de animales y plantas.
Arte Plumario:
Las representaciones en los relieves y principalmente las pinturas murales nos ilustran
sobre la elaboración por especialistas de hermosos objetos hechos de plumas de distintos
colores, de las cuales las más preciadas eran las de quetzal. Tales objetos comprendían
tocados, penachos usados sobre la cabeza o en la espalda, capitas, forros de escudos
sombrillas, doseles, adornos de lanza, cetros, abanicos.
Orfebrería:
Escasa producción de orfebrería por cuanto los mayas no trabajaron los metales.
Solamente en Copán se encontraron dos piernas de una figura hecha en tumbaga, asociadas a
una estela fechada en el año 782 d.C. Los trabajos orfebres obtenidos proceden de Panamá
y Costa Rica.
Música:
Los principales instrumentos de música sobresalen : tambores; timbales de barro; sonajas
(calabazos o figurillas de barro); cascabeles de metal; carapachos de tortuga que eran
tañidos con astas de venado; raspadores estriados de hueso; grandes trompetas de madera o
corteza de árbol; caracoles marinos; flautas de barro, carrizo o hueso; silbatos y
ocarinas de barro.
Canto:
Algunos relatos históricos o leyendas eran entonados acompañados de música, otros eran
cantares a los dioses o tradicionales en ciertas fechas calendáricas. El ah holpop era el
maestro cantor de los pueblos; ciudaba de los instrumentos y dirigía los actos musicales
y los cantos.
Baile:
Se celebraban bailes con acompañamiento de música y cantos en fechas importantes del
calendario y en ceremonias religiosas.Tenemos la danza de los guerreros, la de las
ancianas, un baile sobre zancos, bailes asociados a animales (pájaro, comadreja,
armadill, ciempiés) y el baile denominado nahual, para hombres y mujeres.
Teatro:
Parece que ciertas representaciones bailables no llevaban más propósito que divertir al
pueblo. Los actores representaban a nobles, galanes, magos, bufones, en obras que
divulgaban leyendas y hechos históricos, cuando no farsas profanas que abundan en chistes
y burlas. Entre las obras teatrales que nos han llegado debe citarse el Rabinal Achí,
drama-ballet quiché.
Literatura:
Los textos prehispánicos que conocemos son apuntes jeroglíficos para el uso del
sacerdote y no pueden considerarse como literarios, pero los documentos escritos
inmediatamente después de la Conquista por individuos que habían aprendido a escribir su
lengua con el alfabeto castellano son verdaderas obras de literatura. Nos referimos a los
libros de Chilam Balam, el Popol Vuh de los quichés y al Memorial de Sololá de los
cakchiqueles. El contenido de estos documentos comprende textos históricos, religiosos,
míticos, proféticos, y nos enseña lo que era el pensamiento, el sentido histórico y
las dotes literarias de los antiguos mayas.
EL POPOL VUH
LAS ANTIGUAS HISTORIAS DEL QUICHÉ
PRIMERA PARTE
Capítulo Primero
"Esta es la relación de cómo todo estaba en suspenso, todo en calma, en silencio;
todo inmóvil, callado, y vacía la extensión del cielo.
Esta es la primera relación, el primer discurso. No había todavía un hombre, ni un
animal , pájaros, peces, cangrejos, árboles, piedras, cuevas, barrancas, hierbas ni
bosques: sólo el cielo existía.
No se manifestaba la faz de la tierra. Sólo estaban el mar en calma y el cielo y el cielo
en toda su extensión" (pág. 25).
"Llegó aquí entonces la palabra, vinieron juntos Tepeu y Gucumatz, en la oscuridad,
en la noche, y hablaron entre sí Tepeu y Gucumatz. Hablaron, pues, consultando entre sí
y meditando; se pusieron de acuerdo, juntaron sus palabras y su pensamiento.
Entonces se manifestó con claridad, mientras meditaban, que cuando amaneciera debía
aparecer el hombre. Entonces dispusieron la creación y crecimiento de los árboles y los
bejucos y el nacimiento de la vida y la creación del hombre" (pág. 26).
Capítulo III
"Y así fue la ruina de los hombres que habían sido creados y formados, de los
hombres hechos para ser destruidos y aniquilados: a todos les fueron destrozados las bocas
y las caras.
Y dicen que la descendencia de aquellos son los monos que existen ahora en los bosques;
éstos son la muestra de aquéllos, porque sólo de palo fue hecha su carne por el Creador
y el Formador.
Y por esta razón el mono se parece al hombre, es la muestra de una generación de hombres
creados, de hombres formados que eran solamente muñecos y hechos solamente de
madera" (pág. 34).
SEGUNDA PARTE
Capítulo Primero
"Estos dos hijos, por su naturaleza, eran grandes sabios y grande era su sabiduría;
eran adivinos aquí en la tierra, de buena índole y buenas costumbres. Todas las artes
les fueron enseñadas a Hunbatz y Hunchouén, los hijos de Hun-Hunahpú. Eran flautistas,
cantores, tiradores con cerbatana, pintores, escultores, joyeros, plateros: esto eran
Hunbatz y Hunchouén" (pág. 49).
Capítulo II
"Vosotros ocupaos de tocar la flauta y de cantar, de pintar, de esculpir; calentad
nuestra casa y calentad el corazón de vuestra abuela" (pág. 53).
Capítulo III
"Y ella les dijo: -No es posible que me matéis, ¡Oh mensajeros!, porque no es una
deshonra lo que llevo en el vientre, sino que se engendró sólo cuando fui a admirar la
cabeza de Hun-Hunahpú que estaba en el Pucbal-Chah. Así, pues, no debéis sacrificarme,
¡Oh mensajeros!, dijo la joven, dirigiéndose a ellos.
-¿Y qué pondremos en lugar de tu corazón? Se nos ha dicho por tu padre: "Traedme
el corazón, volved ante los Señores, cumplid vuestro deber y atended juntos a la obra,
traedlo pronto en la jícara, poned el corazón en el fondo de la jícara." ¿Acaso
no se nos habló así? ¿Qué le daremos entre la jícara?" (pág. 60).
Capítulo V
"-No os aflijáis, abuela nuestra. Volveréis a ver la cara de nuestros hermanos;
ellos volverán, pero será una prueba difícil para vos, abuela. Y tened cuidado de nos
reiros. Y ahora, ¡a probar su suerte!, dijeron.
Enseguida se pusieron a tocar la flauta, tocando la canción de Hunahpú-Qoy. Luego
cantaron, tocaron la flauta y el tambor, tomando sus flautas y su tambor. Después
sentaron junto a ellos a su abuela y siguieron tocando y llamando con la música y el
canto, entonando la canción que se llama Hunahpú-Qoy" (pág. 66).
Capítulo X
"Entraron después en la Casa del Frío. No es posible describir el frío que hacía.
La casa estaba llena de granizo, era la mansión del frío. Pronto, sin embargo, se quitó
el frío porque con troncos viejos lo hicieron desaparecer los muchachos" (págs.
84-85).
Capítulo XIII
"El Señor les dijo entonces: -¡Quemad ahora mi casa! Así le dijo. Al momento
quemaron la casa del Señor, y aunque estaban juntos todos los Señores dentro de la casa,
no se quemaron. Pronto volvió a quedar buena y ni un instante estuvo perdida la casa de
Hun-Camé.
Maravilláronse todos los Señores y asimismo sus bailes les causaban mucho placer.
Luego les fue dicho por el Señor: -Matad ahora a un hombre, sacrificadlo, pero que no
muera, dijeron.
- Muy bien, contestaron. Y cogiendo a un hombre, lo sacrificaron en seguida, y levantando
el alto el corazón de esta hombre, lo suspendieron a la vista de los Señores"
(pág. 94).
Capítulo XIV
"- Oíd nuestros nombres. Os diremos también los nombres de nuestros padres.
Nosotros somos Ixhunahpú e Ixbalanqueé, éstos son nuestros nombres. Y nuestros padres
son aquellos que matasteis y que se llamaban Hu-Hunahpú y Vucub-Hunahpú. Nosotros, los
que aquí veis, somos, pues, los vengadores de los dolores y sufrimientos de nuestros
padres. Por eso nosotros sufrimos todos los males que les hicisteis" (pág. 95).
"Y he aquí cómo ensalzaron la memoria de sus padres, a quienes habían dejado y
dejaron allá en el Sacrificadero del juego de pelota: "Vosotros seréis
invocados", les dijeron sus hijos, cuando se fortaleció su corazón. "Seréis
los primeros en levantaros y seréis adorados los primeros por los hijos esclarecidos, por
los vasallos civilizados. Vuestros nombres no se perderán, ¡Así será!", dijeron a
sus padres y se consoló su corazón. "Nosotros somos los vengadores de vuestra
muerte, de las penas y dolores que os causaron" (pág. 97).
TERCERA PARTE
Capítulo Primero
"Y dijeron los progenitores, los Creadores y Formadores, que se llaman Tepeu y
Gucumatz: "Ha llegado el tiempo del amanecer, de que se termine la obra y que
aparezcan los que nos han de sustentar y nutrir, los hijos esclarecidos, los vasallos
civilizados; que aparezca el hombre, la humanidad, sobre la superficie de la tierra."
Así dijeron.
Se juntaron, llegaron y celebraron consejo en la oscuridad y en la noche; luego buscaron y
discutieron, y aquí reflexionaron y pensaron. De esta manera salieron a luz claramente
sus decisiones y encontraron y descubrieron lo que debía entrar en la carne del
hombre" (pág. 99).
"A continuación entraron en pláticas acerca de la creación y la formación de
nuestra primera madre y padre. De maíz amarillo y de maíz blanco se hizo su carne; de
masa de maíz se hicieron los brazos y las piernas del hombre. Únicamente masa de maíz
entró en la carne de nuestros padres, los cuatro hombres que fueron creados" (pág.
100).
Capítulo II
"Estos son los nombres de los primeros hombres que fueron creados y formados: el
primer hombre fue Balam-Quitzé, el segundo Balam-Acab, el tercero Manucutah y el cuarto
Iqui-Balam.
Estos son los nombres de nuestras primeras madres y padres" (págs. 100-101).
CUARTA PARTE
Capítulo XI
"Diremos ahora el nombre de la casa del Dios. La casa era designada asimismo con el
nombre del dios. El Gran Edificio de Tohil era el nombre del edificio del templo de Tohil,
de los de Cavec. Avilix era el nombre del edificio del templo de Avilix, de los de Nihaib;
y Hacavutz era el nombre del edificio del templo del dios de los Ahau-Quiché" (pág.
146).
"He aquí sus peticiones a su dios, cuando oraban; y ésta era la súplica de sus
corazones:
"¡Oh tú, hermosura del día! ¡Tú, Huracán; tú, Corazón del Cielo y de la
Tierra! ¡Tú, dador de la riqueza, y dador de los hijas y de las hijos! Vuelve hacia acá
tu gloria y tu riqueza; concédeles la vida y el desarrollo a mis hijos y vasallos; que se
multipliquen y crezcan los que han de alimentarte y mantenerte; los que te invocan en los
caminos, en los campos, a la orilla de los ríos, en los barrancos, bajo los árboles,
bajo los bejucos" (pág.147).
EL POPOL VUH. Las antiguas historias del Quiché, Anónimo, Traducción del Texto original
con introducción y notas de Adrián Recinos, (Tegucigalpa: Editorial Guaymuras, 1989):
170 págs.

Itzamná, dios principal
del panteón maya
|

Ixchel, Diosa de la Luna y esposa de Itzamná |

Chac, dios de la lluvia |

Yum Kap, Joven dios del maíz |
|

Ah Puch, dios de la muerte |

Ixtab, diosa de los suicidas
|

Xaman Ek, dios de la estrella polar |
|
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