Honduras es una nación
pluricultural y multiétnica que conforma un mestizaje particular, en
donde elementos que pertenecen a varios grupos humanos y que se
integran en el hondureño. Este proceso de mestizaje y de identidad
nacional que da permanencia e integración en un espacio y un tiempo a
los individuos respecto a los valores ha sido largo y, muchas veces,
tortuoso y accidentado. No ha faltado exclusión, marginación y
discriminación; sin embargo, la peregrinación del hondureño ha
tenido características que identifican su modo de ser y de actuar. Su
espíritu de generosidad, algunas veces huraño ante extraños,
refugiado en su carácter alegre y emotivo, entusiasta y retraído,
resaltan elementos de una personalidad individual y social que desde
tiempos inmemoriales se ha venido gestando. Poblado por grupos humanos
venidos del Centro-Sur de México y Guatemala, aproximadamente 5,000 a.C., y por grupos provenientes de la raíz macro-chibcha de Sur América,
que con el correr del tiempo se conjuntaron en áreas de intercambio e
influencia cultural, creando las condiciones para configurar la
personalidad histórica del ser hondureño. Caracterizado como una
persona hospitalaria, el hondureño se identifica por sus valores
permanentes sobre la nacionalidad, destacándose su aspiración
permanente por la integración centroamericana, la admiración a sus
héroes y la búsqueda por construir un futuro mejor.
Pero...¿que hay de la
conformación Actual de la Sociedad Hondureña: el hondureño hoy?
La actual población
hondureña es el resultado de múltiples y complejos procesos de
cruzamiento racial; los mismos se inician con el poblamiento de
Honduras por parte de indígenas venidos de las tierras altas de México
y Guatemala, incorporando su propia naturaleza como primer componente
étnico. Posteriormente, durante la invasión de América por parte de
los españoles, así como el posterior coloniaje, trae consigo la
introducción de nuevos elementos raciales: el blanco representado por
el español y que, al mezclarse con el indio da origen al mestizo; la
importación de negros también va a generar subtipos raciales: con el
indio da el Zambo y con el blanco el Mulato. La interacción racial
entre todos estos grupos va a generar una mezcla compleja de definir
y que por ahora, enfrasca a historiadores y antropólogos en si el
resultado de esta mezcla debe catalogarse como ladino o como mestizo.
El mestizaje entre los
diversos grupos se amplía pasando a formar parte de un todo nacional
sin que sus integrantes se den cuenta. El hondureño de hoy, es una
mezcla de diferentes grupos étnicos, aunque su conducta no refleje
sino que el modo de comportamiento de la sociedad mayoritaria en la cuál
vive. Los grupos originales de carácter racial puro, es decir,
blancos, indios y negros, se han vuelto una minoría en relación a
toda la gama de mestizos conformantes de los diferentes estratos
sociales existentes, lo que ha provocado una relación uniforme al
interior de ellos. Aquellos indígenas que han participado del
segmento mayoritario se han "ladinizado" olvidando su lengua
y costumbres y asumiendo la de los ladinos, nombre que los indios dan
al resto de la población. Hay que sumar a ello, un segundo proceso de
mestizaje protagonizado por aquellos grupos humanos que se adscriben a
la sociedad hondureña desde mediados de siglo pasado, los
inmigrantes, que sobretodo el la zona sur y centro de Honduras se
mezclan con la población añadiendo nuevas características genéticas
al hondureño actual y nuevos modos de pensar, entre ellos, la búsqueda
de una identidad nacional. Por desgracia, si bien es cierto que
durante la Reforma Liberal se da la oportunidad de buscar la nación,
el sentimiento de no pertenencia existente entre los mestizos por su
origen (ni español ni indio) provoca que el sistema de educación
entonces, pase a ser justificativo de una clase social y no la génesis
de un conglomerado nacional.