Mesoamérica y sus culturas

En 1943, Paul Kirchoff presentó una visión general del desarrollo cultural de América, fijando los limites étnicos, geográficos y los rasgos culturales de los pueblos situados entre México y la región noroccidental de Guanacaste y la penísula de Nicoya en Costa Rica. Definida como una zona homogénea con rasgos propios, contribuyó a difundir las características y las recíprocas influencias entre los diversos pueblos que poblaron América desde tiempos inmemoriales. Kirchoff utilizó el método comparativo entre los rasgos culturales de Mesoamérica y los rasgos de América del Norte y América del Sur. Integró la información en tres grupos: I.- Elementos comunes a Mesoamérica y a América del Norte y Sur, II.- Elementos comunes a Norte y Sudamérica, pero no existentes en Mesoamérica, III.- Elementos propios de Mesoamérica y, excepcionalmente, fuera de sus límites.

En el grupo I se distingue cuatro subgrupos : a). Elementos comunes a Mesoamérica y a los pueblos del Norte y Sudamérica, encontrándose el complejo maíz-frijol-calabaza; el cultivo de la piña y yuca; las construcciones de piedra y barro; estilos de cerámica; la cerbatana; el riego; los sellos para imprimir dibujos sobre el cuerpo; los textiles; los sacrificios humanos y el canibalismo; la confesión de los pecados; los puentes colgantes y las balsas de calabaza. b). Los elementos comunes a Mesoamérica y los pueblos cultivadores superiores de la región andina y pueblos amazónicos, como el cultivo de chile, jitomate, zapote, ciruela, aguacate, cebar perros para alimento, los sellos cilíndricos, las picas o lanzas y la metalurgia, c). Elementos comunes de Mesoamérica y pueblos cazadores y recolectores de América, tales como las flechas con pluma, el vapor ritual y el horno subterráneo.

En el grupo II, los elementos desconocidos en Mesoamérica, pero distintivos de pueblos cultivadores de Norte y Sudamérica, como las instituciones matriliniales, las hachas monolíticas, las armas envenenadas, el número 12 como ritual y el endocanibalismo. Ubicó la influencia de los chibchas, es decir, de los pueblos que constituían la vanguardia de los agricultores de América del Sur como aportantes a una visión social y religiosa con características propias.

En grupo III, los elementos propios y exclusivamente mesoamericanos como el cultivo del cacao y del maguey, la coa, las chinampas, el complejo nixtamal-tortilla, la espada con hojas de obsidiana, la camisa protectora de algodón, las pirámides escalonadas, la escritura jeroglífica, los códices y mapas, el calendario de 18 meses de 20 días, la semana ritual de 13 días, el calendario ritual de 260 días, el ciclo de 52 años, la existencia de fiestas fijas y movibles, los días fastos y nefastos, los nombres calendáricos dados a las personas, las ordenes militares, la guerra para hacer prisioneros destinados al sacrificio, el comercio y la clase social de los comerciantes, el uso ritual del papel, hule y flores, los sacrificios sacando el corazón o quemando vivo, el uso ritual de la piel del sacrificado, el juego de pelota con anillo, la existencia de varios mundos inferiores y las pruebas después de la muerte, el autosacrificio, los números rituales 9 y 13 y las deidades de la lluvia.

Al definir la zona cultural de Mesoamérica, fijó los siguientes límites geográficos: al norte, los ríos Sinaloa en el Pacífico y Pánuco en el Atlántico, de México; al sur, la región noroccidental de Costa Rica; al este, la zona central de Honduras y parte de Nicaragua y, al oeste, Guatemala y El Salvador.

Al precisar los rasgos propios del área de Mesoamérica y contar con un concepto claro y preciso, los americanistas tuvieron la enorme oportunidad de reenfocar los estudios de las culturales locales y su influencia recíproca, así como determinar cuáles eran los rasgos propios y los importados. Todas las investigaciones históricas han profundizado sus teorías sobre el origen de las culturas de la América Media. A partir de ese momento, se revaluó, incluso la información de los principales cronistas españoles, y se fundamentó la información disponible en los archivos nacionales.

Hay elementos simbólicos de enorme difusión en toda América como la greca escalonada, motivo fundamental de la decoración de tejidos, cestería, cerámica, pintura y escultura. Como segundo elemento decorativo, la figura animal (felino, lagarto, serpiente y ave), con una voluta basal para símbolos de poder. De tal suerte, que las áreas culturales no son identidades fijas sino zonas de intercambio y de influencia mutua entre los pueblos y sus culturas.

Cuando estudiamos cada uno de los elementos propios de la cultura mesoamericana, nos preguntamos, ¿cómo, cuándo y dónde se originó? Son las mismas preguntas que asaltan la imaginación del hombre moderno e idénticas a las que han acompañado desde tiempos inmemoriales a la humanidad ¿de dónde venimos?

El pensamiento de los principales tratadistas del origen del hombre y la cultura de América, tales como Ales Hardlika, Florentino Ameghino, Paul Rivet, Richard E. W. Adams, Muriel Porter, Vance Haynes y Jacobo Annius de Viterbo nos ilustran a cerca de los aspectos relacionados con las migraciones del estrecho de Bering y las diversas oleadas asiáticas. La presencia en América del hombre prehistórico se sitúa entre los entre los 20,000 y 25,000 años a.C.

En sintésis, las teorías dominantes hoy en día son las que establecen el origen no autóctono de las culturas mesoamericanas. Puede establecerse comparativamente los diferentes avances de las principales civilizaciones americanas con las otras civilizaciones del mundo para determinar los niveles de desarrollo de cada una; así como sus propias grandezas y debilidades.



LAS CULTURAS DEL NORTE DE MESOAMÉRICA :

En el área denominada Arid-américa, se encuentran pueblos mayores con rasgos mesoamericanos de poblaciones sedentarias de cultura avanzada y grandes centro ceremoniales. Se identifican los sitios de La Quemada, Chalchihuites. En Querétaro encontramos los sitios de Toloquilla, Ranas y el Pueblito. Los sitios de la Gloria y las Ánimas, ubicados en Guanajuato.


LAS CULTURAS DEL OCCIDENTE DE MESOAMÉRICA :

Se describe la cultura tarasca de Michoacán. Los sitios de Colima, Jalisco y Nayarit son los más representativos.


CULTURAS DEL CENTRO DE MESOAMÉRICA :

Ubicamos el Período Arcaíco del área del Valle de México en los sitios del cementerio de Copilco y el edificio circular de Cuicuilco. La cultura olmeca, con su ciudad sagrada de Teotihuacán, se considera como la cultura madre de Mesoamérica. Cuando el derrumbe de Teotihuacán ( año 600 d.C.), provocado por las hordas chichimecas, todas las tribus se dispersaron y la primera oleada del centro de México hacia sureste, Guatemala y Honduras encontraron ciudades con alto nivel de organización y desarrollo cultural . Algunas tribus se asentaron en sitios aledaños a las ciudades preclásicas y otras recorrieron el sur de Centroamérica. Conocidos como Nahuas (antecedentes de toltecas), difundieron sus rasgos culturales por los lugares que atravesaban.

El proceso de aculturación de las tradiciones y características de los olmecas y chichimecas sentó las bases de la cultura tolteca alrededor de la ciudad de Tula o Tollan.

Una nueva oleada de tribus chichimecas del norte de México arrasó la ciudad de Tula y la cultura tolteca sucumbió. Su culto de las serpientes emplumadas y sacrificios humanos, construcciones monumentales, rasgos culturales, conocimientos de astronomía y escritura se expandieron en el resto de Mesoamérica en el año de 1,200 d.C.

Sobre las ruinas de la cultura olmeca y tolteca se levantó, en el lago de Texcoco, la civilización azteca. La tribu mexica fundó la ciudad de Tenochtitlán (año 1,300 d.C.) y extendió su poderío político y militar hasta los confines de toda Mesoamérica. Hereda todos los avances científicos y matemáticos de las principales civilizaciones y su propia identidad representa a Mesoamérica en el momento del contacto con la avanzada de la conquista española. Los mayas-toltecas de Yucatán tuvieron contacto temprano con los españoles. Su historia se describe en los libros de Chilam Balam.

CULTURAS DEL SUR DE MESOAMÉRICA :

En la parte sur de México, se encuentra la cultura zapoteca. Los sitios de Monte Albán y Mitla (Oaxaca) son reconocidos sitios arqueológicos zapotecas. Tiene sus propias características, que se diferencian del resto de Mesoamérica. Tuvieron avanzadas técnicas de cerámica, metalurgia y el tallado en jade y piedras preciosas.

CULTURA DEL SURESTE Y CENTROAMÉRICA :

La mayor expresión de la cultura mesoaméricana en la región sureste y de Centroamérica es la gran civilizacion maya. Tiene una extensión de 325, 000 Kilómetros cuadrados, donde están ubicados los estados de Yucatán, Campeche, Chiapas, territorio de Quintana Roo, parte oriental del Estado de Tabasco. La República de Guatemala, Belice y la parte noroccidental de la República de Honduras y la República de El Salvador.

CULTURAS DE LA BAJA MESOAMÉRICA ( ZONA INTERMEDIA) :

Se denominan culturas de la Baja Mesoamérica a todos los pueblos ubicados en la región este y parte del norte de Honduras, Nicaragua y la zona occidental de Costa Rica. Los grupos reconocidos son los payas (pech, poyers y pahayas), los misquitos y los sumus (tawahkas) en Honduras. La familia lingüística misumalpa localizada en Nicaragua con los grupos miskitos, sumos y matagalpa, es parte del grupo macrochibcha (pueblos agricultores superiores del norte de Sudamérica). Los chorotegas-mangue y nicaraos se asentaron en Nicaragua y Costa Rica. Los chorotegas en su migración desde el centro de México, después de la caída de Tula, se asentaron en el sur de Honduras, (Choluteca), y llegaron hasta la península de Nicoya en Costa Rica.


Tenochtitlá, 1500 d. C.