I.- Naco
El
Valle de Naco, ubicado en la región occidental de Honduras,
aproximadamente a unos 50 Km de San Pedro Sula, es una zona
muy rica en recursos arqueológicos. Por sus fronteras geográficas,
Naco fue el centro de un complejo desarrollo sociopolítico y
económico en la prehistoria de nuestro país. La convergencia
de rutas comerciales en Naco estímulo el intercambio entre
grupos étnicos de diverso origen como también la difusión
de estilos en cerámica y escultura.
Las investigaciones en el Valle de Naco han brindado una serie
de hallazgos muy importantes y necesarios para entender la
prehistoria de esta zona y, por lo tanto, de Honduras. Como
primer resultado se han identificado e inventariado más de
400 sitios jerarquizados en las diferentes categorías que
maneja el Instituto Hondureño de Antropología e Historia de
acuerdo al tipo, forma y función de la estructura.
El sitio La Sierra, es un centro complejo catalogado como un
sitio primario de producción y habitacional de los más
grandes del Valle de Sula, durante el Clásico Tardío
(600-900 d.C.) contiene 468 estructuras agrupadas alrededor de
37 plataformas monumentales comprendiendo el corazón o núcleo
de la arquitectura, cubriendo unos 0.7 Km2.
La riqueza arqueológica del Valle de Naco, deriva en sitios
con remanentes o restos arqueológicos desde el Preclásico
Medio (800-400 a.C.) hasta depósitos que datan al momento del
contacto, en el siglo XVI después de Cristo.
Los estudios arqueológicos, más las evidencias lingüísticas,
etnográficas e históricas indican que la región fue parte
de la frontera oriental de Mesoamérica. Debido a la posición
geográfica del Valle de Naco y la formación de extensas
redes de intercambio comercial terrestre y marítimas ligaban
y relacionaban a la región con los centros mayas al norte y
al oeste con las poblaciones no mayas. Otras investigaciones
han descubierto que el sitio de Naco, lo que es hoy el pueblo
de Naco; a la llegada de los españoles, existía una
comunidad grande y próspera. El Adelantado Francisco Montejo
reporta una población de 10,000 indios y el Capitan Hernán
Cortés en su Quinta Carta de Relación señala la existencia
de 2,000 casas.
Es reconocido por su importancia en el tráfico comercial
prehispanico.Se encuentra ubicado en el valle de Sula. Yumbe,
el primer hondureño que estableció contacto con los españoles,
julio de 1502, en la Isla de Guanaja traía productos del área
comercial de Naco. Su población se estima en aproximadamente
10,000 habitantes. Fue un centro comercial y posiblemente
cabecera de una gran provincia. Su arquitectura especializada
evidencia zonas especificas para asuntos políticos-
religiosos y asentamientos satélites de pobladores dedicados
a la actividad comercial. Ubicado en la parte noreste de
Honduras.Se inscribe su tendencia cultural en la influencia
maya-mexicanizada. Su cerámica y trabajos en obsidiana
reflejan esa tendencia. Llegó a ser un centro cívico con
plataformas de 3 metros de alturas y fachas de piedras.
La Sierra:
La Sierra es el sitio más grande, mejor investigado y muy
bien conservado en el Valle. Se asienta en una proporción de
más de 100 hectáreas de terreno, sus 400 montículos que lo
conforman presentan una considerable variación en tamaño,
forma, técnicas de formación y disposición. Las formas de
su terreno o paisajes naturales influyen mucho en la
conformación y distribución de las mismas estructuras. En el
sector central del sitio, se ubican las estructuras más
grandes, mejor elaboradas y terminadas, incluyendo edificios públicos
con arquitectura de piedra labrada o canteada. Se observan
estructuras para diversas funciones, como habitacionales,
ceremoniales y talleres con hornos para la manufactura y
producción de cerámicas u otro material de uso doméstico,
construidos en forma secuencial. Se han encontrado plataformas
revestidas de tiestos de vasijas o de fragmentos de cerámica,
con una altura no mayor de dos metros, estas plataformas servían
de base a estructuras simples de construcción de bahareque y
caña brava, dando paso a la formación de estructuras domésticas.
Excavaciones más intensivas en conjunto produjeron una
muestra grande de restos de cerámicas, lítica y otros.
El análisis de todo este material representa exclusivamente
al período Clásico Tardío, o sea, que la gran cantidad de
tiestos recolectados en La Sierra, más de 100 mil, revelan
que la primera ocupación pertenece a este período.
Los artefactos cerámicas de La Sierra son de gran variedad,
formas, acabados de superficie, decoración. Predomina la
vasija común de uso doméstico (ollas), produciendo también
candeleros, incensarios, platos, etc. También se encuentran
vasijas decoradas geométricamente con figuras zoomorfas
policromadas, vasos cilíndricos, dominando la cerámica
monocroma la que generalmente es de uso doméstico.
En resumen las investigaciones arqueológicas en La Sierra se
han centrado a elementos arquitectónicos en el sector central
para entender el patrón de asentamiento utilizado en la época
prehispánica en esta región del país. Dada la importancia
del valle, el Instituto Hondureño de Antropología e Historia
diseñó una estrategia de investigaciones a través de
intensos programas arqueológicos desde 1975 en coordinación
con la Universidad de Cornell de New York y con el
departamento de Antropología del Kenyon College de Gambier,
Ohio, hasta el año de 1996.